Picadas De Autos: Un Mundo De Vértigo Y Apuestas

Si existe algo que a los seres humanos (o por lo menos a algunos seres humanos) los moviliza de manera estremecedora, es el vértigo. Y si ese vértigo está ilícitamente logrado, se magnifica y parece producir goces extremos y amplias satisfacciones. Las carreras o picadas callejeras, ya sea de autos o motos, están prohibidas en el mundo entero pero miles de jóvenes los fines de semana danzan a partir de los chirridos de las ruedas en el asfalto, el alcohol y las apuestas.

En Argentina, las carreras vernáculas son moneda corriente y objeto da una constante persecución por parte de las autoridades. En Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes o Rosario, las picadas clandestinas de autos y motos están muy bien organizadas. Por lo general, las convocatorias se realizan a través de grupos de Facebook y sus integrantes saben a pies juntillas dónde estarán los controles policiales y cuánto tiempo pueden tardar la policía en llegar al lugar.

En foros en internet, es común leer avisos como "organizo picadas con apuestas", explicando que el primero que cruce la línea se lleva el pozo. El evento se debe hacer lo más rápido posible, por lo que recién cuando las partes ya estén de acuerdo se fija el lugar y la fecha. Allí, los oponentes ponen una suma de dinero que queda en manos del organizador, al cual le corresponde un porcentaje. El resto pasa al bolsillo del ganador. Plata fácil y rápida.

Pero también existen apuestas del tipo convencional, con un corredor y favoritos. Según explican algunos pilotos desde el anonimato, la gente puede gastar en apuestas desde $ 200 a $500 pesos por carrera (entre 20 y 50 dólares), según el poder adquisitivo de cada uno. Pero cuando no hay dinero, los espectadores pueden apostar cervezas, gomas de autos, repuestos u otra cosa que encuentren en el baúl de su coche. La actividad mueve miles de pesos por fin de semana, dentro de un contexto de alto riesgo pero que apasiona y casi fanatiza tanto a los corredores como a los espectadores.

Del otro lado del mundo, bajo un manto de la ríspida conducta comunista, las calles de Beijín esconden otra cosa. Miles de jóvenes se dan cita para dar rienda suelta a la recreación más parecida de las clásicas películas taquilleras de Hollywood en donde actores de rostros duros y de dura actuación, van dilapidando cientos de litros de combustible y varias toneladas de caucho, corriendo una carrera en velocidad y tiempo, tras un tópico no siempre muy claro. Los jóvenes chinos, tras los volantes de autos modificados, buscan emular la más alta velocidad en carreras totalmente ilegales en las calles de la milenaria capital.

Los residentes de Beijín ya están familiarizados con los ruidos de motores y el chillido de los frenos que cortan el silencio de la noche, mientras la policía trata de atrapar "in fraganti" a los conductores de los autos, ya que están considerados un peligro para la seguridad. Sin embargo, los corredores callejeros insisten en que las autoridades no les dan el lugar ni las opciones legítimas para disfrutar de su pasión. Pero, tanto las autoridades como los aturdidos vecinos, creen que los corredores nocturnos son sólo "unos niños malcriados" hijos de la nueva casta social que emergió en la nueva China.

La inspiración en el cine hace que se junten hasta 500 personas por noche en las calles de Beijín para presenciar a corredores, vitorear y hacer correr miles de yuanes en
apuestas. Esto puede pasar en las calles más aisladas de la ciudad, pero también ocurre en rutas cercanas y en el ámbito del parque olímpico. Si bien la policía ha realizado arrestos, la justicia sólo los puede acusar de "conducción temeraria", los cuales son casos que por lo general quedan pendientes durante mucho tiempo en los tribunales, mientras los "niños ricos", como los llaman los ciudadanos comunes, siguen al volante.

Pero las carreras callejeras también tienen sus defensores. Wu Han, editor de la publicación Beijing auto magazine Ramp, dijo que las carreras callejeras se iniciaron en la ciudad de Dongba hace alrededor de dos años y que en lagunas carreras participas hasta 200 autos modificados. "Sobre la base de mi experiencia en el extranjero, Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido aceptaron la subcultura de los coches modificados. Pero en China el gobierno tiene una visión crítica debido a los peligros que pueden causar en la carretera", dijo Wu.

Para el especialista, si bien las apuestas son un fuerte condimento de las carreras y muchas personas están dispuestas a apostar fuertes sumas, lo que crea un negocio pingüe para los corredores de apuestas, los conductores de autos están fuera del circuito de las apuestas, ya que, según explica, ellos compiten por el honor y el orgullo de tener el mejor auto o de ser el más grande de los pilotos. "Después de haber modificado su coche, el joven corredor lo desea mostrar a sus colegas y a los aficionados. Es muy parecido a la forma que un coleccionista de antigüedades muestra con orgullo sus preciados objetos", explica Wu.

Xiao Lu, un joven corredor dueño de un Gol GTI totalmente renovado, explicó que a él no le interesa el dinero de las apuestas ya que lo más importante es que la gente elogie su auto y su pericia como conductor. "Cada vez que le gano a un auto más caro que el mío me invade una gran sensación de placer", explica.

A pesar de que los conductores se mueven inspirados en las películas norteamericanas, lejos está la realidad de Beijín de la ficción hollywoodense. Los chinos no tienen ningún tipo de organización y las carreras estás organizadas de manera muy primitiva, lo que las hace presa fácil de la policía. Para Wu, el hecho de modificar coches y hacerlos correr, se asemeja a la satisfacción que las mujeres sienten por la moda. Para él, correr carreras y que los pilotos alardeen de sus habilidades y de sus coches se parece a las mujeres que les gusta comprar ropa y mostrarla.

En Argentina, algunas autoridades provinciales, sobre todo en Santa Fe y Corrientes, están tomando medidas para tratar de frenar esta actividad que ya cobró varias vidas y que ni siquiera entra dentro del catálogo de deporte de riesgo. Así, la policía, los fiscales y los jueces podrán cancelar carreras, secuestrar autos y encarcelar e inhabilitar a los responsables, pero lo más difícil es tratar de frenar la pasión por enarbolar el más alto nivel de inconsciencia humana.


 

 

Fuente:www.globaltimes.cn, www.lt10digital.com.ar, rol2.fenixzone.com y www.territoriodigital.com

 

 


 

Comentarios  

 
+1 # Alfredo Frances 28-10-2013 13:24
Muy buena nota. ojalá se tome conciencia que las carreras de autos deben tener un control estricto. Esto pasa de deporte extremo a la locura.
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