Los Desafíos Del Candidato Que Más Crece

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Por Jorge Raventos*

De las tres candidaturas presidenciales que ingresan bien posicionadas a 2015 en Argentina, la que más ha crecido en los últimos meses de 2014 es la de Mauricio Macri. Aunque su trepada en las encuestas no le permite por el momento superar la posición de Daniel Scioli ni a Sergio Massa, su tasa de incremento es mayor que la de ambos.

Está claro que hoy el jefe de gobierno porteño ha conseguido disolver casi totalmente reparos de fuerzas importantes que en comicios anteriores lo caracterizaban como "un límite" infranqueable. Hoy parece claro que un amplio segmento del radicalismo, Elisa Carrió y hasta Luis Juez -el mejor aliado cordobés del socialista Hermes Binner- se preparan para formar parte junto a Macri del mismo espacio electoral y se predisponen (o se resignan, la diferencia es un leve matiz) a llevar al jefe del Pro a la cabeza de sus boletas.

Con paciencia y tenacidad, y sostenido por su gestión en la ciudad de Buenos Aires (rica vidriera ante el país interior), Macri se presenta como el mejor candidato posible del llamado "noperonismo". Es decir, el único en condiciones verosímiles de derrotar a los candidatos surgidos del amplísimo espacio justicialista. Más allá de las alianzas que consiga tejer, el Pro logró erigir fuerza propia en varios distritos numerosos, además de su obvia hegemonía en la capital federal.

El problema todavía no resuelto por el macrismo (y con él, por todo el arco noperonista) es uno decisivo: carece hasta ahora de una candidatura potente y de estructuras sólidas en la provincia de Buenos Aires, "la madre de todas las batallas", el distrito que, con un décimo del territorio nacional, contiene a 4 de cada 10 votantes del país. El peso electoral bonaerense ha sido comparado con la gravitación conjunta de los estados de California, Texas y Nueva York en los comicios estadounidenses.

La gestión porteña siempre ejerció influencia sobre la provincia. Dos de cada tres gobernadores bonaerenses nacieron en la Capital y casi todos ejercieron la actividad política desde allí. El peso de la administración capitalina -particularmente sobre el electorado del primer cordón del conurbano, que presenta muchas analogías con el de la ciudad de Buenos Aires- es verificable, pero esa parece una
plataforma insuficiente para sostener la candidatura presidencial de Macri en el distrito bonaerense si no va acompañada por una postulación atractiva para la gobernación.

¿Se puede llegar a la presidencia sin triunfar en la provincia de Buenos Aires? Esa circunstancia sólo se dio una vez en la historia y ocurrió casi exactamente un siglo atrás. En 1916, Hipólito Yrigoyen - cuyo liderazgo partidario se asentaba, precisamente, en el comité radical bonaerense- pudo llegar a la Casa Rosada pese a que la UCR fue derrotada en su provincia. Don Hipólito no tardó demasiado en corregir esa anomalía: en 1917 intervino el distrito, los radicales eliminaron el hasta entonces invicto predominio conservador y adecuaron la administración de la provincia a la línea del gobierno central.

Además de la significativa carencia bonaerense, el otro punto opaco que presenta el Pro por estos días es el de su liderazgo. Macri concluye su etapa como jefe de gobierno (no puede reelegirse) y la candidatura a la sucesión no sólo es muy importante porque, según las encuestas, tiene el triunfo virtualmente garantizado y con él el manejo de la administración porteña, sino porque, en un partido tan identificado con el concepto de gestión, el que conduce la administración se vuelve de hecho la máxima autoridad partidaria. A menos que Macri llegue a la presidencia del país, la candidatura a jefe de gobierno porteño es también una disputa por la futura conducción del partido.

Esa circunstancia es lo que torna relevante la pulseada entre Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti, a quien el entorno de Macri ha intentado hasta ahora infructuosamente convencer de que desista de competir en las PASO (las encuestas pronostican que ella las ganaría). Se trata de una interna que tendrá consecuencias sobre la Capital y sobre la proyección del candidato presidencial que más ha crecido en las últimas semanas.


 

 

* Periodista argentino. Estudió sociología en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Fue directivo de varias revistas en Argentina y ejerció la docencia en las carreras de Ciencias Económicas y Sociología y en el Instituto de Formación Política de La Plata. Se desempeñó como asesor de comunicación de la Confederación General de la Industria y de la Unión Industrial Argentina y consultor de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI). Fue vocero de la Cancillería Argentina (1992-1999). Actualmente es editorialista Político en el diario La Capital de Mar del Plata.

 

 


 

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