Expertos Proponen Mejoras En Los Impuestos A Las Apuestas

Un grupo de investigadores de la Universidad de Vigo señala que la  legislación española debería ser más flexible con el sistema impositivo de las apuestas deportivas y no distinguir entre los diferentes tipos (mutuas, contraportidas, cruzadas), sino enfocarse únicamente en los beneficios de las empresas.

Así lo defienden un grupo de cinco investigadores del grupo  Ecosot (Economía, Sociedad y Territorio), autores del proyecto de investigación "Diseño de reglas de reparto y medición de las desigualdades laborales", financiado por el Ministerio de Economía y  Competividade con algo más de 50.000 euros y en el que, entre otras múltiples cuestiones, analizaron las principales ventajas e inconvenientes del actual sistema impositivo que se aplica en España a las apuestas deportivas, un mercado regulado por la Ley 13/2011, de 27 de mayo.

En los últimos años muchos países europeos, incluida España, comenzaron a regular su mercado de apuestas y juegos en línea, pero, esta regularización no fue uniforme en todos los países. "En nuestro proyecto lo que hicimos fue a analizar las ventajas e inconvenientes de los diversos sistemas para hacer aportaciones que podrían ayudar a mejorar", explica el catedrático Gustavo Bergantiños, investigador principal del proyecto.

Las apuestas deportivas tienen una larga tradición en España debido a la fuerte implantación de las quinielas, pero la irrupción de Internet trajo consigo una fuerte revolución en este
sector con la aparición de las casas de apuesta en línea que ofrecían una gran variedad de juegos de azar, incluyendo las apuestas deportivas, el póquer o el casino virtual. "A medida que Internet se hacía más popular estas empresas fueron incrementando también su penetración, pasando de 90.000 a 370.000 usuarios desde 2006 a 2010", explica el investigador Juan José Vidal, quien hace hincapié en  que en aquel momento no existía aún una legislación específica para el juego en línea y las distintas propuestas de legislación que se barajaban no satisfacían ni a los casinos ni a las casas de apuestas. "Por hacer una  analogía, la problemática era similar a que se vive en la actualidad con los taxistas y las empresas tipo  Uber o  Cabify", explica Vidal.  Afirman  que la ley de 2011 es muy similar a la de otros países europeos, "si bien los pequeños detalles pueden marcar grandes diferencias", en el sentido de que quien hace una apuesta deportiva, o juega al póquer, no está necesariamente dejando todo al azar, como en la lotería o en la  bonoloto. Concluyen que la legislación debería ser más flexible y no distinguir entre tipos de apuestas, sino enfocarse unicamente a los beneficios de las empresas.


 

 

Fuente:www.atlantico.net

 

 


 
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