La crisis se notó menos en el sector de juego latinoamericano

La crisis que afecta a Europa tuvo un impacto singular dentro de las actividades lúdicas en el viejo continente. Con epicentro en Grecia, el peor desastre económico en 60 años significó pérdidas en las empresas del sector de juegos, sobre todo en Casinos y salas de apuestas. Sin embargo, en Latinoamérica las inversiones y el número de apostadores se incrementaron considerablemente. 

Un ejemplo claro de las consecuencias de la crisis es la de compañía Queenco Leisure International, la cual fue una de las primeras en sufrir las secuelas. La empresa, liderada por el magnate israelí Yigal Zilkha, que opera casinos en Grecia, Rumania y República Checa tuvo una caía de entre el 48 y el 78 por ciento en sus ingresos. Inclusive ya durante 2009, Queenco tuvo un saldo negativo de cerca de 4 millones de dólares.

Sin embargo, el número de apostadores no disminuyó de forma drástica en el continente europeo. En España, otro de los países más afectados por la crisis, cerca del 75 por ciento de la masa de dinero destinada al juego migró desde las salas a las agencias de lotería con grandes premios en sus pozos y a los juegos On-Line, dejando de lado las posibilidades que ofrecen los casinos. Esta situación marcó también un problema en la recaudación impositiva de todo el país, ya que los casinos son grandes contribuyentes y la tributación del juego viene descendiendo desde el año pasado cuando cayó cerca del 8,5 por ciento respecto del 2008.

Por su parte, en Estados Unidos en donde la crisis financiera se ve reflejada principalmente en el sector de la construcción y de los negocios inmobiliarios, la industria del juego también vio mermadas sus ganancias. Como referencia, en los casinos de Las Vegas muchas inversiones se paralizaron y el ingreso de dinero en las
salas cayó en 7,5 por ciento durante la primera mitad de 2009. Los principales analistas de la Junta de Control del Juego señalan que la situación de los casinos es comparable a la desatada después del 11 de septiembre de 2001, cuando la recaudación bajó durante cinco meses consecutivos y  aseguraron que no es una buena época para los juegos de azar. La disminución en la actividad lúdica en todo el Estado de Nevada arrastra en caída a otros negocios como el de las bebidas y la comida, ya que si no hay jugadores, no hay clientes.

En contrapartida, las inversiones en Latinoamérica en los sectores del juego se han incrementado así como el número de apostadores. La debacle de Europa y Estados Unidos encontró a un continente latinoamericano en las condiciones ideales para enfrentar a la crisis económica, según afirmó el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) Alberto Moreno, quien además afirmó que la economía aumentará un 4 por ciento en la región durante el 2010.  En México, por ejemplo, donde la crisis se sintió más que en el resto de América Latina, el sector del juego no sólo no retrocedió sino que incrementó sus ganancias en un 8 por ciento. Asimismo, la empresa española Cirsa, que tuvo pérdidas del 16 por ciento en sus filiales de Europa, obtuvo ganancias globales en el periodo 2009 gracias a las casas de juegos en Argentina, Panamá y Colombia.

 


 

 


 

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