Los Casinos ¿Los Nuevos Hogares Para Ancianos?

Ante la proliferación de casinos en la ciudad de Mérida, en México, y la gran cantidad de personas mayores que acude a esos establecimientos, el doctor José Fuentes Gómez y Rebelín Echeverría de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), realizaron una investigación en la cual se detectó que, además de la problemática de la ludopatía, existen otros aspectos económicos y sociales que llevan a entender por qué los casinos y bingos se están convirtiendo en los lugares predilectos por parte de las personas mayores para pasar gran parte del tiempo.

El trabajo completo de los profesionales, está plasmado en el libro "Juegos de azar en casinos" cuya realización llevó dos años y fue coordinado por Rebelín Echeverría. En una entrevista con El Diario del Juego, ambos profesionales comparten los aspectos más importantes de su estudio para poder comprender este fenómeno. De la investigación se despende que en los ocho casinos ubicados estratégicamente en Mérida, los clientes gastan al mes un promedio de 121 millones de pesos (más de nueve millones de dólares).

¿Por qué evalúan que los ancianos concurren a los casinos o bingos?

El fenómeno de la asistencia de gran parte de ancianos a los casinos no puede entenderse si no se le ubica dentro de los procesos de amplias transformaciones sociales que se han dado en los últimos 40 años en las sociedades urbanas de México. Guarda estrecha relación con los cambios en las familias y/o grupos domésticos en cuanto a su tamaño, composición y organización.

Hasta hace medio siglo, las familias de la ciudad de Mérida tenían mayor número de miembros, un promedio de 4 hijos, lo cual implicaba una dinámica y organización de dicho grupo que permitía una relativa disponibilidad -aunque no la garantizaba- de miembros para la atención de la gente mayor. No era raro que coincidieran varias generaciones en una sola casa: padres, hijos y nietos. Asimismo, el tamaño de las familias implicaba la necesidad de tener viviendas más amplias que permitirían alojarlas.

El aumento demográfico y el incremento del precio de la vivienda obligó a reducir su tamaño, además la creciente participación de la mujer en el mercado de trabajo para solventar las necesidades económicas llevó a una modificación en la organización familiar y propició una tendencia a reducir sus dimensiones. Cada vez es más difícil encontrar viviendas donde coincidan varias generaciones y la vejez no tiene cabida en las sociedades urbanas, cada vez más individualizadas y con un estilo de vida que no fomenta los vínculos familiares.

¿Se trata de una actividad que realizaron durante toda su vida o en que en una determinada edad deciden convertirlo en una práctica continua? ¿Por qué motivo?

En el caso concreto de Mérida no parece darse el caso de que sea una actividad que realizaron durante toda su vida ya que la presencia de casinos y bingos no existía hace dos décadas, lo único que había eran juegos de lotería legales e ilegales (este conocido como la bolita), un palenque que funcionaba dos semanas de Noviembre en la Fería de Xmatkuil, algunas casas donde se jugaba Canasta y apostaba, y las personas de clase media y alta que viajaban a casinos de Estados Unidos. Pero definitivamente el juego no era práctica común, además de que socialmente no era bien vista como pasatiempo, excepto el juego de lotería campechana donde se reunía a la familia.

Si actualmente buena parte de los ancianos lo han integrado a su rutina es por la novedad, la amplia oferta de lugares y por cuestiones relativas a que en esos sitios coinciden con gente como ellos, aunque no necesariamente jueguen juntos ni socialicen con sus pares. Algo similar a lo que ocurre en los gimnasios. Uno asiste al lugar donde siente que va gente similar, pero la actividad se hace de forma individual.

La amplia disponibilidad de tiempo, ya que la mayor parte de ancianos son jubilados, les permite usar su tiempo libre en los casinos.

¿Qué encuentran los ancianos en estas instalaciones?

Tiene que ver con el imaginario de estar en un lugar donde son bien recibidos, no se les excluye, no los molestan, pueden estar todo el tiempo que deseen, hay personas similares a ellos, las bebidas y alimentos son económicos y de buena calidad ya que funcionan como atracción. Pero no menos importante es que la actividad que realizan no implica gran esfuerzo físico, les da la ilusión de poder ganar dinero, y se supone que éste les puede dar felicidad.

¿Están preparados los bingos y casinos de México para recibir a los ancianos?

En cierta medida podría decirse que sí. En algunos de los casinos de Mérida las instalaciones les permite adecuada movilidad, la organización del espacio es de fácil reconocimiento, pasillos amplios sin desniveles para sillas de ruedas, amplios estacionamientos y servicio de valet parkquing (carritos de golf) para los ancianos con dificultad de caminar.

Sin embargo, no tienen personal paramédico en el caso de emergencias de salud, ni suficientes salidas de emergencia en caso de siniestros. Además de que es indispensable contar con personal del campo de la psicología quienes puedan identificar cuando el juego se
está volviendo un problema para quienes participan en él. De tal manera que se asegure en los casinos que la salud mental de las personas no se pone en juego también.

¿Según sus investigaciones, éstas personas concurren por sus propios medios a los establecimientos o los lleva la familia?

Se dan ambos casos, quienes todavía conducen automóvil lo hacen por su cuenta, y hasta en grupos de amigas, generalmente. Pero también se observa que los lleven sus familiares o amigos. Incluso se observa que en los casinos instalados en los malls que tienen supermercados o muchas tiendas, los hijos dejan a los ancianos en el casino, mientras ellos se dedican a sus compras o a pasear y, al terminar, los recogen.

¿Consideran que los casinos y bingos son tomados los "nuevos hogares para ancianos"?

Definitivamente no. Resulta excesivo verlos como "nuevos hogares para ancianos". Pero sí consideramos que son lugares donde se dan cita gran cantidad de ellos. Es un espacio que al estar diseñado con un ambiente de comodidad y con personal de trato amable "aparenta" ser un lugar seguro y acogedor para toda persona que guste del juego.

¿Cómo consideran que habría que tratar la problemática de la ludopatía? ¿Hay estadísticas sobre la misma?

Desafortunadamente no existen estadísticas en México, y mucho menos en el caso de nuestra ciudad que es la capital del juego en todo el sureste mexicano. Por lo tanto, lo primero que habría que hacer es una investigación seria sobre el tema, más allá de ubicar el problema como sólo asunto de ludópatas, para saber el perfil de clientes: sexo, edad, estado civil, escolaridad, actividad, zona de la ciudad de donde viene, etc. Sólo a partir de esta información podría plantearse acciones concretas para tratar el asunto.

¿Según sus investigaciones qué características tiene las personas que concurren a los establecimientos?

Nuestra investigación es un estudio preliminar, incluso en el ámbito nacional, que responde a la observación y reconocimiento de una situación en torno al juego y su impacto en nuestra ciudad en los planos de lo social, económico, cultural y de salud pública. Pero puesto que nuestro enfoque es cualitativo no tenemos cifras, ni estadísticas sobre el problema.

De hecho en México no existen estadísticas al respecto, aunque si podemos ubicar diversas declaraciones públicas que señalan una alta presencia de ludopatía en México, claramente éstas no se sustentan en estudios previos.

¿Qué lugar ocupa la soledad en esta problemática?

La soledad es sin duda una cuestión central, pero no sólo para los ancianos, aunque en ellos se presenta de manera particular por la etapa de la vida en que se encuentran. Etapa en la cual se van reduciendo los vínculos sociales que regularmente una persona puede tener cuando está en su edad productiva, ya que tiene compañeros de trabajo, colegas y amigos con quienes puede compartir diversos ámbitos de la vida social.

Para varios de los ancianos su núcleo social se reduce a sus hijos y éstos tienen sus propias rutinas y obligaciones. De hecho en la mayoría de los casos los hijos no viven en casa de los ancianos, sino en su propia vivienda y los ancianos hace mucho que han pasado por el síndrome del "nido vacío"; así que en estas condiciones la compañía más comúnmente utilizada es el televisor o las mascotas. Hoy la entrada a la escena urbana de los casinos se ha vuelto en una opción más, en apariencia inofensiva.

¿Qué rol ocupa la familia y cuál debería ocupar?

Es difícil pensar que la entrada de los casinos venga a romper con la dinámica sociocultural y las formas de ser y estar cotidianas. El casino no es ajeno a la realidad cotidiana, es una extensión más de la misma. De ahí que pensar la dinámica de las familias conlleva a reflexionar acerca de la dinámica mundial la cual deja poco tiempo para la convivencia y las energías se invierten en el trabajo, la búsqueda de los placeres y los consumos. En este sentido, como hemos señalado anteriormente no son sólo los ancianos quienes se ven impactados en su vida personal, familiar y social. El espacio del casino entra a la escena como un lugar que permite "aparentemente" relajarse, pasar el tiempo, no pensar y desconectarse por un rato de la realidad.

Sin duda, ante el incremento de la población en edad adulta mayor los gobiernos y los sectores educativos y de salud debemos asumir un papel más activo para la promoción del juego responsable sea cual sea la edad; además de crear espacios para la reflexión acerca de las familias que tenemos y queremos construir para el futuro y así, decidir a partir de análisis críticos y responsables, nuestra participación en los casinos.


 

 


 
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