El Juego Como Artilugio Para Llenar Carencias

En Argentina, como en otra partes del mundo, es común que las personas mayores "maten el tiempo" frente a las tragamonedas. Según los especialistas, este pasatiempo para algunos integrantes de esta franja etaria, lejos de ser un modo inocuo de entretenimiento, constituye una forma de paliar problemas emocionales como la jubilación, viudez o soledad y cubrir el tiempo libre del que disponen. Encuentran así, en el juego, un paliativo para llenar sus vacíos.

Para la licenciada Débora Blanca, especialista en adicciones relacionadas con el juego, "hay algo en los viejos, por lo menos en los que yo atendí, muy ligado a situaciones de duelo, abandono. La viudez en las mujeres es algo que lleva bastante a jugar, eso sumado a todo lo que implica la vejez", explica y añade que muchas personas mayores, incluso aquellas que fueron jugadoras en su juventud, encuentran en el juego un paliativo para llenar sus vacíos. "Es decir, se agrava la situación cuando empieza con las máquinas, porque con las máquinas, en general, la compulsión se acentúa", dice.

La pregunta es por qué las personas mayores encuentran en el juego la forma de llenar el tiempo muerto y no otras actividades más ligadas con lo creativo o artístico. La especialista explica que, más allá de que las actividades más ligadas a la salud pueden ocupar cierta cantidad de tiempo, por lo general no son lo suficientemente complementarias de la situación por la que están pasando. "Hay ahí cierta búsqueda de olvidarse muy fuertemente de algo que le está trayendo un sufrimiento y no le es suficiente con pintar o encontrarse con amigas. De hecho, cuando empiezan a jugar dejan de ver a sus amigas, dejan de ir a lugares que iban hasta ese momento, por lo que pasa es que no pueden soportar determinada situación y están en un duelo patológico y no un duelo normal que puede tramitarse con otras actividades más expresivas, artísticas o sociales", señala y agrega que en el bingo se encuentran en una escena en donde está sola con la máquina, nadie le pregunta nada, no tiene que dar cuenta de nada. "La máquina tiene las luces y los sonidos que son estímulos muy fuertes en persona que incluso está perdiendo la visión o ven mucho menos y escuchan menos".

En las personas mayores, por lo general, existe un estado de soledad y de no encontrar un lugar en el mundo, por lo que la vejez constituye una etapa donde la persona es consciente de que se van perdiendo cosas. Blanca explica que "éste es un momento histórico muy complejo para el viejo,
quizás más que en otra época; no encuentra con quien comunicarse, la relación con los hijos y los nietos está muy interceptada por lo tecnológico. Es un momento donde el viejo se siente mucho más afuera que en otros tiempos. Alguien que se hace adicto a algo, es porque algo fuerte le está sucediendo y parte de la cura de la gente grande, tiene que ver con encontrar un espacio para hablar, para poder resolver esa situación que les trae mucho dolor y armar vínculos nuevamente, recuperar los vínculos. La recuperación del juego compulsivo en la gente grande es la recuperación de los vínculos".

El psiquiatra y gerontólogo Leopoldo Salvarezza decía que cada uno envejece de acuerdo a la vida que tuvo, lo que implica que la gente que tuvo una vida en la que pudo resolver situaciones con recursos creativos, novedosos y pudo escaparse de los duelos que implican la vejez, va a envejecer de cierta manera más ordenada. Por otro lado, al que siempre le costó resolver sus problemas, fue más dependiente, más escaso de recursos simbólicos internos, va a necesitar de ayuda cuando envejezca. Al parecer, este problema es mayor en las mujeres y por ende la cantidad de jugadoras es mayor que de jugadores. Blanca dice que "en la mujer el juego tiene que ver con la insatisfacción y cierta cuestión que tal vez más prontamente se recupera cuando empieza a hablar y a encontrar cierto sentido. Está como más dispuesta a pedir ayuda. Pero igual me parece que hay más mujeres grandes que hombres que juegan".

En ese mundo de mentiras y vacíos, los familiares quedan bajo un estado de ira, pero en realidad no entienden qué está pasando, por qué su madre o padre les mintieron, les robaron y se refugiaron en una máquina para ahogar las penas, prefiriendo no comer a perder las horas sentados sin razón aparente alguna. La conclusión es que, los viejos buscan matar el tiempo en un universo de luces y sonidos que los envuelve y los hace perderse de los vacíos de su propia pena. Débora explica que, "Eso es la máquina. Algo con que pasar el tiempo vacío con el cual no saben qué hacer y poder perder la noción. Es muy triste verlos así".


 

 


 

Escribir un comentario

IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.
La publicación de los mensajes se dará luego de ser verificados por un moderador.


Banner
Banner
Banner