Cristóbal López Habría Decidido Vender Sus Empresas De Juego

Según Perfil, el empresario Cristóbal López habría tomado la decisión de desprenderse de uno de sus negocios más preciados: el juego. López es, actualmente, propietario del 30% de Casino Club, empresa que cuenta con más de veinte casinos y salas de máquinas tragamonedas, una porción del Casino Flotante de Buenos Aires, una parte del Casino de Rosario, otra del Hipódromo de Palermo y otra del Casino Magic. Habría conversaciones con inversores de España.

Junto con el juego, López quiere vender activos del Grupo Indalo, como el Banco Finansur, la aseguradora Generali Argentina y posiblemente Alcalis de la Patagonia, la única productora de carbonato de sodio del país. "Si yo soy el problema, me voy", les dijo a sus colaboradores. En el último tiempo se lo vio abatido y cansado.

Aunque el escándalo jurídico y mediático con la AFIP por su deuda multimillonaria acabó con el buen ánimo de López, la certeza de que el gobierno de Mauricio Macri no descansará hasta "ponerlo en caja" -y eso implica que venda el juego, porque con eso tiene dinero líquido- fue el principal detonante a la hora de resolver alejarse de ese mundo. Otra razón para desprenderse de activos es la necesidad de capitalizar la operatoria de las compañías de Indalo.

Para "ordenar" el imperio del juego, Macri puso a su abogado personal, Fabián "Pepín" Rodríguez Simón, como interlocutor con Casino Club. Pero en la primera reunión que mantuvo con los accionistas, incluido López, se desmadró todo. "Nos pidió que pagáramos el 12% de canon y que pagáramos Ingresos Brutos por todos los años que no lo habíamos hecho. Pero eso no es legal. Ellos decidieron ir a la guerra", explicaron cerca del empresario.

Se trata de una guerra que, al menos en el terreno del juego, López no quiere dar. Para abrirse camino, le ofreció su parte de Casino Club al resto de sus socios, pero éstos le contestaron que no tenían el dinero suficiente. Una posibilidad concreta es que su parte la compren los españoles de Cirsa, con quienes comparte sociedad en el Casino Flotante y en el Casino de Rosario. Pero López no va a regalar lo que tiene; por lo tanto, estudia acordar con otros oferentes. Cirsa tiene un motivo adicional para hacerse de otros casinos. En 2019 le vence la concesión del Casino Flotante y, si no se la renuevan, se quedará con sabor a poco.

Federico de Achával, su socio en el Hipódromo porteño, desmiente que le vaya a comprar su parte. "No hay negociaciones ni conversaciones", dijeron cerca de De Achával. López enfrenta causas judiciales que no tienen que ver con el juego. Una de ellas, por la deuda con la AFIP, otra por supuestas coimas. Que su nombre aparezca ligado al de Lázaro Báez lo enfurece. Se considera un empresario que supo hacerse grande antes de Néstor y Cristina Kirchner. Y piensa que Báez, en cambio, sólo se expandió gracias al kirchnerismo. Pero sabe que, al menos con el macrismo, es tiempo de retroceder.


 

 

Fuente:www.perfil.com

 

 


 
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