Los Dueños De Una De Las Marcas Más Icónicas Del Planeta

El Hard Rock Café de la tribu Seminole de Florida -que no fue ni extinguida ni asimilada y jamás firmó la paz con los EE.UU.- parece ser la consecuencia de la visión de dos espíritus consonantes y el resultado de una forma de vida independiente y auténtica. La marca, que fue adquirida por la tribu hace una década, ha expandido su horizonte por casi todos los rincones del mundo y es dueña de restaurantes, hoteles, casinos y lugares para música en vivo.

Algunas empresas tienen su historia atada firmemente a conceptos que vienen directamente del legado de quienes la crearon. Los seminoles abrieron por primera vez una sala de bingo en su reservación de Hollywood, Florida, en diciembre de 1979, cuestión que le valió un conflicto con el estado que intentó cerrarla de forma inmediata. Enseguida, la tribu enfrentó una larga serie de batallas legales en la corte, lo que al final condujo a que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos fallara a favor de la tribu en 1981, afirmando así su derecho a que explotaran el juego en sus territorios.

La prevalencia de la tribu tiene sin dudas que ver con su historia y el hecho que es la única nación originaria de los Estados Unidos que jamás firmó la rendición ante el gobierno federal. La historia cuenta que el gobierno gastó en las guerras seminoles de 1842, cerca de 20 millones de dólares (una suma astronómica en la época), 1500 soldados muertos, para no obtener ningún resultado concreto. Trece años después, un grupo del ejército estadounidense fue a investigar el paradero de los Seminole y fueron emboscados por éstos. Luego de otra carísima campaña, el gobierno pudo dar con estos guerreros y deportarlos fuera de Florida hacia Oklahoma, lo que terminó con las agresiones entre la tribu y los Estados Unidos.

Sin embargo, esta circunstancia no pudo forzar a la rendición de los Seminoles de Florida. Según historiadores, se estima que unos centenares de hombres mujeres y niños sin conquistar se escondieron en los pantanos y Everglades del Sur del estado, y a pesar de intentar a través de traiciones, oferta de ganado, tierras o licor, no pudieron dar con ellos. El gobierno se retiró y renunció a la conquista y estos grupos se mantuvieron aislados de la sociedad hasta bien entrado el siglo XX, mucho después de que la mayoría de las otras tribus habían sido extinguidas o asimiladas.

Los descendientes de esos últimos grupos aislados son los actuales miembros de la tribu Seminole de Florida, independientes, tradicionales y sin afiliación alguna con las demás tribus. Hoy en día, esta independencia se reafirma al ser de alguna manera, la tribu impulsora de la autonomía económica que hoy rige a las demás tribus. Los descendientes de aquellos pocos cientos de vagabundos ocultos en pantanos, le compraron a la británica Rank Group
la marca Hard Rock en diciembre de 2006, por la friolera de 965 millones de dólares.

Medio año después, el Seminole Hard Rock Café & Casino, comenzó a operar con mesas de juego al estilo Las Vegas, además de la explotación de tragamonedas clase II. Para obtener la aprobación para estos juegos, prohibidos por ley en Florida, la tribu tuvo que pagar la suma de 100 millones de dólares, como parte de un acuerdo de permiso por 25 años firmado por el gobernador Charlie Crist. No obstante, la corte suprema de Florida dio dictamen en contra de este acuerdo al declararlo inconstitucional, pero los juegos continúan debido a que el departamento federal aprobó el pacto.

La ley de juego indias, votada por el congreso norteamericano el 17 de octubre de 1988, se proclamó como una manera de que las tribus pudiesen obtener ingresos a través de licencias para explotar casinos en sus reservaciones. Esta ley federal provee normas y reglamentos que apunta a promover el desarrollo económico tribal, la auto suficiencia y gobiernos tribales sólidos. La legislación establece que las tribus indias tienen el derecho exclusivo de regular la actividad de juego en sus tierras. Asimismo, proporciona una base legal para que queden protegidos del crimen organizado y de otras influencias que puedan corromper la actividad, como garantía de que la tribu sea la principal beneficiaria de la operación de los juegos de azar.

También, el reglamento establece una autoridad reguladora federal para juegos en tierras indígenas, con la constitución de estándares para el juego y la conformación de la National Indian Gaming Comision, entidad reguladora que procura que los juegos sean para mejorar la vida en las reservaciones a través de ingresos genuinos y no que llenen de problemas devenidos de éste.

Esos pocos cientos de errabundos seminoles, que preservaron su cultura y costumbres durante décadas ocultos en pantanos desérticos y que no entregaron su independencia, consiguieron con las mismas armas de sus perseguidores, su autonomía económica y ser los constructores de una de las marcas más icónicas del planeta.


 

 


 

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