Crece La Polémica Por La Tarjeta Para Los Bingos

La posible implementación de una tarjeta electrónica para habilitar el uso de las tragamonedas, que incluso podría negar el acceso a los bingos a aquellas personas autoexcluidas del juego, está levantando polémica entre el gobierno bonaerense, los sectores de salud y los empresarios de estos establecimientos. Por un lado, el gobierno considera que la medida ayudará a los jugadores que se autoexcluyeron a no reincidir pero los representantes de la industria opinan que es una mala medida y que sólo incrementará el juego clandestino.

El gobierno de la provincia de Buenos Aires, espera que la implementación de esta nueva herramienta permita asistir a las personas que sufren algún grado de ludopatía y que estén dispuestos a registrarse como "autoexcluidos" de las salas de juego. El sistema constará de una tarjeta electrónica asignada, parecida a las que se usan en el transporte público, la cual podría ser bloqueada para que el portador no pueda utilizar ninguna máquina instalada en territorio bonaerense.

Esta implementación se da en el marco de la nueva ley impositiva, que el año pasado obligó a los bingos bonaerenses a cobrar una entrada de 20 pesos; importe que será dividido en partes iguales entre municipio y provincia. Para Pascual Isabella, operador del Bingo King de San Fernando, esta medida se suma a las demás que están haciendo del juego un negocio poco viable. "La industria está cansada de que en los últimos diez años, año tras año, nos pongan trabas que nos cambia la ecuación económica", señaló.

Isabella explicó que, cuando empezó el negocio hace 26 años, se cobraba una entrada, porque la ley así se lo permitía. "Nos dimos cuenta que cobrar la entrada era perjudicial para el negocio y dejamos de hacer. Entonces, si era perjudicial cuando el dinero era nuestro, más lo será siendo para el estado" dijo tras añadir que "el estado se equivoca, porque, no solo esta medida, sino todas las que se han tomado en los últimos año, lo único que logra es incrementar el juego clandestino".

El empresario explicó que el estado se queda con cerca del 75% de sus ingresos, mientras que el juego clandestino es cinco veces más grande y no aporta nada a las arcas públicas. "Entonces, cuando los legisladores inventan estas estupideces, yo no sé si son tontos o simplemente están financiados por el juego clandestino, porque no se entiende", apuntó.

Asimismo señaló que la utilización de la tarjeta electrónica que se implementará junto al cobro de entrada, no va a servir para evitar que las personas que se autoexcluyan "porque sería como invitar a un alcohólico a la fiesta de la cerveza", debido a que la tarjeta no le impide la entrada y podría conseguir otra tarjeta para poder habilitar el juego en las máquinas. Sin embargo, desde el sector de la salud explicaron que la implementación del cobro de una entrada es una medida positiva en contra de las personas con problemas de juego.

La psicóloga Débora Blanca, especialista en trastornos de
juego, comentó que si bien el ludópata puede utilizar la tarjeta de otra personas para jugar, "si con esa tarjeta se sabe quién va a jugar y además hay que cargarla, es decir, hay que pagar, de alguna manera es un obstáculo para entrar fácilmente, porque se tiene que presentar eso. Y en el juego, por lo menos en su regulación, para evitar que las personas enfermas jueguen se deben ir poniendo obstáculos. Todo lo que pueda estorbar y hacer la cosa un poco más difícil, es bienvenido"

Blanca reconoció que la medida puede tener un funcionamiento dispar debido a que los ludópatas son muy creativos para trasgredir, por lo que nunca va a haber una solución única. "Obviamente que un autoexcluido puede ir y pedirle la tarjeta a alguien para jugar, pero el tema es ir poniendo obstáculos y hacerles las cosas más difíciles".

A pesar de las protestas del sector empresario, que según explicó Isabella están llevando este caso a la Justicia porque vulneran derechos adquiridos y buscan ser compensados por las posibles pérdidas, el Estado bonaerense asegura que con la implementación de la tarjeta van a convertir una medida recaudatoria en una social. Para obtener la tarjeta las personas deben registrar sus datos y si tienen antecedentes de ludopatía, devendrá un bloqueo. La tarjeta podrá ser cargada en el local de juego y el gobierno está convencido de que será además una herramienta para el control estadístico y para la seguridad de las personas autoexcluidas.

El tema de la ludopatía es algo que ocupa a gobiernos de todo el mundo y el proceso de autoexclusión está en marcha en varios países. En España existe el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego (RGIAJ), que es una inscripción a un registro que impide el acceso del jugador a sitios en donde requiera declarar sus datos como sitios online, bingos y casinos. En Chile, la autoexclusión no impide que los ludópatas ingresen a las salas de juego ya que la ley vigente en ese país sólo restringe la entrada a menores de edad, a los privados de razón y a las personas bajo influencias de alcohol o drogas, entre otros. En Uruguay, la Dirección General de Casinos creó el Programa de Autoexclusión para ludópatas, que asiste a las personas que deciden excluirse de concurrir a salas de juego y pueden ser atendidos en dependencias psiquiátricas estatales.

Cabe destacar que el procedimiento de cobro está en etapa de reglamentación y el ingreso a los bingos sigue siendo gratuito.


 

 


 

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