Cirsa Limita Dividendos Y Nuevos Negocios

La empresa espñola de juego Cirsa, adquirida en julio del año pasado por el grupo de inversiones estdounidense Blackstone, tendrá limitado el reparto de dividendos, la entrada en nuevos negocios y la venta de activos estratégicos hasta 2023, según las condiciones asumidas frente a los bonistas por el nuevo propietario del grupo. La empresa que fuera propiedad del empresario catalán Manuel Lao, se apunta unas pérdidas de 268 millones de euros tras escindir del negocio la operación en Argentina.

El 3 de julio de 2018, el mismo día en que la firma estadounidense cerró su compra, Cirsa realizó una emisión de bonos por 1.560 millones de euros que condicionará su marcha durante los próximos años, según consta en la auditoría de 2018 de la empresa.

Aquella decisión fue la primera de gran calado de las adoptadas por el nuevo propietario, indica el periódico Expansión. Con ella, Cirsa aparca durante unos años el reparto de dividendos, como ya ha hecho la otra gran empresa española del sector, Codere, en circunstancias distintas.

Los actuales gestores de Codere están trabajando en un plan a tres años orientado hacia la digitalización con el que esperan revitalizar la empresa y ofrecer una salida a los fondos que, en 2016, suscribieron el pacto parasocial. No es oficial ni se presentó al consejo de administración, pero a la dirección de Codere le gustaría explorar una OPV una vez culminado el plan y ofrecer así una puerta de salida a los fondos que entraron en el capital en 2014, con motivo de su reestructuración financiera.

Con la última colocación de bonos, la deuda de Cirsa pasó en un año de 1.179 millones a 1.907 millones, de los que una parte menor, la correspondiente a préstamos bancarios, tiene un coste reducido, de entre el 2,7% y el 3,5%.

En su auditoría, Cirsa detalla su evolución desde que LHMC Midco, filial luxemburguesa de Blackstone, comprase las 70,6 millones de acciones de su capital, una vez excluido el negocio en Argentina, que los vendedores, la familia Lao, sacaron de la operación.

De los más de 2.000 millones en los que se valoró la operación, 476 millones corresponden al equity, esto es, al valor de los activos, mientras que 1.453 millones son costes de adquisición, entre los que figura la deuda. Se ha reconocido un fondo de comercio por 968 millones.

La emisión de deuda por 1.560 millones de julio se hizo en parte para repagar los bonos por 950 millones que Cirsa Gaming tenía emitidos, de los que un tramo de 450 millones vencía en 2018. La nueva deuda vence en 2023 y se articula en tres tramos con intereses elevados si se comparan con el entorno: uno de 663 millones de euros al 6,25%, otro de 550 millones de dólares al 7,875% y otro de 425 millones de euros cotizado en los mercados.

Aparte de las condiciones de la nueva emisión, Blackstone
también se quedó sin retorno en 2018 porque Cirsa tuvo pérdidas. Sus números rojos ascendieron a 268 millones de euros, cuando en 2017 el resultado fue positivo, por 87 millones.

A finales de marzo, la empresa ya informó de que sus ingresos de explotación habían ascendido a 1.469 millones en 2018, un 5,2% más, y de que el ebitda había sido de 368 millones, un 5,1% más que en el ejercicio anterior.

En la auditoría se aprecia que la pérdida de valor de los activos, los costes financieros, el efecto de las divisas y los activos sacados del balance fueron erosionando las cuentas hasta provocar las pérdidas contables de 268 millones.

El cambio de control también implicó la venta a Nortia Group -sociedad de los anteriores propietarios, la familia Lao- de la veintena de sociedades que quedaron fuera de la transacción, entre ellas Casino de Buenos Aires o Casino Rosario, pero también la sociedad Cirsa Venezuela. Esta escisión saca del balance activos con un impacto de 240 millones de euros.

España es, con 671 millones, la región que más ingresos operativos aporta, frente a los 533 millones de Latinoamérica y los 349 millones de Italia, donde el negocio se recuperó tras generar apenas 124 millones en 2017.

Se abordaron además inversiones de tipo no recurrente por 160 millones de euros, de las que la mitad, 80 millones, se dirigieron a España -48 millones fueron para Sportium, en la que Ladbrokes tiene un 50%-, frente a 74 millones a Latinoamérica y 4 millones a Italia.

En 2017, Cirsa había completado su perímetro de negocio con la compra de unas 15 empresas de recreativos, bingos o juego online por 113 millones de euros. Casi 50 millones correspondieron a Miky, una empresa tradicional de máquinas recreativas catalana propiedad de Barnaplay y de Gimar Jocs.

En 2018 también se realizaron algunas compras como las de los casinos de Jaragua (República Dominicana), Le Mirage (Marruecos) y Winland (México), además del Bingo Salou, en Tarragona.

Pese a las restricciones impuestas por la emisión de bonos, Blackstone mantuvo la confianza en el anterior equipo directivo de Cirsa, al frente del cual se encuentra Joaquim Agut, que es también presidente de la empresa. La compañía emplea a más de 14.500 trabajadores en nueve países.


 

 

Fuente:www.expansion.com

 

 


 
Banner
Banner
Banner