A 15 Años Del “Efecto Moneymaker”

Ya ha transcurrido una década y media desde que un anónimo contable en Nashville decidiera invertir 39 dólares y un rato de su tiempo libre para participar en un torneo online que cambiaría la historia del póker para siempre. El boom que provocó aquel suceso que desde entonces se dio a conocer como el “efecto Moneymaker” sigue aun retumbando en el mundo del póker.

Corría el año 2003 y las WSOP seguían siendo coto privado de las grandes estrellas del póker que podían permitirse el lujo de pagar la inscripción (10.000$) para sentarse en una mesa del Binions de Las Vegas (actualmente es el Rio Hotel and Casino quien acoge las WSOP) y pelear por el brazalete de campeón de lo que se denominaba oficiosamente el campeonato del mundo de póker.

Chris Moneymaker, un joven de 27 años nacido en Atlanta desarrollaba su labor profesional como contable en Nashville, Tennessee. Ese apellido heredado de unos antepasados de origen alemán que en su época se dedicaban a la fabricación de monedas de oro y plata, parecía presagiar todo lo que estaba por llegar.

Entre las pasiones que Moneymaker desataba para ocupar su tiempo de ocio estaba el póker online, una variedad de póker en la que se desenvolvía relativamente bien en niveles bajos, así que ese mes de abril decidió inscribirse en un torneo de 39$. Este a su vez le permitió clasificarse para disputar otro satélite superior en el que estaban en juego tres paquetes destinados a los tres primeros clasificados y que les permitirían participar de forma gratuita en las WSOP, además de un premio de 8.200$ para quien terminara en cuarto lugar.

Aquí comienzan a alinearse los astros para Chris Moneymaker, ya que pocos conocen esta parte de la historia. Cuando el torneo estaba cerca de su fin y tan solo quedaban cinco jugadores, el de Nashville tenía prácticamente tomada la decisión de intentar terminar en ese cuarto puesto que le otorgaba un premio en metálico y le permitía hacer frente a sus deudas económicas. Como el propio Chris explicaría varios años después al periodista Brad Willis, en aquel momento tenía adquirida una deuda de 8.000$ en su tarjeta de crédito y si bien el premio de los tres primeros contenía una inscripción para las WSOP valorada en 10.000$, esta era intransferible y la esperanza de llegar a los premios en semejante torneo se antojaba una fantasía para un jugador recreacional en medio de todos los tiburones. Chris estaba convencido de que los jugadores profesionales lo devorarían en un abrir y cerrar de ojos.

Pero esta situación se resolvió cuando Bruce Peery, amigo de Moneymaker le convenció para que tratara de alcanzar una de las tres primeras plazas y ganar un asiento para las WSOP. De este modo Peery se ofreció a pagarle 5.000$ por la mitad de su entrada, lo que reduciría su deuda de forma considerable. Finalmente, Chris cedió y terminó ganando el satélite y viajando hasta Las Vegas.

En mayo de 2003 Chris Moneymaker se sentó en el Binions junto a otros 838 jugadores decidido a pelear por el preciado brazalete y vaya si lo hizo. Por si fuera poco, las cámaras de ESPN por primera vez permitían ver las cartas ocultas de los jugadores mientras se desarrollaba la mano. Todo un espectáculo.

Ante el estupor general, el de Tennessee fue dejando rivales por el camino hasta llegar al heads-up final ante una leyenda del póker como Sam Farha. Chris Moneymaker no solo doblegó al gran jugador de Houston, sino que se permitió el lujo de tirarse un farol que ya ha entrado a formar parte de la historia del póker.

En esta historia propia del mejor guion de Hollywood, Chris Moneymaker no solo se llevó a casa su brazalete de campeón y los 2,5 millones de dólares del premio (es de suponer que una parte del premio fue a parar a manos del visionario Peery), sino que demostró al mundo que cualquiera puede
alcanzar un sueño si lo persigue con pasión.

El "efecto Moneymaker"

A partir de ese momento el póker experimentó un despegue que aun llega hasta nuestros días. Un buen indicador de este hecho es que la participación en las WSOP ascendió hasta los 2.576 jugadores del año siguiente y los 5.619 de 2005. En 2006 se alcanzó la mayor cifra de jugadores hasta la fecha en la historia del torneo con 8.773 participantes, más de 10 veces superior a la edición que ganó Chris Moneymaker.

Paralelamente a esto, otro tanto sucedía con las competiciones de póker online, donde el número de participantes se multiplicaba año tras año. El arquetipo de jugador fue cambiando para ir enfocándose cada vez más en el joven jugador con un nivel medio-alto cultural y con dominio de la estrategia y las matemáticas.

Aquellos viejos sharks que hasta esa época venían dominando el póker y de alguna forma ejercían su "tiranía" sobre los fishs que osaban enfrentarse a ellos, comenzaron a sufrir ante los nuevos talentos que basaban la mayor parte de su estrategia en el estudio y el cálculo de probabilidades.

Mientras tanto Chris Moneymaker, quien tardó un buen tiempo en ser consciente del papel que había adquirido, decidió dejar su empleo y zambullirse de lleno en el póker. A la vez que millones de personas inspiradas en su hazaña se lanzaban a emularle, él se convertía en embajador de la sala PokerStars con la intención de llevar este juego al lugar que le corresponde. Como siempre ha dicho, de algún modo siente la responsabilidad de devolverle al póker algo de lo que tanto le ha dado.

Y es que pocos están tan cualificados como él para esta misión. Moneymaker encarna más a ese jugador sencillo que uno percibe como un amigo con quien pasar un buen rato y tomar una cerveza, que a un rival con el que debes pelear con todas tus fuerzas para alcanzar el objetivo de un premio. Al contrario de lo que sucede con muchos otros y pese a afirmar que le sigue fascinando el póker, siempre ha puesto su vida personal y a su familia por delante del juego.

Cada vez que tiene la ocasión aboga por que el póker se siga entendiendo como una actividad con la que divertirse mostrando siempre respeto por el resto de competidores, sea cual sea su nivel. Respecto a esto, es muy crítico con esos jugadores que en ocasiones se ríen de un rival inferior o que incluso se permiten decirle lo malo que es. Chris Moneymaker en cambio confiesa que le encanta relacionarse con los jugadores aficionados y que aun le sorprende que estos le paren para hacerse fotos con él.

Cuando en 2016 fue nominado para formar parte del Salón de la Fama del Póker, Chris Moneymaker afirmó que era un gran honor la nominación, aunque entendía que como jugador no encaja en los parámetros requeridos para estar allí, ya que ni siquiera es un jugador a tiempo completo. Claro que, por otro lado, este reconocimiento tiene también en cuenta los méritos por parte del personaje para contribuir al crecimiento del póker y sin duda en este aspecto son muy pocos los que han tenido una influencia tan grande como la suya. Este año de nuevo está entre los nominados y antes o después entrará a formar parte de ese elenco por derecho propio.

Sea como fuere, lo que es indiscutible es que 15 años después el "efecto Moneymaker" continua vigente, tal y como lo demuestra el hecho de que los 839 participantes de las WSOP de 2003 se han convertido en los 7.874 de este año.


 

 


 

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