El País 2.0 Todavía Está Lejos

La nueva edición del Global Information Technology Report, décima en forma ininterrumpida, y del ranking de países del índice NRI ( Networked Readiness Index ) -una medida de la preparación de un país para participar y beneficiarse de los desarrollos de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC)- muestra una grave radiografía de la Argentina, que ahora aparece en la posición 96 del ranking general y 14 en la región.

Para la elaboración del índice NRI se analizan 71 variables, que luego se agrupan en tres subíndices (ambiente, preparación y uso). En esta ocasión, el ranking del NRI incluye 138 países, que representan el 98% del PBI mundial.

El objetivo perseguido con la elaboración del índice y el ranking es despertar la atención de los líderes de cada país respecto de la complejidad que conlleva el desarrollo de las TIC. Alentar la expansión de estas tecnologías e integrarlas dentro de un modelo de país requiere, como el informe bien plantea, del trabajo coordinado y sostenido del sector público y privado, dentro de una visión consensuada de país de largo plazo.

La Argentina aparece mal en la foto y en la película. Su ubicación 96 es la más baja que jamás haya logrado en este ranking, en el que cae 5 posiciones con respecto a la edición anterior y más de 30 en comparación con la mejor ubicación que haya alcanzado.

Dentro del grupo de países de la región, el puesto 14 significa el descenso de una posición respecto del 2010 y de 7 contra lo mostrado hace 5 años, lo que ubica al país a la cabeza del grupo de peor rendimiento latinoamericano, que incluye a los países liderados por Rafael Correa (Ecuador, 108), Hugo Chávez (Venezuela, 119) y Evo Morales (Bolivia, 135). En el informe del año pasado ya se advertía que sólo Tanzania, Venezuela, Kuwait y la Argentina habían descendido 2 o más deciles desde el lanzamiento del ranking, en 2001. El informe de 2011 vuelve a mostrar a nuestro país dentro del grupo de los 10 con mayor descenso histórico en el listado.

El análisis del detalle de los indicadores que conforman el NRI de la Argentina es tan alarmante como la foto general. De las 71 variables relevadas, un tercio mide por debajo del puesto 100 y prácticamente todas muestran un peor rendimiento que en las ediciones anteriores. Los 31 indicadores que conforman el subíndice de ambiente descienden del puesto 99 al 100, los 20 del subíndice de preparación pasan del puesto 97 al 98, y los 20 del subíndice
de uso caen del puesto 80 al 85.

En el único párrafo que le dedica a la Argentina, el informe se pregunta cómo es posible que un país con una sólida base de recursos humanos y con buena infraestructura tecnológica no pueda aprovechar la gran oportunidad que representan las TIC, situación que sí parecen haber comprendido países tan diversos como Albania (del puesto 107 al 87), China (del 59 al 36), Vietnam (del 82 al 55) o Uruguay (del 60 al 45). El informe adjudica parte de la respuesta a la casi inexistente priorización del Gobierno respecto de políticas integrales de TIC (puesto 135) y a la hostilidad del mercado hacia el pleno aprovechamiento de estas tecnologías (puesto 130).

Ideologías, visiones y metodologías aparte, el ranking muestra una situación que en poco se asemeja a lo que hubiéramos esperado luego de 10 años creciendo casi a tasas anuales de 2 dígitos. Indudablemente, las leyes de software, los programas de netbooks y las ventas récord de celulares, todas buenas medidas, no alcanzan por sí solas.

Crear un verdadero ecosistema productivo digital requiere del desarrollo y entrelazamiento de cinco subsistemas: el educativo, el de la salud, el energético, el del transporte y el de los servicios públicos. Sólo a partir de aquí es posible generar un terreno fértil para que el subsistema de la banda ancha, que incluye redes, equipamientos y aplicativos, puede prosperar.

Es cierto que las urgencias muchas veces desvían recursos y la atención de la dirigencia. Pero no es cierto que siempre se viva en situación de emergencia; por lo tanto, en algún momento es necesario levantar la mirada más allá de 2011 y entender que, en este terreno, la tecnología por sí sola no es la respuesta, como tampoco lo es la política pública aislada, por más generosa y ambiciosa que sea. Los nuevos tiempos están plagados de desafíos y oportunidades y solamente una visión sistémica e integral de la sociedad nos permitirá revertir el derrotero en que nos encontramos en esta materia, para aprovechar así toda la potencialidad que las TIC y la convergencia digital ofrecen.


 

 

Diario La Nación

 

 


 
Banner
Banner
Banner