Cristóbal López Compró El 50% De Trilenium

El empresario Cristóbal López cerró un acuerdo para quedarse con el 50% de las acciones del casino de Tigre, Trilenium. Según versiones periodísticas, el dueño de Casino Club habría pagado unos 10 millones de dólares por la operación.

El casino estuvo, hasta ahora, en manos de Trilenium, una sociedad entre Boldt S.A. de la familia Tabanelli, y Sociedad Comercial del Plata, del grupo Soldati. Pero tras la quiebra de éste último, el empresario patagónico se quedará así con la parte que le correspondía.

El tema se encontraba en manos de la justicia, que está administrando la quiebra de Sociedad Comercial del Plata. De esta forma, el gerenciamiento del imponente casino de Tigre quedaría para López.

Las negociaciones comenzaron en noviembre y las encabezó Ricardo Benedicto, socio del empresario K en Casino Club S.A., la empresa más importante de juego del país con 12 casinos y 15 salas de slots. Entre ellos, Casino Club provee los tragamonedas del Hipódromo de Palermo y tiene el casino flotante de Puerto Madero. Con estos dos negocios factura poco más de un millón y medio de dólares diarios.

Benedicto habría negociado con Antonio Tabanelli (Boldt) y funcionarios bonaerenses que reportan a Scioli.

La concesión de Trilenium venció el 1 de diciembre de 2013, tras una polémica prórroga que otorgó la gobernación en julio de 2011, en plena campaña electoral. A través de un decreto, Scioli le había prorrogado la concesión, que ya estaba
vencida, por dos años.

En ese momento Trilenium facturaba más de $160 millones anuales. Hoy emplea alrededor de 2000 personas, posee más de 1800 máquinas tragamonedas, 76 mesas de juego y dos ruletas electrónicas.

Además, Boldt había conseguido que el gobierno bonaerense le firmara un contrato adicional al original: la provisión de máquinas tragamonedas hasta 2013, acaso la especialidad de Cristóbal López.

Ahora, si el justicia lo acepta, Cristóbal López podría ingresar en tierras del ex intendente Sergio Massa con un agregado central: dar marcha atrás con una claúsula de exclusividad conseguida por Trilenium en 1999 por la cual se prohíbe la instalación de otras salas de juego a 150 kilómetros a la redonda.

De todas maneras, la empresa alega que desde 2004 se viene violando esta disposición con la radicación de algunos bingos.

Como sea, de eliminarse ésta cláusula, se estaría abriendo la puerta para que López pueda instalar máquinas tragamonedas en el Hipódromo de San Isidro.

 


 

 

Fuente:www.perfil.com

 

 


 

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