Tironeos, Lobbys Y Fragilidad Política Frenan Regulación Del Juego En Brasil

Después de una serie de idas y vueltas, la Comisión de Justicia del Senado brasileño deberá votar este mes la legalización de los juegos de azar. El impulsor y relator de la propuesta, senador Benedito de Lira del Partido Progresista (PP), dijo a medios brasileños que es optimista con el avance de la iniciativa parlamentaria durante el presente año. Sin embargo, el tema sigue siendo motivo de variadas controversias entre los múltiples sectores que apuestan a ser parte del negocio.

El proyecto de ley en el Senado es una de las dos propuestas en discusión en el Congreso de Brasil y se encuentra en un estado más avanzado que el proyecto que se halla en la Cámara de Diputados. Según explica Lira, la aprobación en la Comisión más importante del senado deberá ocurrir entonces después del inicio del año legislativo, a partir de estas semanas.

La legalización de las diversas modalidades de juegos previstas en su proyecto de ley, deberá generar, según estimaciones, una renta anual de entre 15.000 y 20.000 millones de reales (Entre 4.600 y 6.100 millones de dólares) en impuestos. Brasil está atravesando un momento de crisis económica y política y necesita casi desesperadamente llenar las arcas federales para cubrir la falta de recursos. El gobierno de Temer ve en la legalización del juego una de las medidas más motivadoras para comenzar a sacar la cabeza del agua. "No es poco recurso, y es un dinero que hoy no existe en los cofres de la Unión", dijo el senador.

Los analistas del sector explican que, hoy por hoy, el proyecto de Lira será aprobado por la Comisión de Justicia y que la discusión va a ir al plenario en el Senado. Incluso, declaran que existe un acuerdo tácito para que los diputados aguarden la votación en el Senado y, a partir de entonces, estudiar los movimientos que deberán seguir para movilizar o no el proyecto que duerme en la Cámara. Según explicó el diputado Guilherme Mussi del PP, autor del proyecto en Diputados, esta cautela se debe a que la Cámara tiene otras prioridades, como por ejemplo la polémica reforma previsional, impulsada por el gobierno y rechazada por un amplio sector de la sociedad.

Entre noviembre y diciembre del 2017, el proyecto del senado estuvo a punto de ser votado varias veces, pero estallaron conflictos de intereses que se reflejaron en pedidos de reformas del proyecto hechos por distintos senadores, que buscan la forma de retrasar su aprobación, por un lado, y otros hechos por senadores que están de acuerdo con la ley, pero que estarían tratando de que la redacción esté más de acuerdo con el modelo de negocio que más se acomode a sus intereses. Algunos empresarios ligados a los casinos de Las Vegas y de grandes resorts de Singapur, defienden una liberación más restrictiva porque esperan una ley favorable para cubrir las inversiones multimillonarias que pretenden hacer en Brasil.

Este modelo hecho a la medida de los grandes inversores, pero contrasta con los intereses de grupos argentinos y empresarios brasileros, que apuntan a inversiones de casinos y salones de juegos de menor porte. De la misma manera que los grandes resorts, los casinos de menor porte quieren limitar el funcionamiento de máquinas de video póker y de otros juegos electrónicos a sus establecimientos. En la otra punta, los empresarios vinculados a los jockeys clubes están mostrando un fuerte interés en operar con esas máquinas y los fabricantes de éstas presionan por una liberación más amplia. Realmente un escenario en donde todos quieren llevar agua a su molino.

También, los empresarios del jogo do bicho, quienes tendrán que salir de la ilegalidad, están también interesados en
explotar las máquinas, por lo que están pidiendo una liberación irrestricta, sobre todo porque ya están operando con equipos electrónicos de porte similar. Por su parte, el senador Lira estipuló que los videojuegos sean explotados sólo por los casinos; los bingos van a explotar las máquinas de videobingo, que simulan la actividad por medio electrónico y los Jockeys Clubes tendrán el permiso para operar solamente las máquinas que simulan carreras de caballo.

Pero las disputas no están sólo en la esfera privada. En el sector público, los estados y municipios están bregando para tener la competencia de acreditación y fiscalización de los establecimientos y empresas para la explotación de bingos, casinos y el jogo do bicho ya legalizado. Por su parte, la Caja Económica Federal y las loterías estatales se están disputando el control de las modalidades de lotería, cuestión que todavía está en veremos y quedará para cuando se reglamente la ley.

Pero aquí no termina la cosa. El reparto de los impuestos es también una cuestión controversial y existen discordancias con lo que fija el proyecto de Lira, que determina que el 40 por ciento de los ingresos fiscales irán para el gobierno federal y lo restante será dividido entre estados y municipios. Además, el gobierno federal será el que tenga la competencia en dar las credenciales para operar el jogo do bicho, muy a pesar del deseo de los municipios que aspiran a quedarse con esa parte de la torta.

El proyecto durmió durante casi todo el 2017 en la Comisión del Senado, hasta que el presidente del Senado, Eunico Oliveira, quitó la modorra a la propuesta después de una reunión con gobernadores en Brasilia a principios de noviembre. Oliveira explicó que la resucitación del proyecto se debe a que la liberación de los juegos viene aparejada a la aplicación de una serie de impuestos que va a hacer de soporte a la seguridad pública, a pesar que la Constitución de Brasil determina que ese dinero sólo debe ir a la asistencia social.

A partir de esa fecha, lobistas de todos los colores están recorriendo los pasillos del Congreso, golpeado cada puerta y tratando de convencer a casa senador o diputado que su visión del negocio es la más beneficiosa para la Unión. Desde empresarios locales, dueños de casinos de Las Vegas, Hong Kong, Buenos Aires y de Resort de Singapur, hasta fabricantes europeos de máquinas y juegos electrónicos, están buscando su lugar en ese inmenso mercado que se está proyectando. Incluso, empresarios de sectores que piensan beneficiarse de forma indirecta, como las empresas de bebidas destiladas, están inmiscuyéndose en el tema con mucho más interés.

Los analistas creen que el proyecto en diputados atiende más a los pequeños empresarios, antiguos dueños de bingos y al juego del bicho, y que el del senado apunta a traer mayor capital del extranjero y más inversiones. Todo apunta a que el gobierno federal es el que más está complicando el tratamiento de los proyectos, porque la administración de Temer no está decidida a quedar mal con ningún sector, para no crear descontentos en un momento político de mucha fragilidad.


 

 

Fuente:www.valor.com.br, www12.senado.leg.br y www.n3w5.com.br

 

 


 

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