Sin Regulación, Brasil Es El Tercer Mercado Mundial De Las Apuestas En Línea

En la actualidad, un número medio entre 400 y 500 empresas de apuestas en línea internacionales está operando como una opción para los jugadores brasileños. Estas empresas, que tienen sus bases en países tan lejanos como Gibraltar o Francia o relativamente cercanos como Costa Rica o Curaçao, mueven un estimado de entre 4.000 y 6.000 millones de reales al año en materia de apuestas deportivas (algo así como 2.000 millones de dólares), lo que podría significar, de regularse el juego en ese país, un aporte al fisco de la Unión de entre 1.300 y 2.000 millones de reales.

Mientras que en las actuales circunstancias la legislación brasileña no prevé una reglamentación específica para las apuestas deportivas, las apuestas en general están prohibidas en el territorio brasilero, si se parte del decreto de 1946 que prohibió los juegos de azar. Obviamente en esa época no existía Internet, por lo que no está muy claro para los juristas cómo se considera el tema de los juegos por Internet. Esta situación está en medio de una controversia, pues, en los papeles, la Caixa Econômica Federal tendría la posibilidad de, al menos, reglamentar de manera provisional algún tipo de permiso para que los sites funcionen.

En realidad, y a pesar de que la dichosa ley que iba a liberar el juego en Brasil parece no estar en el momento y el lugar para ser votada de manera inmediata, los defensores de los juegos de azar están convencidos de que el país ya está preparado internamente para gestionar el mercado de las apuestas deportivas, que está en la mira de al menos operadores de setenta países.

Hoy por hoy, Brasil es el tercer mercado mundial de las apuestas en línea, sólo debajo de Reino Unido y Japón. Los proyectos de ley que están en la cámara legislativa y en el senado, prevén en sus artículos la legalización de las apuestas online, mientras que la Secretaría de Acompañamiento Económico está trabajando en un proyecto para sólo reglamentar las apuestas de cuotas fijas, en las cuales los jugadores arriesgan sobre el resultado de los eventos deportivos.

Uno de los pocos estudios que se realizaron sobre el tema fue el de la Fundación Getulio Vargas, el cual fue encomendado por la Caixa en 2016, mostró que sólo en aquel año las apuestas deportivas movieron 2.000 millones de reales.

Con el mundial de Rusia a la vuelta de la esquina, las empresas del sector están haciendo sus jugadas de marketing para atraer al público. En los últimos años, las empresas comenzaron a patrocinar eventos como el campeonato paulista, a realizar publicidad en la TV y a utilizar nombres de famosos para las promociones, como el del comentarista y ex jugador Edmundo. También, se están ofreciendo bonos para los principiantes y a mostrar al mundo de las apuestas deportivas ya no sólo como un juego, sino como un verdadero nicho de inversiones.

Los analistas económicos explican que uno de los factores el crecimiento de las apuestas en Brasil se está dando porque muchos jugadores realmente lo ven como una
inversión, muy parecida a la de la Bolsa. Sin embargo, el temor de los analistas está dado porque, sin una reglamentación, los apostantes quedan vulnerables, porque no existe una ley específica y las empresas están fuera de la jurisdicción para que la ley brasileña pueda abarcarlos. Durante el trauma de la copa del mundo de Brasil, que llenó de lágrimas a los "torcedores" y vació muchos bolsillos por el 1-7 con Alemania, los jugadores comenzaron a dedicarse más conocer y a crear experiencia sobre el funcionamiento del negocio, dejando de un lado los impulsos y el fanatismo.

Los detractores de quienes ven a las apuestas como un campo para la inversión de dinero, creen que, además de que la realidad jurídica no los ayuda, los pronósticos deportivos son algo tan poco fiable que para tener éxito no sólo deberán tener un fuerte control financiero y estabilidad emocional, sino que una pata de conejo y una bola de cristal, también podrían ayudarlos.

Pero no todos son detractores, ni los problemas jurídicos fueron tantos como para hacer una estadística de ellos. En la realidad, los problemas suelen suceder con algunos operadores locales que mueven apuestas de forma semiclandestina, pues las empresas internacionales están ávidas por entrar de forma legal al mercado brasileño y no están dispuestas a generar problemas o rifar esa posibilidad por un hato de dólares.

La realidad es que algunos apostadores se han convertido en profesionales, analizando hasta 20 partidos por semana y, sólo entonces, cuando esos análisis le dan un panorama favorable, hacen sus apuestas. Incluso, existen sitios como uno llamado "Lucre com Futebol", los cuales se especializan en brindar información en el área. Grupos de apostadores que manejan diferentes estrategias, como conocer al dedillo los campeonatos locales, pueden ganar hasta 2.000 dólares por apuesta luego de recoger y analizar la información.

Lo objetivo del tema es que con una nueva legislación en el Brasil que permita las apuestas deportivas, dentro del gran paquete que guardan los proyectos de ley, no sólo va a atender el furor de los apostadores sedientos, sino que también podrá traer incentivos al mundo deportivo, inversiones de marketing deportivo, generación de empleos y aumento en la recaudación de impuestos federales. Sólo con los 1.300 millones de reales que llegarían a las arcas brasileras, el estado federal podría construir unas 20.000 nuevas casas, argumento contra el cual ningún detractor puede presentar objeción ninguna.


 

 

Fuente:jconline.ne10.uol.com.br y exame.abril.com.br

 

 


 

Escribir un comentario

IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.
La publicación de los mensajes se dará luego de ser verificados por un moderador.


Banner
Banner
Banner