Los resultados del informe publicado en la revista Molecular Psychiatry, demostraron que los juegos de disparos en primera persona reducen la materia gris dentro del hipocampo en los participantes, usando estrategias de memoria no espaciales. Por el contrario, los participantes que utilizan estrategias espaciales dependientes del hipocampo, mostraron aumento de la materia gris en el hipocampo después del entrenamiento.

El hipocampo es la parte del cerebro que ayuda a las personas a orientarse -memoria espacial- y a recordar las experiencias pasadas.

Asimismo un grupo de control que se entrenó en juegos de plataformas 3D, mostró un crecimiento tanto en el hipocampo como en la corteza entorrinal funcionalmente conectada (localizada en el lóbulo temporal medio que funciona como un hub en una red extendida para la memoria y la orientación).

Un tercer estudio replicó el efecto del entrenamiento de videojuegos de acción sobre la materia gris en el hipocampo.

Los resultados muestran que los videojuegos pueden ser beneficiosos o perjudiciales para el sistema del hipocampo, dependiendo de la estrategia de navegación que una persona emplea y el género del juego.

El estudio indica que cuanto más se agota el hipocampo, más riesgo existe de desarrollar enfermedades cerebrales, desde la depresión al alzhéimer. "Se demostró que los videojuegos benefician a ciertos sistemas cognitivos en el cerebro, principalmente relacionados con la atención visual y la memoria a corto plazo, pero también habíamos encontrado evidencia de que esto podría suponer un impacto negativo en el hipocampo".

Los investigadores explicaron que encontraron menos materia gris en el hipocampo de los jugadores aficionados a los juegos de acción y evidencia de que el juego, llevaba a estos cambios en el cerebro.

El cerebro también tiene otra parte muy importante denominada cuerpo estriado, que contrapesa el trabajo del hipocampo. Tiene un área conocida como el núcleo caudado que actúa como una especie de piloto automático, por un lado, y de sistema de recompensa, por el otro. Es el encargado de decir por ejemplo cuándo es hora de comer, beber, etc. El núcleo caudado también ayuda a formar hábitos y recordar cómo hacer determinadas cosas como andar en bicicleta.

El juego estimula esta parte del cerebro más que el hipocampo. El 85% de los jugadores utiliza esta parte del cerebro para jugar y cuanto más se utiliza el núcleo caudado, menos se utiliza el hipocampo, y este último acaba perdiendo células y se atrofia, aseguran los investigadores.

Los investigadores reclutaron a cerca de 100 personas que jugaron a una variedad de juegos populares como Call of Duty, Killzone y Borderlands 2, así como juegos 3- D de la serie Super Mario, durante un total de 90 horas.

Para establecer qué participantes eran aprendices espaciales (aquellos que favorecían su hipocampo) o aprendices de respuesta (aquellos que usaban el sistema de recompensas), primero hicieron que cada uno corriera a través de un laberinto virtual en su ordenador: desde un eje central, tenían que navegar por cuatro caminos de aspecto idéntico para capturar objetos.

Para recordar qué caminos ya habían recorrido y no perder el tiempo buscando los objetos que ya tenían, los aprendices espaciales se orientaron por referencias en el fondo: una roca, una montaña, dos árboles, etc. Sin embargo, el otro grupo ignoró los puntos de referencia y se concentró en recordar los giros a derecha e izquierda que realizaban desde su posición inicial. Una vez que su estrategia de aprendizaje se estableció y se dividió a los participantes, estos jugaron a juegos de acción y juegos de video de la plataforma 3-D. La misma cantidad de tiempo de pantalla en cada uno produjo efectos muy diferentes en el cerebro: 90 horas de acción condujo a la atrofia del hipocampo en los aprendices de respuesta, mientras que el mismo tiempo de puzzles 3-D llevó a un aumento de la materia gris dentro del sistema de memoria del hipocampo de todos los participantes.

Los juegos que exigen estrategias espaciales estuvieron asociados con aumentos en la materia gris del hipocampo.

Los investigadores opinan que sigue siendo posible que los estudiantes de respuesta puedan ser animados a usar estrategias espaciales para contrarrestar los efectos negativos en el hipocampo de los juegos de acción. Según los expertos, sin un rediseño, los juegos de acción se desaconsejan específicamente en aquellas personas que sufran enfermedad de Parkinson, demencia, alzhéimer, esquizofrenia o depresión; porque tienen menos materia gris en su hipocampo.