Según Un Estudio, La Ludopatía Alcanza Al 1,18% De La Población En Buenos Aires Y El Conurbano

Según un estudio publicado por la Universidad Torcuato Di Tella con el apoyo de Cámara Argentina de Salas de Casino, Bingo y Anexos (CASCBA), el juego patológico en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense tiene una incidencia que va desde 0.83% al 1.18%, lo que puede ser considerado de moderado a bajo en relación a mediciones en otros países del mundo. Asimismo, la investigación dio como resultado que casi el 66 por ciento de los encuestados no juega nunca y solo el 1,1 por ciento juega más de cinco horas a la semana.

El economista y profesor de la Universidad Di Tella, Sebastián Auguste, que participó directamente en el estudio, explica que la idea de realizar este trabajo nació a partir de un vacío que encontró sobre el tema en el país. "Pensamos que no había nada en Argentina, realmente no había ningún estudio, después vimos que en la ciudad se había hecho algo, en Buenos Aires, pero no era algo que estuviese tan público y visible", explica.

"Lo que yo veo es que en Argentina las tasas del juego son razonables, hay mucha gente que no juega a nada, y la tasa de ludopatía que encontramos, de alrededor del 0,8 por ciento, es un valor que no está entre los más altos del mundo", dice y añade que las tasas de ludopatía más altas están en algunos países asiáticos y los Estados Unidos, seguidos por los países europeos, con tasas medias y bajas. "Argentina se ubica en un rango más parecido a los países europeos", recalca.

El estudio "La ludopatía en Argentina", indica que los juegos de lotería y afines (lotería, quiniela, Quini6, Brinco, Loto, Telekino o similares) son los que presentan mayor penetración en la sociedad y los más frecuentes. El 21 por ciento de los encuestados dicen jugar al menos una vez al mes. Por su parte, las tragamonedas son las que se encuentran en segundo lugar con un 10,1 por ciento de quienes participaron en el estudio que dijeron jugar una vez por mes. En la lista de preferencias les siguen el bingo, con un 8,9 por ciento y los casinos con un 8,2. Singularmente, y a pesar de lo que podría creerse, las apuestas y jugos en línea están muy poco difundidas y sólo el 0,33 por ciento afirmo haber jugado al menos una vez al mes.

Sobre las conclusiones del estudio, Auguste explicó que "decididamente Argentina no es Singapur que tiene un 5 por ciento de ludópatas. Lo que es el Gran Buenos Aires la tasa es media, no es nada exagerada. Y una de las cosas que me llamaron la atención es que, uno a veces dice que la ludopatía es un problema para los que menos tienen porque gastan todo el sueldo en el juego, y las tasas de ludopatía son más altas cuanto más rica es la gente. Es decir, contrariamente a lo que es la creencia popular, las tasas de ludopatía van creciendo en la medida que la persona es más rica y no al revés".

Esta última afirmación echa por tierra muchos de los argumentos que esgrimen quienes están en contra de los
juegos de azar. Así, la muletilla que el juego le quita la comida de la boca a los pobres, sería al menos, incorrecta según el presente estudio. "En realidad el grupo de personas más pobres juegan, pero juegan a otro tipo de juego. Lo que es adicción está correlacionada con el ingreso, más ingresos, más adicción.", explica el catedrático.

El estudio indica que la tasa de incidencia de los jugadores con problemas es similar para hombres y mujeres, pero los hombres (1.27 por ciento) tienen una incidencia mucho mayor del juego patológico que las mujeres (0.43 por ciento). Esto demuestra que son los hombres los que tienen problemas más severos de adicción al juego. También señala que existe evidencia que el trastorno del juego patológico se desarrolla en forma diferente entre hombres y mujeres. Los hombres suelen comenzar a jugar más temprano, reportan una lenta aparición de problemas y buscan ayuda mucho después del desarrollo del problema. Las mujeres, por su lado, tienen un comportamiento denominado de "telescopio", se inician al juego más tarde, pero desarrollan el problema más rápidamente, a la vez que buscan ayuda con mayor rapidez.

Auguste explicó que "utilizamos tres metodologías de investigación para ver cuál funcionaba mejor. La denominada PGSI, el Canadian Problem Gambling Severity Index, un instrumento de evaluación que se centra en los daños y consecuencias asociadas con la ludopatía, es la que mejor se adaptó a nuestro enfoque".

Un aspecto interesante del estudio es que, a pesar de observarse un patrón desigual de juego por regiones, no se observa una percepción hacia el juego muy distinta. La gran mayoría de los encuestados piensa que apostar es peligroso para la vida familiar (92 por ciento), que el gobierno no debería prohibirlo sino que contar con políticas para prevenir la adicción (90 por ciento), que la gente debería tener el derecho a jugar con apuestas cuando quiera (86 por ciento) y que si se prohíbe el juego regulado se expandiría el juego ilegal (86 por ciento). La afirmación menos votada fue la del desaliento por parte del gobierno del juego de apuestas, sólo el 66 por ciento estuvo de acuerdo. Este trabajo se realizó sobre la base de encuesta en 1000 hogares ubicados en la zona metropolitana de Buenos Aires.

El estudio


 

 


 

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