Argentina Con Viento A Favor

Es difícil imaginar un escenario externo más favorable para la Argentina. La recuperación global está siendo liderada por países emergentes con crecientes demandas de materias primas, lo cual mantiene elevados los precios.

Los países emergentes crecerán este año 7,5% liderados por China e India, con expansiones del 10% anual. Brasil está creciendo a un ritmo frenético de 7%, lo cual garantiza aquí un fuerte crecimiento industrial. Los países desarrollados crecen a ritmo moderado pero con tasas de interés cercanas a cero y con políticas de expansión cuantitativa que están generando una hiper-liquidez global. Este fenómeno está inflando los precios de los activos - externos e internos- y desinflando los incentivos para la fuga de capitales doméstica.

Las necesidades de intervención cambiaria del Banco Central son una forma de aproximar la abundancia de dólares provenientes del sector externo. La intervención cambiaria en 2010 será similar a la de 2007 (USD 10.000 millones). Esto ocurre a pesar de contar con una moneda mucho más apreciada que aquel año.

¿Por qué la apreciación del peso no se tradujo en una menor oferta excedente de dólares para la economía? La respuesta está en el contexto externo. Por un lado, producto de la recuperación de los precios y una mejora de las cantidades exportadas, el balance comercial de 2010 es similar al registrado en 2007 (USD 12.000 millones). Por otro, aunque menos por mérito propio que por las condiciones financieras globales, la fuga de capitales se desaceleró considerablemente en 2010 y es similar a la registrada en 2007. Por entonces, Argentina tenía un riesgo soberano más
bajo que el actual y similar al de Brasil. Hoy el riesgo es el más alto de la región (con excepción de Venezuela) pero esa prima de riesgo es la que hace sumamente atractivos a los activos locales en un escenario de tasas de interés globales cercanas a cero.

¿Qué puede esperarse para 2011? Las exportaciones crecerían 14%, luego de crecer 23% en 2010. Las exportaciones industriales acusarán el impacto de la desaceleración del crecimiento en Brasil, que pasaría de 7% en 2010 a 4% en 2011. Esto bajaría el crecimiento de las exportaciones industriales del actual 30% al 15% en 2011. Si no hay sorpresas climáticas, la campaña agrícola 2010/11 podría llegar a 91.500 millones de toneladas (un aumento de apenas 3% respecto a la actual cosecha) pero la producción con destino a la exportación crecería un robusto 16%. El aumento en cantidades y precios permiten proyectar un crecimiento de 23% de los productos primarios y de 10% en las manufacturas de origen agropecuario.

Aunque el pronóstico es sumamente incierto, nuestras proyecciones indican el superávit comercial bajaría a USD 10.500 millones el próximo año desde USD 12.000 millones en 2010. Aunque se trata de una reducción muy acotada, el pronóstico tiene más riesgos a la baja que al alza por la potencial respuesta de las importaciones ante un escenario que combinará restricciones en la oferta doméstica con políticas fiscales y monetarias expansivas y tipo de cambio estable.


 

 

Informe económico preparado por el Banco de la Ciudad de Buenos Aires

 

 


 
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