Prácticamente el único tipo de juego donde el humano es más fuerte que la computadora, es el juego computarizado en el cual parte de la información está oculta. Un ejemplo típico es StarCraft II, donde no solo varios minijuegos están entrelazados, sino que también parte del mapa está oculto por una niebla de guerra, lo que exige al jugador usar la inteligencia y planear las acciones en condiciones de falta de información. Para entrenar a la IA en un juego tan versátil, se necesitan muchos datos, y acceso a la información del juego.

La inteligencia artificial tiene que "predecir" dónde está el enemigo, y eso podría ser su perdición.

El nuevo proyecto se realizará en colaboración con Blizzard, desarrolladora del videojuego, que además de la API (interfaz de programación de aplicaciones) suministrará una gran cantidad de partidas para "entrenar" al motor de DeepMind a través de motores de aprendizaje automático como los que se utilizaron con AlphaGo. Facebook, por cierto, también inició un proyecto paralelo con el mismo objetivo.

Para algunos expertos los resultados de estas iniciativas podrían ser mucho más aplicables al mundo real que los que se lograron con AlphaGo o DeepBlue, y de hecho ya hace años que se desarrollan bots para este juego a través de un plugin Open Source no oficial. Estos bots son de momento mediocres y siguen las estrategias que dictan sus desarrolladores, pero no "crean" nuevas estrategias a partir de la información aprendida de anteriores partidas como sí hacía AlphaGo al jugar a Go.

La complejidad de StarCraft II es también mayor que la de Go, y algunos afirman que se tardarán al menos cinco años en lograr ese motor de inteligencia artificial capaz de derrotar a los seres humanos al StarCraft II. Google hpublicó una versión Open Source de su conjunto de herramientas en este proyecto, conocidas como PySC2, en GitHub.