El Humor Presidencial

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Por Jorge Raventos*

No caben dudas de que la onda expansiva de la denuncia del fiscal Alberto Nisman y de su inmediata muerte incidirá sobre el año político, sobre la suerte del gobierno y sobre el paisaje electoral argentino. La propia visita a China de la Presidente de la Nación, con toda la importancia estratégica que ha supuesto, quedó empalidecida por las sombras que siguen proyectando aquellos hechos, amén de varios traspiés bochornosos y daños autoinfligidos por las máximas autoridades.

A diferencia de otros tiempos, ni siquiera la ausencia de la señora de Kirchner le depara al gobierno instantes de sosiego. Por momentos, ella misma se encarga de agitar las aguas con la complicidad de Internet. Esta semana incurrió vía Twitter en un cachondeo doblemente infeliz: no sólo caricaturizó por escrito la pronunciación china proponiendo cuchufletas con el uso de la r y la l ("aloz", "petlóleo"), sino que lo hizo justo en el momento en que era oficialmente recibida en Beijing y cuando, además, la atmósfera del país que ella todavía representa no está para bromas tras la muerte dudosa del fiscal que había pedido su procesamiento y meditado su detención.

La desubicación presidencial tiene varias aristas: como si sus responsabilidades la excedieran, a veces toma distancia de ellas atrincherándose largamente en hermetismo y a veces se evade reincidiendo en un estilo y un lenguaje que se pretenden informales, en verdad impropios de la investidura que ejerce. Luego, cuando es advertida de que ha cometido una falta (en el caso chino, una transgresión a la urbanidad, a la diplomacia y a la sensatez política, como se lo señaló la prensa de todo el mundo) se muestra incapaz de pedir seriamente una disculpa: recae en el tono adolescente y minimiza la corrección: "Sorry", alcanzó a escribir, también en un tweet, y de inmediato permutó la disculpa superficial por la culpabilización a terceros: "¿Sabés qué? Es que es tanto el exceso del ridículo y el absurdo, que sólo se digiere con humor". Hablando de Roma...

Palos de ciego

La sucesión de trastornos oficiales es un síntoma de la desorientación que impera en el gobierno acerca de las consecuencias políticas de la presentación póstuma del fiscal Nisman y de su muerte. Un rosario de conjeturas contradictorias, afirmaciones, desmentidas, teorías conspirativas, escenas psicodramáticas como la destrucción pública de artículos de Clarín por parte del jefe de gabinete de ministros, siembra de sospechas al voleo, etc. no parecen ser el fruto de una estrategia, sino de impotencia para recuperar la vertical, esfuerzos por buscar el clinch y con él algún alivio momentáneo, embelecos ansiosos por cambiar el tema de conversación.

De todos modos, ese aluvión de palos de ciego mantiene un eje: la intención de conservar instrumentos de poder y control en manos del actual equipo de gobierno. Un ejemplo: el proyecto de poner las escuchas telefónicas y el fisgoneo de las comunicaciones electrónicas en manos de la militante kirchnerista Alejandra Gils Carbó. Otro: el delirio de pretender la disolución de un organismo de inteligencia y la creación de un sustituto por medio de una ley aprobada taquigráficamente sin más respaldo que el de las legiones parlamentarias oficialistas. Es una lucha contra el tiempo. Es muy probable que las victorias que el gobierno se acredita por el uso indiscriminado de una mayoría parlamentaria circunstancial tengan la vida de un lirio.

¿Demasiado tarde para lágrimas?

La Casa Rosada se siente débil y comprende oscuramente
que no puede hacer pie para recuperar la iniciativa y el terreno perdido. La Presidente prepara algunos reordenamientos de gabinete, que seguramente coincidirán con la apertura de las sesiones ordinarias del congreso, el domingo 1 de marzo. Jorge Capitanich podrá dedicarse a pelear la intendencia de la ciudad de Resistencia. Héctor Timerman probablemente salvará el puesto gracias a la denuncia del fiscal Nisman: entregar su cabeza en estos momentos representaría para la señora de Kirchner una concesión ante las acusaciones del escrito del fiscal. ¿Perderá Florencio Randazzo el ministerio de Interior? Probablemente, aunque la señora le dejará el manejo del área de Transporte, para facilitarle una plataforma de visibilidad desde la cual chucear a Daniel Scioli. Los cambios que proyectan la Presidente y su pequeño entorno, además de abrirles nuevas puertas a los jóvenes de La Cámpora buscarán contener a los jefes territoriales peronistas del Frente para la Victoria, sigilosamente encabritados por las consecuencias políticas y electorales de las confrontaciones que conduce y multiplica la Casa Rosada.

En cualquier caso, el 1 de marzo todavía queda lejos: febrero puede ofrecer novedades de peso en Tribunales. La figura de Amado Boudou seguramente volverá a las primeras planas, así como algunas de las causas de enriquecimiento y manejos financieros opacos que afectan a personajes del núcleo duro kirchnerista, como Lázaro Báez. La causa por la muerte dudosa de Nisman no dejará de ofrecer novedades sorprendentes. La fiscal ha citado al ex "hombre fuerte" de la estructura de inteligencia, Jaime Stiuso, custodio de innumerables secretos del poder.

Además, el aniversario de la muerte de Alberto Nisman, dentro de dos semanas, estará marcado por grandes movilizaciones ciudadanas. La marcha, que había comenzado a organizarse por iniciativa de las redes sociales, adquirió una dimensión inusual cuando el cuerpo de fiscales federales y la institución que agrupa a los representantes del ministerio público decidieron aparecer como convocantes. Esa actitud revela los rasgos de grieta institucional que va asumiendo la crisis política: a la hendidura, que ya toma forma de una virtual ruptura de diálogo entre oficialismo y oposición en el seno del Congreso, se suma la tensión entre Ejecutivo y Justicia, que alcanza una nueva cota con la marcha callejera alentada por el cuerpo de fiscales. La amplísima convocatoria permite vaticinar un acompañamiento multitudinario. Cualquier intento de sofocar la investigación plausible y recta será duramente castigado por la opinión pública.

La temperatura política asciende vertiginosamente, con independencia de las vicisitudes electorales propias del año 2015. El ballet de las negociaciones, alianzas y roces de las distintas fuerzas partidarias ha quedado completamente condicionado por (y subordinado a) la música que imponen la crisis y el affaire Nisman.

Quizás esta crisis abra una oportunidad a la reconstrucción del Estado y la reforma y consolidación institucional que el país necesita.


 

 

* Periodista argentino. Estudió sociología en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Fue directivo de varias revistas en Argentina y ejerció la docencia en las carreras de Ciencias Económicas y Sociología y en el Instituto de Formación Política de La Plata. Se desempeñó como asesor de comunicación de la Confederación General de la Industria y de la Unión Industrial Argentina y consultor de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI). Fue vocero de la Cancillería Argentina (1992-1999). Actualmente es editorialista Político en el diario La Capital de Mar del Plata.

 

 


 
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