Póquer, Sexo Y Extorsión

Cuatro personas fueron procesadas por tentativa de extorsión (dos de ellos con prisión) por la justicia uruguaya. Filmaron a un hombre teniendo sexo con una prostituta de lujo y le pidieron US$ 50.000 a cambio de no mostrarle las imágenes a su pareja. Víctima y victimario son jugadores de poker y apuestan importantes sumas de dinero.

Tras el intento de extorsión, el individuo presentó una denuncia ante la Policía, la que dispuso una investigación que llevó varios días y que fue determinante para que el juez penal Carlos García, dispusiera los procesamientos de cuatro personas, dos de ellos con prisión.

El ideólogo de la extorsión y la víctima son dos jugadores de póquer de alta gama y tenían al casino del Radisson Victoria Plaza como uno de los lugares donde apostaban fuerte, dijeron fuentes del caso.

Si bien no eran amigos, víctima y victimario se conocían de ese ambiente de jugadores de póquer en Uruguay, añadieron las fuentes

Una mujer se le presentó a la víctima en un restaurante, comenzaron a intimar, cenaron y luego ella lo invitó a un apartamento en el que, según dijo, vivía. Allí mantuvieron relaciones sexuales. El hombre no sabía que mientras tenía sexo estaba siendo filmado para ser extorsionado luego con el contenido de lo registrado por una cámara colocada en el lugar.

Tras la denuncia, la Policía se comunicó con la Justicia y, con la autorización del magistrado, comenzó una investigación que incluyó escuchas telefónicas de los hasta ese entonces presuntos involucrados en la maniobra extorsiva.

La indagatoria policial permitió identificar claramente a cuatro personas como integrantes del grupo que llevó adelante este delito. Uno es el apostador e ideólogo; otra, la mujer que mantuvo relaciones sexuales y que no informó al hombre que estaba siendo filmado, y otros dos individuos.

El juez Carlos García los interrogó y decidió que el procesamiento de los primeros dos fuera con prisión, acusados de coautoría de un delito de tentativa de extorsión.

Los otros dos también fueron procesados por el mismo delito pero sin prisión, en el grado de cómplices: uno trasladaba al autor a diferentes lugares y el otro contactó a la mujer para que mantuviera relaciones y fuera filmada.

Víctima equivocada

Según fuentes del caso, la mujer es joven y vendía sus servicios sexuales como "dama de compañía" por Internet.

En este caso buscó a su cliente a comienzos de junio en un
restaurante donde un día a la semana se juntan a cenar jugadores de póquer, sin decirle que cobraba por sexo.

El denunciante no era la víctima elegida en primera instancia, sino otra persona presuntamente con más dinero. Pero al ver a la mujer sola en el restaurante, se le acercó y comenzó a hablarle, pensó que la estaba seduciendo, ella aparentó que eso ocurría y siguió adelante con el trabajo que le habían indicado, llevando al hombre hasta un apartamento.

El autor de la maniobra había alquilado ese inmueble por unos días, en el lugar colocó una cámara fija que tiene la posibilidad de encenderse automáticamente en la hora que se le marque y que trajo desde Argentina para realizar la extorsión, confesó. A la mujer le ofreció US$ 1.000 por llevar al hombre hasta ese apartamento y ser filmados teniendo sexo, propuesta que fue aceptada.

Días después de concretarse el encuentro, el ideólogo de la maniobra llamó por teléfono a la víctima y lo amenazó de que si no pagaba US$ 50.000 le entregaría una copia del video hot en DVD a su esposa.

El hombre le dijo que no tenía esa plata para darle y después que se insistió en intentar extorsionarlo resolvió hacer la denuncia a la Policía.

Los efectivos le recomendaron que acordara un lugar de reunión para entregarle el dinero y así detener al autor in fraganti. Pero el delincuente vio que había varios móviles policiales en la zona y desistió del encuentro.

Luego hubo un impasse en la comunicación porque la víctima viajó a Brasil por unos días. A su retorno volvieron a comunicarse y la investigación policial avanzó hasta tener las pruebas suficientes y el juez ordenar las detenciones.

Duras penas

El delito de extorsión está previsto en el artículo 345 del Código Penal uruguayo y prevé duras penas que van de los cuatro a los 10 años.

"El que con violencias o amenazas, obligare a alguno a hacer, tolerar o dejar de hacer algo contra su propio derecho, para procurarse a sí mismo o para procurar a otro un provecho injusto, en daño del agredido o de un tercero, será castigado con cuatro a diez años de penitenciaría", sostiene dicho artículo.


 

 

Fuente:www.elpais.com.uy

 

 


 
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