El Suntuoso Casino Que Quedó En El Olvido

Las principales ciudades europeas se han caracterizado entre muchas otras cosas, por la gran cantidad de edificios públicos y privados, que representaron y representan las mejores expresiones de excepcionales movimientos arquitectónicos de todos los tiempos. Muchas de estas construcciones se perdieron con el correr de los años o desaparecieron durante las guerras, mientras que otras se mantienen aún en la actualidad, para recordar a las nuevas generaciones los esplendores de una sociedad que en épocas pasadas vivían de una manera muy diferente a la actual.

Entre estos palacios se encuentran numerosos edificios, que se dedicaron o que aún lo hacen, a albergar casinos de juego donde sus salas ambientadas de acuerdo a los estilos vigentes en el momento de su creación, se entrelazan con máquinas electrónicas como tragamonedas y ruletas automáticas, manteniendo sin embargo la distinción y elegancia de épocas pasadas.

Muchos son los ejemplos de estos edificios de juego que aún persisten, como el casino monegasco en la riviera francesa, o el Palais Savarin de Praga, o el casino de Venecia, por nombrar solo algunos.

Sin embargo, otros edificios han caído en la desidia de funcionarios o entidades estatales, que por diversos motivos económicos o políticos, decidieron dejar en el olvido estas piezas de arquitectura.

Tal es el caso del ex casino de la ciudad portuaria de Constanza en Rumania, a orillas del Mar Negro, una viva expresión del estilo "Art Nouveau" en ese país.

El edificio, al cual el artista Romain Veillon decidió fotografiar para dar a conocer su actual estado de abandono, fue construido por el arquitecto de origen suizo francés Daniel Renard entre 1907 y 1909, y era el símbolo de esa ciudad. En realidad un primer diseño de 1903 para este casino fue obra de este arquitecto, mientras que un segundo en 1905, fue realizado por el arquitecto Petre Antonescu. Al momento de decidir se optó por la creación de Renard.

El casino fue el representante de la ciudad por décadas, todo un símbolo de Constanza. Fue el único representante del "art
nouveau" en Rumania. En la parte superior del edificio, las impresionantes decoraciones de estilo marino consisten en representaciones de viejas naves, cabezas de carnero, y guirnaldas de algas; dentro hay estupendas escaleras y barandillas, imponentes columnas revestidas y paredes cubiertas de mármol. La impresionante ventana en forma de concha que ilumina el teatro, la sala central, donde se reunían los invitados, y otros tantos detalles hicieron que promimentes viajeros y ricos jugadores acudieran de todas partes de Europa, posicionando la reputación de Constanza en todo el mundo.

El casino fue inaugurado en 1910, y era "el centinela del Mar Negro" y orgullo de la alta sociedad de la época. El edificio se emplaza al final de un hermoso paseo marítimo, donde otrora los jugadores seguramente transitaban antes o después del juego.

El majestuoso edificio que fue construido por decisión del rey Carol 1°, sucumbió posteriormente a los avatares del país.

Entre 1985 y 1987 la propiedad fue restaurada, y el mobiliario cambiado por completo.

Durante la segunda guerra mundial el casino pasó a convertirse en hospital, y posteriormente durante el régimen comunista el edificio albergó un restaurante, pero lamentablemente desde los años 90 está cerrado y el inexorable paso del tiempo está dejando sus huellas.

Abandonado a su propia suerte, ahora se han previsto trabajos de renovación, que se espera logren mantener el encanto de una época y la historia de un emblemático casino, que fue conocido también como la perla del Mar Negro.


 

 

Fuente:romainveillon.com

 

 


 
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