Sin Casinos, Los Rusos Se Las Ingenian Para Apostar

Desde que el 4 de julio de 2009 el gobierno ruso restringió el juego en el territorio, confinándolo a cuatro zonas especiales en el país, los famosos casinos de la avenida Novy Arbat en el centro de Moscú debieron cerrar sus puertas o transformarse en centros de entretenimiento o restaurantes. Algunos, como es el caso del Korona, se las ingeniaron para seguir en el negocio de las apuestas de una forma inusual.

Todos los jueves en el segundo piso del establecimiento, se toman apuestas sobre una competencia entre gallos, que aseguran no termina con el fin del contrincante, ya que ambos animales están equipados con ocho globos que identifican a los colores de dos equipos de fútbol, donde el ganador será el que haga explotar los balones del contrincante.

"A quien le quede al menos un globo atado a su cuello, es el ganador de la compentencia", explicó un dependiente del lugar.

El Korona fue uno de los casinos más famosos de Novy Arbat antes de que el gobierno prohibiera la industria del juego en 2009. Ahora es un corredor de apuestas y los juegos son una forma de atraer a los clientes, lo que le permite realizar apuestas de este tipo. También es un reflejo de cómo la industria del juego en Rusia todavía está tratando de adaptarse a la vida después de la prohibición.

A pocos metros a la derecha de la pelea de gallos, hay otro entretenimiento: la carrera de ratas. Diez ratas esperan su turno para exhibirse, husmeando desde sus cajas individuales de metal.

Cada cinco minutos, las cajas se abren y las ratas son atraídas a través de una serie de obstáculos -por ejemplo dados de casino, uno de los cuales está decorado con una hoz y el martillo-, hacia la pequeña bola de alimento que les espera al final de la pista.

Con luces que iluminan la pista, una cámara de video transmite en el local estas carreras, que tienen lugar las 24 horas del día. Las imágenes son retransmitidas para los apostadores en una zona de la planta baja de apuestas, si bien hasta el momento aún no se puede apostar.

La carrera de ratas todavía está en fase de prueba, admitió un empleado del Korona. Las pruebas se están llevando a cabo durante más de un año después de los problemas iniciales. Las primeras ratas eran salvajes e incluso se salían de la pista, escapándose de la carrera hacia el salón, agregó el empleado. A juzgar por el hecho de que las ratas se cambian cada dos horas, hay alrededor de 120 ratas en el edificio.

Las peleas de gallos fueron declaradas no éticas por el zar Alejandro II en un decreto del siglo 19, sin embargo nadie en el Korona lo recuerda.

El gobierno tomó medidas sobre el juego después de un período de crecimiento sin precedentes a principios de la década de 2000, cuando una licencia de juego podía ser comprada por un par de miles de rublos. Una regulación laxa y eventos de corrupción llevaron a la creación un gran número de salas con máquinas tragamonedas, o simplemente tragamonedas independientes, que aparecieron en todo el país.

La propagación de las tragamonedas fue tan dramática incluso en los centros juveniles, que a veces era más fácil encontrar una sala con estas máquinas que una panadería.

La idea del Gobierno fue concentrar todos los casinos en cuatro zonas especiales repartidas por todo el país, pero la realidad demuestra que fue un completo fracaso. Sólo una zona del sur de Rusia, Azov City, tiene algún juego. El resto están vacías.

Azov City está construida sobre una llanura azotada por el viento, y está a tres horas y media de micro de la ciudad más cercana. Un segundo casino está en construcción, y hay planes ambiciosos para otra zona en el Lejano Oriente. Pero es un mundo distante para una industria que tenía un valor de miles de millones de dólares antes de que fuera cerrada.

Las casas de apuestas, una de las pocas formas legales para apostar, se expandieron hacia el vacío, dijo Yury Fyodorov, de la Asociación Nacional de Casas de apuestas. Las grandes bookmakers son ahora lugares donde se puede comer y beber, dijo. Antes, no eran mucho más que un agujero en la pared.

Jugar al póker por dinero, es también considerado ilegal, y de nada sirvió que fuera declarado como un deporte. La idea solo hizo reforzar las drásticas medidas instauradas por el gobierno. Sin embargo, está permitido apostar sobre los jugadores que disputan una partida.

En diversos salones de corredores de apuestas, las pantallas muestran un juego de cartas. Nadie está visible, y los jugadores pueden apostar sobre quién ganará. La carrera de ratas puede resultar algo fascinante en comparación.

La prohibición del juego creó una escena de ilegalidad de proporciones épicas. No pasa día en que las noticias no reporten allanamientos y detenciones en salones clandestinos de juego. Desde Vladivostok hasta incluso en Ulitsa Znamenka, justo al lado del Kremlin.

La policía allanó ya 59.000 lugares de juegos de azar ilegales, incluyendo 610 casinos, desde que la ley entró en vigor. Pero todo el mundo reconoce que la policía está tan cerca de acabar con el problema, como lo fue para los agentes federales estadounidenses intentar acabar con los bares durante la ley seca.

La asociación de corredores de apuestas, que se dice que combate los lugares ilegales, tiene conocimiento de 800 locales de juego clandestino sólo en Moscú.

Uno de los mayores escándalos desde que se sancionó la ley se produjo en 2001, cuando las autoridades en la región de Moscú, fueron acusadas de proteger a los casinos en un giro de varios millones de dólares.

"Si la policía los cierra, se abren en el mismo lugar al día siguiente", dijo Fyodorov. Las máquinas tragamonedas son muy baratas, agregó, y el propietario sólo compra nuevos equipos.

El principal problema es que los que son atrapados por operar casas de juego clandestinas, normalmente vuelven a la actividad ya que son sancionados solo con multas. Fyodorov sugirió que el propietario de estos centros debería ser declarado penalmente responsable.


 

 

Fuente:themoscownews.com

 

 


 
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