El Sombrío Negocio De Los Cibercafés

Un informe periodístico elaborado sobre la gran cantidad de casas de apuestas o "sweepstakes", que trabajan bajo el perfil de "cafés internet" en el estado de Ohio, y que desarrollan sus actividades en un cono de sombra de la ley que reglamenta el juego en ese territorio estadounidense, demostró, entre otras cosas, que son de propiedad y operados por personas que, por su situación financiera pasada, no se les permite trabajar en un casino en el estado.

Algunos propietarios burlaron la ley estatal de décadas de antigüedad, que exige a las empresas registrarse ante la Secretaria de Estado.

La mayoría de los propietarios de estos locales desairaron una declaración jurada requerida por la oficina del Fiscal General el año pasado, para obtener más información sobre los propietarios y sus negocios, la mayoría proporcionaron poco más que una dirección.

El periódico The Columbus Dispatch investigó los antecedentes de las empresas y de los propietarios suministrados a la oficina del fiscal general en las "declaraciones juradas de existencia", y encontró singulares particularidades.

Los residentes de Ohio, asegura el medio informativo, están obligados a proporcionar más información para inscribir a sus perros que por operar apuestas y juegos de azar.

"Es como el salvaje oeste, y lo que la investigación muestra es coherente con lo que hemos encontrado y hemos estado diciendo desde hace dos años", dijo el Fiscal General de Ohio, Mike DeWine. "La legislatura tiene que tomar el control de la situación porque este statu quo es inaceptable".

Los legisladores estatales han discutido durante dos años sobre el tema de los cibercafés. Sin embargo, hasta ahora, nadie profundizó en sus orígenes. Los puntos principales que arrojó la investigación indican que:

o Más de la mitad de las 780 empresas que se registraron con el fiscal general no proporcionó información que no sea una dirección. No le dieron el nombre del propietario, o la razón social, o contestaron cualquier otra pregunta sobre la declaración jurada.

o Cerca de 100 empresas no están registradas en la Secretaría de Estado de Ohio.

o La incorporación de expedientes de unas 444 empresas no se pudo encontrar, ya que no había suficiente información en sus declaraciones juradas, como para encontrar sus registros comerciales estatales.

El periódico pudo localizar los registros estatales de negocio para 235 de los cibercafés.

De 221 personas que dieron nombres a la oficina del fiscal general, se pudo identificar sólo 122 de ellos a través de búsquedas de registros públicos, en gran parte debido a la falta de información al Estado.

En unos cuantos casos, una búsqueda en los registros públicos nacionales no pudo encontrar a nadie en los Eestados Unidos con los nombres proporcionados.

De los 122 que se encontraron, el 58 por ciento tenía antecedentes financieros que probablemente les impide trabajar en un casino, de acuerdo con las leyes de juego del estado. Las señales de advertencia incluyen gravámenes de impuestos estatales, federales o locales y quiebras.

En conjunto, esos propietarios tienen 10 embargos por impuestos federales, 28 estatales y 50 juicios civiles por deudas fiscales no pagadas. Sus registros públicos también incluyen 25 casos de bancarrota y ocho ejecuciones hipotecarias.

Un propietario tuvo 13 embargos preventivos federales, estatales y locales presentados en su contra desde el año 2000, por impuestos impagos que ascienden a más de 135.000 dólares. También tuvo 14 juicios civiles en su contra, incluyendo uno por 1,8 millones de dólares, de acuerdo a los registros públicos.

Además, una docena de los propietarios tienen antecedentes penales que pueden impedir el acceso a un empleo en un casino. Los cargos incluyen robo, juego ilegal, tráfico de drogas y asalto.

Esta industria de los cibercafés ganó pie en Ohio , mientras los legisladores se pasaron los últimos dos años debatiendo las normas para su regulación.

Dos grupos han presionado a favor de la industria: The Internet Sweepstakes Association y la Coalición Cafe Internet de Ohio que fue sustituida como un grupo de presión por la Alianza Ohio Libre Empresa, que representa a los empresarios, funcionarios de gobiernos locales y activistas políticos que apoyan las posiciones de estos centros.

Seis cibercafés operan en la ciudad de North Ridgeville de 30.000 habitantes, a unos 25 kilómetros al suroeste de Cleveland. En tanto David Gillock, su intendente, decidió imponer por su cuenta una serie de requisitos para operar estos internet cafés.

La ciudad impone 28 requisitos de concesión de licencias a las empresas, incluidos los completos controles de antecedentes penales y financieros de todos los propietarios; un plan de operaciones y un plan de salud y seguridad. Las empresas pagan a la ciudad una cuota anual de 5.000 dólares de inscripción, más 30 dólares por mes por cada ordenador utilizado para los juegos. Sin contar los impuestos sobre la renta, North Ridgeville recogió cerca de 110.000 dólares de los cafés cada año, en los dos últimos años.

"Simplemente no tengo ningún problema con ellos", dijo Gillock. "Se están dando trabajo y llenan los edificios que estaban vacíos. Y para nosotros, los miembros de la tercera edad van allí por una experiencia social, y no quieren conducir hasta Cleveland para jugar 20 dólares en el casino".

Gillock reconoció que la única cosa que la ciudad no puede regular son los juegos. "Eso no sería difícil para el Estado, e inspeccionar estos lugares cada seis meses como lo hacen con las bombas de gasolina", dijo.

La falta de información sobre las personas que dirigen los cafés, y los últimos reportes financieros incompletos de algunos de los propietarios, hizo que algunos legisladores se cuestionaran si los cafés deben considerarse empresas legítimas.

"Estos cafés han estado en los bordes periféricos de la legitimidad, y creo que estos resultados por parte del periódico muestran más pruebas, es difícil considerar esto como una industria legítima ", dijo el representante estatal Jay Hottinger, un republicano de Newark, que se ha opuesto a legalizar el juego en Ohio.

"Yo no creo que sea en el mejor interés de la salud financiera de los residentes de Ohio, tener lugares que operan como estos",agregó.

"Estos informes de la ivestigación periodística subrayan lo que hemos estado diciendo desde hace dos años, y es que tiene que haber una fuerte y razonable regulación en Ohio", dijo Samuel J. Ferruccio Jr., abogado de uno de los mayores proveedores de software para la industria.

"Las empresas que ejecutan sorteos legales y legítimos, se les debe permitir que continúen creando empleos y pagando impuestos", dijo. "Pero los operadores deshonestos, que ya están violando la ley o tienen antecedentes penales, deben ser prohibidos".

"Esta es una industria que está lista para su regulación", dijo el representante estatal Michael Stinziano. "Aquellos que están siguiendo las reglas van a estar bien, y los que no, tendrán que dejar Ohio, y me siento cómodo con eso".

Otros legisladores dijeron que no se sorprenden por la falta de información del pasado financiero incompleto de algunos propietarios de cafés, pero creen que Ohio estaría mejor con una estricta reglamentación.

"Algunos de ellos son hombres de negocios honestos, y hay otros que no lo son", dijo el senador Joe Schiavoni. "Pueden llamarlo sorteo o lo que quieran, pero el juego es todo. La gente va allí para ganar dinero, no para comprar tarjetas de teléfono o usar Internet. Yo sigo prefiriendo una reglamentación estricta".

DeWine hizo lo que se puede llamar un toque de atención sobre los problemas de los cibercafés en los últimos dos años, pero su oficina carece de la autoridad legal para obligar a las empresas a revelar más información. Tampoco podía realizar un tipo de investigación que normalmente se haría, porque carecen de la autoridad reguladora.

DeWine pidió a la legislatura exigir más información de estos locales cuando decidió que se registren el verano pasado. Sin embargo, la ley les exige únicamente notificar sobre su ubicación.

Los cafés Internet surgieron luego de la ley del 2007 que limitó los pagos de premio de las máquinas de habilidad a 10 dólares.

Pero la salida del juego más popular, Tic Tac Fruit, dio paso a nuevas máquinas de apuestas que los dueños de los cibercafés llaman sorteos (sweepstakes). En la actualidad hay docenas de variantes del juego, incluyendo algunos que son casi idénticos a las máquinas de video-póker de los casinos.

En los cafés, los clientes compran tarjetas de tiempo para usar Internet o tarjetas telefónicas que incluyen códigos que pueden llevar a ganar premios en efectivo. Juegan juegos similares a las tragamonedas en las computadoras para intentar ganar.

La mayoría de los cafés se encuentran en locales del centro comercial. Algunos son de color oscuro, y con mucha gente fumando. Otros son luminosos y recién pintados. Muchos ofrecen a los clientes jugadores comida gratis, como papas fritas y panchos y bebidas gaseosas.

Los clientes deben ir a la ventana de un cajero y convertir en efectivo los créditos o puntos, para los juegos. El ordenador registra el total de créditos que el cliente juega en máquinas tipo tragamonedas. Una vez que el cliente termina de jugar, cobra los créditos restantes o los deja en una cuenta para la próxima visita.

EL periódico visitó cinco cafeterías en el Condado de Franklin donde las computadoras no tenían mouse o el teclado, lo que hace prácticamente imposible conectarse a Internet.

Mientras los propietarios dicen que lo que están ofreciendo no es juego, algunos de sus clientes pidieron ayuda por una adicción al juego.

Casi dos tercios de las 350 personas que buscaron ayuda por la adicción al juego en los dos últimos años dijeron que su juego preferido eran los sorteos en Internet.

Aunque los cibercafés son lugares de encuentro en muchas localidades del Este, el Medio Oeste y el Sur, ningún Estado los regula.

El año pasado, la American Gaming Association publicó un libro blanco que dió una señal de alarma, debido a la falta de supervisión gubernamental sobre este negocio estimado en 10 mil millones de dólares. La industria fuertemente regulada de los casinos genera 62 mil millones de dólares.

La ley estatal requiere la edad mínima de 21 años para apostar, pero no hay nada en la ley que impide a los menores jugar los sistemas de sorteos. Algunos de los cafés escanean una licencia de cliente para propósitos de registro y, en parte, para mantener a los menores alejados de los juegos, pero el sistema está lejos de ser infalible. Nada obliga a los propietarios a proporcionar a los clientes información sobre dónde encontrar ayuda para la ludopatía.

Ohio probablemente sólo se encuentra detrás de Florida en la cantidad de cibercafés. Los propietarios de estos locales en Florida necesitan solicitar un permiso de operación estatal para operar.

Massachusetts, Maryland, Carolina del Norte y Pennsylvania prohibieron estos cibercafés, pero algunos estados tienen dificultades para eliminarlos, porque los dueños cambian los tipos de juegos como para estar fuera de lo que prohíbe la ley.

 


 

 

Fuente:www.dispatch.com

 

 


 
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