El Doping Ensucia A La Hípica

El caso de doping desatado en el hipismo chileno puso en el tapete de la discusión las prácticas poco claras que tienen muchos entrenadores para mejorar el rendimiento de los caballos de carrera.

En el caso chileno en particular, el representante de los preparadores de la Comisión de Patente y Disciplina del Consejo, Ricardo Rojas, fue acusado por el dopaje de dos caballos pertenecientes a la caballeriza de Javier Conejeros y fue destituido de su cargo. La sustancia detectada fue clembuterol, un broncodilatador que aumenta la masa muscular.

Casos de dopaje en los caballos se cuentan por cientos en todos los circuitos del mundo. En el hipódromo de Palermo, en la ciudad de Buenos Aires, el caso del caballo Storm Petard escandalizó a los sectores ligados al hipismo. Storm Petard y su entrenador Juan C. Viviani fueron inhabilitados por un año en octubre de 2009 ya que fueron detectadas sustancias prohibidas en el equino. Sin embargo el ejemplar no llegó a cumplir el año de suspensión y, en junio pasado, con un nuevo entrenador, ganó por media cabeza.

No obstante la irregularidad fue pasada por alto por las autoridades, quienes sostuvieron que a varios caballos se le habían dado 6 meses de suspensión por el mismo hecho y que, por lo tanto y para equilibrar la situación, revieron la medida y dieron por cumplida la sanción.

Varios casos de doping positivo se detectaron en los hipódromos argentinos en los últimos meses. En San Isidro, Pasmence Kit, quien resultara ganador el 27 de junio último por 2 cuerpos y medio en el Clásico Gentlemen, corrió dopado y su entrenador Ariel García fue suspendido de forma provisional. También en San Isidro y en el mismo día fue suspendido Edgardo Gauna por doping sobre Itahue, quien resultara ganador por dos cuerpos.

En el hipódromo de Palermo, por su parte, fue suspendido por cuatro meses Oscar Frávega por el caso Gran Sobrina al ser detectado en el animal sustancias no permitidas. En el mismo circuito, las autoridades suspendieron por un mes al entrenador de Baile Toss, Juan Borda, por el dopaje del ejemplar quien había salido segundo.

En Las Palmas de Gran Canaria, España, el Servicio de Protección de la Naturaleza y la Guardia Civil, arrestaron a una persona que se dedicaba a administrar fármacos para mejorar el rendimiento de caballos de carrera. El hecho ocurrió en el hipódromo de Valleseco en donde se disputaba
el premio San Vicente Ferrer, y el individuo al ser detenido tenía en su poder hidrocloruro de clembuterol y antiinflamatorio no esteroideo, sustancias que influyen en el rendimiento del animal y mitigan el dolor muscular.

En Italia el doping a caballos de carrera no es solamente una cuestión de la delincuencia organizada. En Milán las autoridades dieron a conocer un aumento del dopaje de caballos en carreras oficiales, cuestión relacionada con las millonarias apuestas clandestinas que mueve el sector hípico en aquel país. Los animales son sometidos muchas veces a cócteles de anabolizantes, analgésicos, antipiréticos, antiinflamatorios, citotóxicos, diuréticos, cortiscosteroidi y hemostasia. Incluso se detectaron altas dosis de viagra en yeguas.

Según un estudio realizado por el Consejo General del Colegios Veterinarios de España y la Federación Ecuestre Internacional, la represión del doping en caballos de carrera es una cuestión difícil de manejar, ya que los análisis requieren pruebas complicadas y los criterios de dopaje no son uniformes en los distintos países del mundo. Además el tiempo de permanencia del fármaco en el cuerpo del animal varía según el fármaco administrado y la dosis, y puede ir de algunos minutos a varios días de permanencia.

En el informe se detalla que para que el caballo rinda más, por lo general se le administra anfetaminas o cocaína cuando se busca un efecto inmediato, o aplicaciones semanales de vitaminas y anabolizantes cuando se busca un resultado a largo plazo. Tambien advierte que a los caballos con miedo se les administra pequeñas dosis de depresores o tranquilizantes que ayudan a la excitación del animal. Sin embargo también se les aplica grandes cantidades de tranquilizantes o sedantes para que el animal no responda lo suficiente.

Este último caso se da muchas veces para que el caballo se inhiba y pierda la carrera, siendo que por lo general los exámenes se realizan a los que llegan en los primeros lugares. Así, muchos entrenadores especulan que, luego de algunas carreras al quitar el fármaco del cuerpo del animal, éste responda de forma positiva y gane cuando nadie lo esperaba, y de esta manera pague mayores dividendos en las apuestas.


 

 


 

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