Las Tragamonedas Más Raras Y Extravagantes

Tim Hunkin, el dibujante y presentador del programa de finales de los ‘80 'La vida secreta de las máquinas', lleva cuarenta años fabricando de forma artesanal máquinas tragamonedas que se destacan tanto por su extrañeza como por un humor irreverente. Trabajar en un reactor nuclear, blanquear capitales, aplastar banqueros o disparar a obras de arte son algunas de las divertidas locuras que ofrecen las creaciones a cambio de unas monedas.

El inventor británico Tim Hunkin, lleva creadas más de 30 máquinas como tributo al humor británico y a las salas de recreativos que eran un éxito hasta la llegada de las consolas y los ordenadores. Las creaciones de las que más se enorgullece este ingeniero son las que ha fabricado íntegramente con sus propias manos, en las que ha plasmado su sentido del humor de una forma inusual. "Solía pasar la mitad del año trabajando en otros encargos, pero hace un par de años me di cuenta de que nunca serían tan satisfactorios como las máquinas recreativas" cuenta.

Hunkin siempre quiso tener su propio salón de juegos recreativos. Trabajó hace casi cincuenta años en una fábrica de máquinas tragamonedas, y en 1975 fabricó por sí mismo la primera: 'El nacimiento de Venus' donde la sex symbol de la época Rachael Welsh, emerge rudimentariamente de una bañera (previo pago, por supuesto).

Sus creaciones abordan desde una perspectiva humorística los problemas políticos, económicos o sociales. Creó la tragamonedas 'Autofrisk' para ayudar al Departamento de Seguridad sin Sentido del Humor de Estados Unidos en su 'guerra contra el terror', cacheando a los jugadores en sus partes nobles. Mientras, en 'La apocalipsis del arte', en lugar de matar marcianos se dispara a grandes obras de arte.

Los jugadores pueden decantarse por una 'máquina del divorcio', en la que tratan de quedarse con la casa, los niños y los perros con ayuda de un volante; otra interesante creación es la tragamonedas 'Alien Probe', una abducción de ovnis a los que les gusta tocar los traseros humanos; o 'Mascota o carne', en la que una ruleta decide si una familia de madera adopta un cordero como mascota o lo sacrifica. "La gente siempre me pregunta cuál es mi favorita, pero en realidad la máquina que siempre se me ocurre es la que estoy construyendo en ese momento", explica Hunkin.

Los jugadores golpean a los banqueros que emergen con ayuda de un instrumento de inversión (un martillo), creando a juicio de Hunkin una experiencia bancaria real, en la que al final el banquero siempre acaba ganando ; en otra de las creaciones los participantes blanquean capitales (las monedas de la máquina) huyendo de los reguladores financieros con un brazo magnético que sobrevuela Londres; e incluso operan a My Nuke, un reactor nuclear, teniendo cuidado con el manejo del uranio para no destruir el mundo y obtener un caramelo final, o para ser más precisos, un residuo nuclear comestible.

En los años '70, el inventor publicó más de siete mil dibujos en el diario 'The Observer' explicando el mundo de una cómica forma. Años después, dirigió 'La vida secreta de las máquinas', un programa de televisión en Channel 4 que mostraba a los británicos cómo funcionaban las máquinas de su vida diaria, desde la aspiradora hasta el televisor.

También ha desarrolló proyectos como gigantescos y originales relojes para fachadas (el último para el museo Exploratorium de San Francisco), automatismos para exposiciones e incluso puertas automáticas para las jaulas de los tigres en el zoo de Londres.

En esa época, Hunkin creó otras máquinas como 'El repugnante espectáculo', en la que un muñeco de madera extrae sus mucosidades con sus mecánicas manos o 'La podóloga', que se expuso en el Cabaret Mechanical Theatre de Londres y fue todo un éxito haciendo cosquillas en pies ajenos. También se encuentra 'El doctor' un muñeco que revisa el estómago de los jugadores e imprime una receta ilegible con un diagnóstico.

Para que los visitantes puedan testear sus nervios, el ingeniero creó una peculiar máquina en donde cada participante debe introducir su mano en la jaula del perro y va recibiendo diferentes estímulos (saliva caliente, y demás cosas desagradables). 'Micro Break' promete unas vacaciones increíbles de tres minutos en donde muchas cosas alocadas pueden pasar. Se trata de un simulador que está construido sobre el chasis de un Sega Space Harrier, juego de arcade de 1985, lo que proporciona la maravillosa inflexión y el mecanismo de balanceo.

'The Expresive Photobooth' podría considerarse el invento antecesor de la famosa y popular cabina para sacarse fotos con caras raras. Hunkin ideó la cabina con una simple idea, que al momento de tomarse una foto, el asiento caiga repentinamente. Luego fue agregando más factores para que los participantes posaran de forma espontanea, por ejemplo ráfagas de viento, que el asiento se mueva, que desde el techo de la cabina caiga un elemento y muchos más.

A raíz de un accidente de su padre, el dibujante ideó La 'Movility Masterclass' que básicamente se trata de un curso para poder cruzar la autopista en andador. Cada participante debe incluir la edad (80,90) y manejar el andador que posee la máquina que irá mostrando todo el tráfico en movimiento de una autopista.

Sus máquinas electromecánicas no son simplemente aparatos alimentados con monedas: también sirven como reflexión sobre el excesivo valor que damos al dinero y el escaso aprecio que tenemos a los mecanismos que nos rodean. "Desarrollé exposiciones interactivas para museos de ciencias y es frustrante ver cómo la gente pulsa los botones pero sigue adelante sin saber qué ocurre. Sin embargo, la gente invierte su dinero en una máquina que funciona por monedas y lee atentamente todas las instrucciones solo porque quieren obtener un valor" y agrega Hunkin que Inglaterra tiene una larga tradición en la sátira y la irreverencia.

Ahora sus máquinas tienen un nuevo hogar en Londres: 'Novelty Automation', una sala de recreativos inútiles que acaba de abrir sus puertas y está situada en un muelle. "Medio millón de personas vienen, y creo que piensan que es entretenido y les hace reír. Pienso que la mitad de mis visitantes no saben nada de mi sala de juegos recreativos de antemano", explica.

En el siglo XXI, cuando para muchos el mayor acercamiento a un trabajo similar al de este inventor tiene lugar en las clases de tecnología de secundaria, puede costar comprender todo el esfuerzo que hay detrás de estas increíbles máquinas. Se tarda entre 3 y 6 meses en construir una máquina. "Ha sido emocionante, la gente realmente ha disfrutado con las creaciones. Casi todo el mundo compra más fichas para continuar jugando" cuenta el ingeniero.

Aunque con sus dos salas de recreativos ha cumplido sus deseos de adolescencia, Hunkin aún quiere emprender otros proyectos: "Tuve muchos sueños cuando era adolescente y todavía estaba buscando lo que realmente quería hacer cuando cumplí los 50. Sigo disfrutando de soñar con cosas que podría hacer en otra vida".

De momento, seguirá construyendo máquinas - actualmente está terminando 'El pequeño colisionador de hadrones', con el que sin duda rivalizará con el CERN - y espera que cada vez más gente conozca su peculiar salón londinense, que no ha publicitado mucho porque "odia el 'marketing'" y confía en el boca a boca.


 

 

Fuente:www.eldiario.es, www.timhunkin.com y www.novelty-automation.com

 

 


 

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