Sin embargo, en el Consejo Nacional de Adicciones de México (Conadic) no tienen la misma apreciación. Para este organismo, la ludopatía no es un problema de salud pública en el país, por lo que no han hecho campañas de prevención al respecto.
Para los expertos, existe un cambio de perfil en el ludópata mexicano, quienes son cada vez más jóvenes, tienen un mayor nivel de formación académica y un fácil acceso a las múltiples plataformas que propone Internet. También, en algunos estados mexicanos, los problemas de ludopatía están afectando a las capas más bajas de la población, debido a la adicción a las tragamonedas, cuyos principales consumidores son mujeres de entre 40 y 70 años.
Según la encuesta estatal de adicciones realizada por la Secretaria De Salud delegación Yucatán, 28.437 personas son adictas a las apuestas y el 3.8 por ciento de la población es propensa a caer en esta adicción. 
En Sinaloa, un sondeo que realizó la Universidad Autónoma estatal, muestra cifras que colocan a este estado en uno de los más complicados con respecto al juego patológico siendo, al igual que Yucatán, el sexo femenino el más vulnerable. Según el estudio, la mayoría de las personas que son adictas al juego, no lo aceptan y ven en la acción de jugar, algo normal y cotidiano.
La licenciada Rita Martínez de la Universidad de Nueva León, por su parte, realizó un estudio de prevalencia sobre el juego patológico en los estudiantes universitarios mexicanos, llegando a la conclusión que de un total de 3.449.336 individuos, 275.946 se encuentran dentro del marco para ser considerados jugadores patológicos, lo que significa un índice del 8 por ciento. La catedrática perfila la dimensión del problema como objeto social y calcula que entre familiares, amigos y compañeros de trabajo o escuela, hay seis personas afectadas en el entorno familiar y social del ludópata. Así, el número estimado de individuos incluidos en el conjunto de personas conformado por jugadores patológicos, jugadores problema y el círculo íntimo afectado, ascendería a 3.311.352 personas, las cuales estarían hoy padeciendo las consecuencias directas del juego descontrolado en los estudiantes universitarios.
El hecho de que no hayan cifras definitivas de la cantidad de ludópatas en México y que todo se mensure a partir de estudios dispares, se debe según la licenciada Martínez, a que el tema de la ludopatía ha pasado un poco de moda y el gobierno federal está dando prioridad a otras adicciones, por lo que no se están destinando fondos para realizar estudios o investigaciones en materia de juego patológico. Por lo tanto, por ahora, explica Martínez, no existe un estudio confiable en términos de prevalencia para la población mexicana en general.