Viña Del Mar Es La Sede Del Latin American Poker Tour

A ojos de muchos, las jotas, reinas, reyes, ases y demás cartas de la baraja que le dan vida al póquer, no son otra cosa que un mal hábito que puede descontrolarse hasta caer en los abismos de la ludopatía. A mirada de otros, las picas, diamantes, tréboles y corazones que se destapan en cada mano están lejos de lo primero. Les resulta más bien una práctica sana, donde se requiere concentración, disciplina, matemáticas y profesionalismo.

Al menos, eso se alcanza a olfatear en el casino Enjoy, en la costera ciudad chilena de Viña del Mar, o 'Ciudad Jardín', como la llaman los viñamarinos, donde por estos días se realiza la séptima temporada del 'Latin American Poker Tour' (LAPT), organizada por 'PokerStars', la plataforma online más grande del mundo en ese aspecto.

A medida que uno se va acercando al gran recinto entapetado, que cuenta con 50 mesas más que bien iluminadas, el sonido de las fichas que se manipulan y se lanzan al centro para ampliar las apuestas se hace más intenso. Ya adentro, el ruido de las monedas plásticas que representan 50, 100, 200 y hasta 500 dólares se torna penetrante. No lo nota nadie, solo quienes entran por primera vez. Para los curtidos es pan de cada día.

Unos 200 jugadores o más, entre profesionales e inofensivos aficionados, han sido divididos al azar en las distintas mesas. Algunos lanzan miradas a sus oponentes, otros se concentran en las cartas ignorando al resto. Usan audífonos, gafas, gorras, mientras que una que otra dama, entre las pocas jugadoras, hace uso de sus atributos dejando asomar un poco del escote para distraer.

Cualquier movimiento o expresión por más insignificante que sea sirve a veces de lectura para entender a qué juega el rival.

Todo esto hace parte del póquer, una actividad que se mece entre el juego y el deporte.

Para Julián Felipe Segura y América Marconi, colombianos presentes en LAPT Chile, el póquer se trata de un deporte, como lo reconoce la Asociación Internacional de Deportes Mentales. En otras palabras, está a la par del ajedrez a nivel mundial.

"Lo es porque como para todo, en esto también se necesita preparación. Para ser un buen jugador se requiere estudiar y practicar. Y se estudian a los rivales durante el juego", dice la joven.

Pero mientras para América, que llegó al póquer por su esposo, esta actividad no es el centro de su vida -es universitaria y avanza sus estudios en Bucaramanga-, a Julián el Texas Hold'em (la principal modalidad en el póquer) lo atrajo tanto que vio que podía hacer una vida alrededor de ello, y suspendió, "temporalmente", dice, su carrera de administración de empresas en Bogotá para dedicarse de lleno al juego online que le ha permitido desde ganar plata hasta viajar por el mundo.

Cierto o no que el póquer deba catalogarse un deporte, lo que es claro es que quien se rinda a sus pies para volverse un jugador profesional debe estudiarlo, entender de estrategia, apelar a la disciplina y saber en qué momento del juego, o de la vida, retirarse.

"Puede volverse ludopatía cuando no puedes controlar el deseo de recuperar lo perdido y continúas apostando", dice al respecto y para concluir Juan Manuel Carreño, gerente regional de mercadeo para Latinoamérica de PokerStars.


 

 

Fuente:www.eltiempo.com

 

 


 
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