Los Casinos Cordobeses Dan Pérdidas

Los casinos que operan en la provincia de Córdoba están registrando ingresos por el juego que en la mayoria de los casos apenas alcanza para afrontar los gastos. Los habituales jugadores son jubilados o amas de casa que apuestan parte de sus exiguos ingresos, turistas que juegan unas fichas como una aventura vacacional y, algunos apostadores fuertes que, pese a los montos que dejan, no impiden que desde hace al menos cuatro años el saldo de estos establecimientos sea negativo.

La recaudación bruta (ingreso por fichas menos premios) no alcanza ni para pagar los sueldos de los 716 empleados, con excepciones ocasionales, como la de Villa Carlos Paz, de acuerdo al periódico La Voz.

Algunos de esos casinos logran equiparar las cifras con las tragamonedas, donde CET, la empresa privada que las maneja, deja un canon que en algunos casos equilibra los números y permite un saldo positivo.

Pero en otros, ni aun con ese monto salen del "rojo". Un ejemplo es el casino de Corral de Bustos que viene perdiendo entre 14 y 20 millones de pesos por ejercicio, aun si se le computan los 10 u 11 millones de canon por las tragamonedas.

Estos datos aparecen en balances a los que accedio el diario La Voz, a través de una fuente de Lotería, entidad que hasta ahora nunca difundió esos datos públicamente.

En su sitio en internet hay algunas estadísticas generales. Se puede descargar una planilla de resultados de los nueve casinos provinciales en lo que va de 2017, de los cuales se podría deducir que hay dificultades financieras a través del "margen para gastos operativos", que da casi siempre negativo. Pero no permiten ver la dimensión real de los resultados finales.

Los balances indican que ningún casino es autosustentable y que el ajuste contable necesita sí o sí de los millones que paga CET por operar las tragamonedas.

La firma le deja a la Lotería de Córdoba el 24% de lo que recauda, que según un cálculo estimado con base en ese canon, ronda los 2.500 millones de pesos anuales. También deja un 3% a los municipios donde están ubicadas las salas. El resto es para la empresa.

En las tragamonedas cordobesas, se apuestan por día 6,7 millones de pesos. Este año, el promedio de apuestas es de 203 millones de pesos mensuales, en las casi cuatro mil máquinas. Después de la quiniela, es el juego que más recauda.

El nivel de apuestas dista mucho entre ciudades. Villa Carlos Paz y Miramar representan los extremos. En septiembre pasado, el tres por ciento de canon le dejó 1.709.000 pesos al municipio de Carlos Paz, mientras que el de Miramar apenas recaudó 43.000 pesos. Alta Gracia, Río Cuarto y Río Ceballos le siguen a Carlos Paz entre las que más apostadores reciben. En la otra punta, Cruz Alta, Deán Funes y Mina Clavero se ubican con Miramar entre las menos taquilleras.

"Es cierto que en los últimos cuatro años los casinos dieron pérdida", admitió el presidente de la Lotería de Córdoba, Héctor Trivillin, pero dijo que "no deja de ser una buena noticia que dicha pérdida se desaceleró en relación con la inflación". Explicó -en sintonía con los documentos- que la cifra negativa fue de 215 millones de pesos en 2016 y que este año seguramente rondará los 210 millones: "Podría haber sido mucho mayor", señaló.

Entre los argumentos con los que Trivillin explica la situación, señala la preferencia de la gente por las tragamonedas -con sus permanentes renovaciones tecnológicas y mayor facilidad que los juegos de paño-, la enorme estructura fija de costos, la estacionalidad de algunas salas -que sólo se llenan en temporada turística- y la oferta de casinos de otras provincias muy cercanos a los de Córdoba. Por ejemplo, el resort de Melincué, en Santa Fe, que
parece haberles quitado apostadores a las salas de Corral de Bustos.

Para mejorar los resultados, el funcionario provincial citó la realización de más espectáculos los fines de semana, la posibilidad de reducir costos de seguridad -que incluyen adicionales de Policía más agentes privados- e instalar sistemas de videovigilancia, y "mejorar el perfil" de los gastos de representación, que son aquellos que se usan para incentivar a los clientes habituales.

También mencionó que los últimos 65 empleados dados de baja no fueron repuestos.

Este último es un punto sensible: hay 716 trabajadores en el área de casinos de la Lotería, un promedio de 80 por cada uno de los nueve establecimientos. El sueldo bruto promedio es de 38.000 pesos, más 8.100 de la caja de empleados (propinas de apostadores).

"Para nosotros, los casinos son una unidad de trabajo", sintetizó el secretario general de la Asociación Cordobesa de Empleados de Casinos", Oscar Rodríguez. Dijo no estar seguro de que los casinos den pérdida, cree que están balanceados y que las tragamonedas deben contarse dentro de la oferta de entretenimiento.

Remarcó que hace 10 años que no ingresa ningún empleado nuevo a planta y concluyó: "Puede que por la situación del país haya menos apuestas y que los costos -como seguridad y limpieza- sean altos, pero estamos dentro de los porcentajes históricos".

Un dato positivo que mencionó Trivillin fue que en lo que va de 2017, los casinos de Carlos Paz y Río Cuarto alcanzarían a pagar los sueldos con la recaudación bruta. Pero al tener en cuenta el resto de los gastos, tampoco alcanza y el balance sigue siendo negativo.

Los balances de los últimos tres años son concluyentes y marcan la misma tendencia: en 2015, por ejemplo, se apostaron poco más de 632 millones de pesos en los 10 casinos de Córdoba (al año siguiente, cerró el de Morteros). Al descontar los premios, de ese monto quedaron 195 millones.

Pero fueron necesarios 269 millones sólo para pagar sueldos. Al sumar todos los gastos de funcionamiento, el saldo negativo fue de 177 millones. El "salvataje" contable llegó con los 233 millones del canon de tragamonedas.

Carlos Paz es el casino que más gana. Por ejemplo, 95 millones en 2016. También es el que más gasta, tanto en sueldos como en los otros rubros: casi el 40% del total de lo que necesitan los nueve casinos provinciales.

Río Ceballos, Río Cuarto y Villa María son los otros que dejan alguna ganancia, si se cuentan las slots. Pero ni así lo logran Corral de Bustos, Mina Clavero, Laboulaye, Embalse o Miramar de Ansenuza.

En 2016, el casino de Miramar arrojó un saldo negativo de casi 21 millones de pesos (-18,3 millones si se tiene en cuenta el canon de CET). Y hasta agosto de este año, la pérdida era de casi 14 millones.

Esto sucede en el marco de la polémica construcción del hotel Ansenuza, que le costó a la Provincia más de 400 millones de pesos (la causa por presuntos sobreprecios fue archivada por el fiscal Gustavo Dalma en junio pasado).

El presidente de Lotería rescata que, desde que está el hotel, al menos aumentó el fichaje (dinero apostado): pasó de 21 millones en 2015 a casi 60 millones en 2016.


 

 

Fuente:www.lavoz.com.ar

 

 


 

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