Una iniciativa empresarial exitosa para las tribus nativas norteamericanas

Los casinos tribales en Estados Unidos son un fenómeno cuya expansión es relativamente reciente y se está convirtiendo en una industria enorme y en constante crecimiento.

La actividad de estos casinos comenzó a principios de la década de los '80 a partir de la necesidad de las tribus de generar ingresos para sus reservas. No obstante, lo que en un principio era una actividad netamente comunitaria, se fue convirtiendo en un gran negocio y en un nicho para que muchas empresas, fuera de las reservas nativas, invirtieran en ella.

Al principio la actividad despertó ciertas controversias entre las reservas indígenas, los gobiernos estatales y el gobierno federal, debido a que las tribus nativas norteamericanas son consideradas "naciones vencidas" y se rigen por las leyes del gobierno central. El hecho fue que los casinos de las tribus de los estados de California y Florida entregaban premios en montos mayores a los autorizados por los gobiernos estatales, lo que derivó en juicios y en problemas legales entre ambas partes.

A raíz de estos conflictos en 1988 se creó la Ley de Regulación de Juegos de Azar Indios (IGRA, por sus siglas en inglés) a partir de la necesidad de tener un marco legal que regule la actividad lúdica generada por los gobiernos tribales de Estados Unidos. Los propósitos de la Ley incluyen proporcionar una base legislativa para la operación de los casinos tribales, protección de los juegos de azar como medio de generación de ingresos para las tribus, fomentar el desarrollo económico de estas tribus y proteger a las empresas de las influencias negativas como la delincuencia organizada.

El IGRA, además, contempla tres tipos de juegos de azar para los casinos tribales. Los juegos Clase I son  juegos sociales y de caridad con premios nominales; los de clase II incluyen bingo, y juegos de cartas en donde los jugadores
se enfrentan entre sí y uno de ellos es la banca, es decir que no apuestan en contra de la casa. Por último, los juegos clase III incluyen casinos, bingo, máquinas tragamonedas, ruleta, blackjack  y todas las demás formas comerciales de los juegos de azar.

Existen  censadas 281 instalaciones y casinos funcionando dentro y fuera de las reservas de 184 tribus repartidas en 24 Estados y sólo en ocho de ellos los casinos están exclusivamente dentro de las reservas nativas. Los ingresos anuales de todas las casas de juegos tribales son de alrededor de 4500 millones de dólares, sólo en los locales de juegos clase III. Sin embargo las cifras finales de las ganancias de los casinos muchas veces no son accesibles. Como muestra del nivel de ingresos de estas casas de juego, los ocho casinos tribales de Florida pertenecientes a las tribus Seminole y Miccosukee, generaron unos $1600 millones de dólares en 2007.

La expansión de los casinos y el gran volumen de dinero que manejan hicieron que la administración de George W. Bush limitara la ubicación de los nuevos casinos a cierta distancia de las reservas indígenas. En la actualidad, el gobierno de Obama tiene el deseo de revertir esta política y está evaluando la posibilidad de liberar la expansión de las apuestas y casinos de las comunidades nativas.

Las ganancias de los casinos tribales de Estados Unidos significaron subir de manera sustancial el nivel de vida de los nativos norteamericanos, quienes por muchos años vivieron en la más extrema pobreza. Las ganancias obtenidas no sólo significan la creación de puestos de trabajo para los miembros de las comunidades, sino la realización de obras de infraestructura y la posibilidad de nuevas inversiones en el sector.


 

 


 

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