Berlusconi, Martinelli, Lavitola Y Una Mancha Más...

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Por Francis Thief

A la ya preocupante posición que enfrenta el presidente del gobierno panameño Ricardo Martinelli Berrocal, frente a  las investigaciones de organismos del Departamento de Estado norteamericano en relación con lavado de dinero e irregularidades sobre la concesión de licencias en el sector de los juegos de azar, se suma en estos días su estrecha vinculación con un hombre de negocios italiano, Valter Lavitola, recientemente arrestado en Roma y acusado de, entre otros delitos, corrupción internacional por presuntos sobornos al titular del Ejecutivo panameño para la construcción de cárceles en ese país.

 

Se desprende de los actos de la investigación de la justicia italiana, que el presidente Martinelli habría recibido por parte de Lavitola dinero en efectivo a cambio de la concesión en forma ilegal de licencias para obras edilicias por montos millonarios. Asimismo, entre otros destinatarios de estos sobornos, se encuentra la ministra de Justicia, Roxana Méndez.

De las pruebas adquiridas por los fiscales italianos Henry John Woodcock  y Vincenzo Piscitelli, "emerge claramente la participación -además de Lavitola en el papel de intermediario-, del presidente de Panamá Martinelli y de hombres de su gobierno en el comercio ilícito" ligado a la realización de esas cárceles.

Lavitola, indican los magistrados italianos, "gozaba de estrechas relaciones con las más altas autoridades del país centroamericano" y de las interceptaciones telefónicas emerge un rol central de éste sobre "la provisión de productos al Estado de Panamá por parte de la sociedades Selex, Telespazio Brasil y Augusta Westland", empresas éstas controladas por la firma italiana Finmeccanica.

En efecto, de las declaraciones efectuadas a la Justicia por parte de un testigo clave de la investigación -el industrial Mauro Velloci-, Lavitola exigió "un millón de dólares de anticipo sobre un soborno ya concordado y la compra de un helicóptero para el presidente Martinelli". El magistrado italiano precisó que "el otorgamiento de ese debía compensar la falta de entrega de un helicóptero prometido como soborno de parte de Agusta Westland, que había firmado un contrato de suministros con el gobierno de Panamá".

El testigo declaró también que "Lavitola siempre afirmó que detrás de los contratos de la firma Finmeccanica y el gobierno de Panamá había un gran movimiento financiero en negro destinado al presidente Martinelli y que el contrato que él recibió de Finmeccanica por 30.000 dólares era solo una cobertura para justificar su presencia y su actividad en Panamá".

En relación a la sociedad de intermediación Agafia, usada por Lavitola para gestionar sus relaciones con Finmeccanica, el testigo añadió que "era el instrumento para vehiculizar, con una motivación oficial, una partida de 30 millones de euros destinada "en negro" al presidente Martinelli, que ha dicho que Lavitola estaba en sociedad con él".

La investigación reveló que  Lavitola "pagó las vacaciones de Martinelli en agosto de 2011 en la isla de Cerdeña" y que ambos mantenían una relación con el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi. Siempre de acuerdo a las interceptaciones telefónicas, Lavitola había concordado con el entonces presidente de Finmeccanica, Paolo Pozzessere,
que la cuenta de la estadía fuera pagada por esa empresa y que "el 18  de agosto sería el día del encuentro con el premier en su residencia de Villa Certosa en la isla". En realidad Berlusconi no asistió al encuentro pero se comunicó telefónicamente. Posteriormente Lavitola habló con Martinelli llamándolo "hermano" y "le recomendó de hacerse sacar fotos para enviar a su diario para demostrar que estuvo con Berlusconi".

"Lavitola siempre me dijo -agregó el testigo- que Berlusconi no lo habría abandonado jamás en cuanto él conocía muchas cosas y muchos particulares comprometedores" del ex primer ministro italiano.

Por su parte, María Lavitola -hermana del acusado-, admitió ante la Justicia que su hermano en noviembre de 2011, cuando aún residía en Panamá, pretendió de Berlusconi 5 millones de euros como "táctica en el sentido que si le daba ese dinero todo andaría bien, mientras si se negaba, Valter una vez que estuviera en Italia, habría tenido todas las justificaciones para decir todo lo que sabía sobre Berlusconi".  

Asimismo su hermana declaró a los magistrados que "en una comunicación telefónica Valter le pidió que recuperara un contrato por prestaciones publicitarias signado entre el diario L'Avanti y Berlusconi entre 1998 y 2003. El importe a favor del periódico era de 800 mil euros. Me dijo que debía tomar ese contrato y llevárselo a Berlusconi. No traté ni siquiera de buscarlo porque sabía que me metería en problemas, pero jamás se lo dije a mi hermano".

Otra de las acusaciones que pesan sobre el neo arrestado, es la de haber malversado fondos erogados por el Estado italiano en concepto de financiación editorial cuando era director del periódico socialista L'Avanti. 

En efecto, los magistrados procedieron también a la detención del senador Sergio de Gregorio, del Partido Popolo della Libertà (Berlusconi ndr), por su vinculación con Lavitola para obtener fondos ministeriales para el diario. Ambos "eran socios" en la constitución de fondos negros para trasferir capitales al exterior: Lavitola en Panamá, Brasil y Uruguay, mientras el senador en Kurdistan, Kazakistan, Panamá y Emiratos Arabes.

Valter Lavitola, que llegó a Roma en un vuelo de Alitalia procedente de Buenos Aires el lunes ùltimo, había permanecido prófugo de la justicia italiana, primero residiendo en Panamá donde circulaba con escolta policial en autos oficiales, y posteriormente en Venezuela y Brasil, accediendo en diversas oportunidades al territorio argentino, sin que fuera detectado por Interpol, gracias a haber adquirido la residencia en Brasil, lo que le permitió cruzar la frontera sin exhibir el pasaporte.


 

 


 
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