Japón Impone Sus Tiempos

Los intereses de los operadores internacionales de casinos han estado en auge desde que Japón dio su primer paso hacia la legalización de los casinos en diciembre de 2016. Sin embargo, las autoridades están siendo muy cautas con el proyecto de ley de implementación de complejos turísticos integrados -el paso legislativo final para legalizar los casinos en la tercera economía más grande del mundo-, lo que genera intranquilidad de parte de algunos operadores. Según los analistas, el enfoque del gobierno hace improbable que la industria de los casinos se desarrolle a gran escala.

Desde que un panel de académicos y empresarios presentaron sugerencias al gobierno del primer ministro Shinzo Abe en agosto pasado, sobre la creación de complejos turísticos integrados -no casinos, sino multimillonarios complejos turísticos con características para impulsar el turismo, usando el juego como su motor económico-, pocos detalles se revelaron sobre el plan de estos IR para complacer a la industria de los casinos. Las recientes propuestas del gobierno de Abe, indica Muhammad Cohen en su artículo en Forbes, para legislar con los representantes del Partido Liberal Democrático encajan en el patrón.

Los informes de prensa indican que la legislación limitará el tamaño de los casinos a 15.000 metros cuadrados, o no más del 3% del área total del IR, el que sea más pequeño. Esa es la regla en Singapur, visto como el estándar de oro para el desarrollo de estos IR en Japón. Pero Singapur tiene dos casinos para un área metropolitana de 8,5 millones de personas, contando a la capital Johor Baru. El área metropolitana de Tokio-Yokohama tiene 37 millones de personas, lo que significa la mitad del espacio de juego para más de cuatro veces de gente. El área metropolitana de Osaka, que incluye Kyoto y Kobe, tiene 17 millones de personas. Los ejecutivos de juegos aceptan el principio de los límites de tamaño para el casino, pero rechazan el máximo de 15.000 metros cuadrados por ser demasiado pequeño.

El gobierno japonés asimismo propone una tasa impositiva escalonada, a partir del 30% para ingresos de hasta 300.000 millones de yuanes (U$S 2.800 millones), tomando como ejemplo los ingresos del año pasado en la Marina Bay Sands de Singapur, el casino más rentable del mundo, llegando al 50% para ingresos superiores a 400 millones de yenes. Singapur grava los ingresos VIP en 12% y los ingresos masivos en 22%. El impuesto por el juego en la ciudad de Las Vegas es del 7%, y los casinos privados en Filipinas pagan un 15% de tasas por ingresos del sector VIP y un 25% por el mercado de masas. Macao, con un 39%, es la única jurisdicción en Asia con una tasa impositiva efectiva comparable a la propuesta de Japón.

Las empresas de casinos tampoco vieron con agrado los límites propuestos para las visitas a casinos por parte de ciudadanos japoneses y residentes extranjeros, que hablan de permitir el ingreso tres días dentro de los siete días, y 10 dentro de los 28 días, como parte de medidas más amplias
para combatir la adicción al juego, una preocupación pública clave. También hay quejas acerca de la necesidad de elementos específicos para estos resorts (instalaciones para convenciones por ejemplo), como parte del objetivo de promoción turística, en lugar de dejar que los desarrolladores tomen sus propias decisiones en función de las condiciones locales. Lo único que los operadores de casinos consideran aceptable es el impuesto de entrada propuesto de Y 2.000, muy por debajo de la tasa de U$S 70 de Singapur.

"La buena noticia es que parece que los legisladores quieren que se apruebe el proyecto de ley, incluso si, desde una perspectiva externa, parece que están haciendo que todo el proceso sea más intrincado y complicado de lo que debería ser", confió el CEO de Spectrum Asia, Paul Bromberg.

Jay Defibaugh, un analista del banco de inversión CLSA en Tokio, dijo que es simplemente la forma japonesa de hacer las cosas. "Esto es parte del proceso de construcción de consenso, con las ideas flotando entre las partes relacionadas -operadores, posibles socios corporativos japoneses y gobiernos locales, políticos, burócratas- para que puedan conocer y expresar sus opiniones".

La opinión pública japonesa sigue siendo fuertemente contraria a los casinos -la legislación sobre la adicción al juego que se comprometió a elaborar junto con la de los IR, levantó el apoyo del público dijo Defibaugh-, y el escándalo que gira alrededor de Abe sobre una venta de tierras que involucra a su esposa no ayudará al tema de la normativa para estos resorts. "El nivel de oposición pública no es sorprendente", consideró Bromberg, cuya compañía aconseja sobre la regulación del juego. "Sin embargo, me parece sorprendente que el lobby pro IR no haya logrado implementar una estrategia de relaciones públicas eficaz que describa los posibles beneficios."

En efecto. Los partidarios de los casinos parecen decididos a seguir adelante, independientemente de la oposición pública. Empresas de juego internacionales tienen que entender que Japón puede crear resorts sin su ayuda, también. Una vez que el proyecto de ley de IR sea promulgado, le espera Japón entrar en el juego, listo para reunir la financiación y la habilidad necesaria para crear resorts bajo características únicas del país. Si las empresas internacionales quieren participar, será bajo los términos de Japón.


 

 

Fuente:www.forbes.com

 

 


 

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