La Revolución De La Industria Lúdica: Los Pro Y Los Contra Del Juego Online

Las aplicaciones que ofrecen las nuevas tecnologías han transformado la industria lúdica habilitando nuevas posibilidades de juego, basadas sobre todo en una mayor accesibilidad y oferta por Internet. En medio de una etapa de desarrollo y expansión tecnológica, la modalidad online está reemplazando al juego presencial. Sin embargo, las formas de juego tradicional continúan brindando mayor seguridad jurídica dentro de este amplio mercado.

La variedad que ofrecen los portales de juegos de azar online es muy superior a la propuesta de los operadores de apuestas presenciales, ya que brindan nuevas posibilidades interactivas de juego y combinaciones que dinamizan el mercado. La implementación de apuestas deportivas dentro de este negocio ha sido la gran novedad del momento dentro de la industria lúdica y ha posicionado al sector online en un lugar de privilegio frente al juego presencial, donde la oferta lúdica alcanza básicamente a los juegos tradicionales.

Otra de las ventajas de este negocio radica en la posibilidad de acceso e inmediatez, sumada la gran cantidad de opciones de juego, que tienen los apostadores. Estos sitios web están habilitados durante las 24 horas del día, todo el año, mientras ofrecen la comodidad de poder apostar desde el hogar sin la necesidad de desplazarse -lo que reduce en parte los costos asumidos por los jugadores, el ingreso a las salas que cobran entrada, etc- y apostar de forma anónima. En el caso concreto de los juegos de gestión privada, como los casinos online, estos suelen ofrecer premios extra de bienvenida, mientras disponen de una gran variedad de promociones puntuales que no ofrecen los casinos tradicionales.

Pese a los supuestos beneficios que brinda el juego online, existen innumerables desventajas que hacen de este nuevo formato, debido a la ausencia de exigentes reglamentaciones que contengan todos estos aspectos, una práctica insegura. Los inconvenientes que genera el juego por Internet están asociados en gran medida a la falta de garantías de seguridad de las páginas. El pago de premios suele acreditarse mediante tarjeta de crédito, por lo que es muy común encontrarse con fraudes consistentes en la copia de datos de tarjetas y cuentas bancarias de los usuarios.

Otro de los problemas muy frecuente es que facilita la manipulación de los juegos por parte de los organizadores, o el impago de los premios obtenidos, sin contar la imposibilidad de garantizar un adecuado retorno real de premios hacia los apostadores - como sí sucede en las casas de juego físico donde el porcentaje de devolución de premios está reglamentado y siempre es mayor que los ingresos obtenidos por las apuestas- . A esto se le suma la imposibilidad de reclamar legalmente esas ganancias, sobre todo en los países donde el juego online no ha sido regulado y estas casas operan entonces al margen de la legalidad. Por consiguiente, de ésta situación de ilegitimidad bajo la que se desenvuelve la comercialización de las apuestas online se desprende otro de los problemas
cruciales: la pérdida de recursos por parte de los gobiernos en concepto de impuestos por el ingreso de dinero que genera esta modalidad. Todo ello, sin mencionar que estas transacciones no sólo auspician sino que facilitan la posibilidad de lavar dinero proveniente de negocios ilegales.

La ausencia de sofisticados y promisorios controles sobre el funcionamiento de estos sitios web provoca que los menores ingresen asiduamente a éstas páginas para apostar. Consecuentemente esta realidad fomenta la adicción, y los riesgos de un incremento de la ludopatía, en el peor de los casos, de personas de temprana edad. Más aún considerando el contacto y familiaridad que las nuevas generaciones mantienen con los dispositivos tecnológicos, hecho que también supone una participación mayor de jóvenes dentro del mercado de apuestas online.

La elevada penetración alcanzada por Internet hace que éste medio sea cada vez más accesible para una proporción mayor de personas. Considerando las ventajas competitivas que ofrece el juego online y su inevitable desarrollo y popularidad  como nueva modalidad de apuesta, está convenciendo a los gobiernos de los diferentes países acerca de la necesidad de darle un marco legal a esta actividad. Pese a que el juego por Internet ha demostrado su eficiencia como nueva plataforma de ocio y los gobiernos han comenzado a regular su operatividad, aún quedan pendientes determinados aspectos de éste nuevo formato que centran las discusiones a la hora de reglamentar la actividad. En todos los casos, debería existir una sólida legislación que contenga los aspectos mas perjudiciales de ésta práctica, auspiciando un justo nivel de competitividad entre los operadores online y los presenciales, una proporcional y auténtica devolución de los premios, un riguroso control sobre la participación de menores y un adecuado y equitativo sistema tributario que represente un justo ingreso para los Estados.

Es por ello, que más allá de que el juego presencial esté siendo, en parte, reemplazado por esta nueva modalidad, no sólo presenta beneficios que el juego online jamás podrá igualar, como puede ser la posibilidad de mantener un contacto real -y no meramente virtual- con los juegos y las apuestas, sino que también, y quizás por su presencia en el tiempo, cuenta con reglamentaciones que brindan mayor seguridad para todos los sectores involucrados. Desde un equilibrado y auténtico retorno real de premios, hasta una mayor contención de los aspectos nocivos del juego y el importante aporte tributario transferido a las arcas estatales para cubrir determinadas necesidades de la sociedad.


 

 


 
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