Comenzó El Debate Oral Y Público Por La Causa Del Hipódromo De Tandil

Con las declaraciones del criador de caballos Jorge Cuenca, comenzó el debate oral y público que resolverá la responsabilidad penal de los funcionarios municipales acusados de irregularidades en el cumplimiento del contrato de concesión del Hipódromo de Tandil.

Pasaron ya 9 años desde que Cuenca realizó la presentación formal en la justicia penal por irregularidades en el cumplimiento del contrato de concesión del Hipódromo de Villa Aguirre.

Ayer, el Tribunal Oral Criminal 1 -TOC- dio por iniciado el debate que prevé varias jornadas en las que se echará a rodar un voluminoso expediente, de una cusa llena de vericuetos legales (apelaciones, recursos de queja, más apelaciones), en pos resolver la responsabilidad penal de quienes estaban a cargo -al entender de la acusación- de la administración del circo de carreras como del poder de contralor de que se cumpliera con lo acordado.

Por unas cuatro horas -informó el periódico El Eco de Tandil- el criador denunciante Cuenca destiló todas las falencias detectadas y los incumplimientos del concesionario que el Municipio omitió controlar y sancionar. También declararon el exconcejal Carlos Mansilla y el veterinario Marcelo Valle. El jueves se retoma el juicio. El martes próximo comparecerá el intendente Lunghi.

Como se recordará, el principal implicado, el empresario Daniel Blanco, falleció antes de ser juzgado. Lo propio ocurrió con la imputación de uno de los funcionarios más activos en lo que resultó la controvertida concesión para el recupero del hipódromo, el exsecretario de Desarrollo Local Oscar Maggiori, quien quedó sobreseído al prescribir el delito que se le endilgaba, tras dejar de cumplir funciones en la administración comunal.

A propósito del exfuncionario, un llamativo párrafo encaró el fiscal al recordar a la figura del sobreseído Maggiori por disposición del Juzgado de Garantías. Al respecto, Eguzquiza admitió un yerro a la hora de no haber apelado la decisión, dejando la puerta abierta a que a pesar del tiempo transcurrido evaluaría recurrir dicha resolución.

Quienes ahora están sentados en el banquillo de los acusados resultaron ser el sucesor de Maggiori en la citada secretaría, Pedro Espondaburu, a quien le sindican el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público. A más precisiones, omitió los controles y aplicar sanciones por el incumplimiento del contrato oportunamente sellado entre el empresario y el Municipio.

Guillermo Alassia, responsable de Vialidad comunal, a quien paradójicamente se le endilga la figura delictiva más gravosa, "peculado", quien en verdad resulta el "más débil" en la cadena de mandos en lo que refiere a responsabilidades y decisiones comunales. A Alassia se lo responsabiliza de la utilización de los camiones regadores para la pista de carreras, cuando el propio contrato de concesión establecía la inversión del privado de un sistema de riego.

Casi replicando lo que oportunamente se sustanció en la requisitoria a juicio, el fiscal Marcos Eguzquiza daría cuenta de la figura penal de "fraude en perjuicio de la administración pública". Aludió que Blanco pudo disfrutar en beneficio propio lo que se recaudaba en materia de subsidios por la desidia de Provincia y Municipio, por el incumplimiento de los funcionarios a la hora de controlar y aplicar sanciones por dichas irregularidades.

El fiscal acusó que Blanco nunca hizo los depósitos dinerarios comprometidos por contrato, y que el Municipio nunca exigió nada. Que Espondaburu (su intervención de circunscribe entre 2007 a abril de 2010) omitió las inspecciones de las obras y el mantenimiento, como así también el pago de canones. "No controló, no aplicó sanciones", sentenció.

Específicamente sobre Alassia, se lo acusó que entre febrero de 2006 al 2010, era quien estaba a cargo de los camiones regadores, dejando que se utilizaran en provecho del Hipódromo.

Jorge Dames, abogado defensor de los acusados, anticiparía que echaría por tierra una y cada una de las pruebas de cargo, adelantando que no era potestad de la comuna el poder de contralor de la actividad turfística, como así también que, en el caso del servicio de camiones regadores, era un uso y costumbre prestar colaboración a entidades sociales y deportivas, incluso con fines de lucro.

El defensor se dijo sorprendido por el relato fiscal, aludiendo a un proceso post mortem, acerca de la imputación aludida al empresario fallecido Blanco. Asimismo, aclaró que no se estaba frente a un proceso político, se trataba de una cuestión jurídica, añadiendo que la acusación era por omisión de control cuando era materia provincial dicha exigencia.

Dames reconoció que indudablemente hubo errores en la
relación público privado de la concesión citada, pero que no existió omisión ilegal.

Aludió a Maggiori como el mentor del rescate delpredio hípico y quien coordinó la concesión, pero que apareció como autoridad de aplicación cuando no debía serlo. Para luego refrendar la idea de que se criminalizó un tema administrativo.

No dejó pasar su sorpresa sobre la presencia como acusado de Alassia, quien respondía a directivas de un responsable a cargo de una secretaría, respondiendo a una jerarquía. El área a su cargo dependía de Obras Públicas, quien ordenaba las acciones.

Cuenca fue el primero en tomar la palabra: "Blanco no hizo nada, se robó todo. Denuncié las irregularidades en la Banca 21, hubo una interpelación en el Concejo y nunca pasó nada. Fernández (Carlos -actual diputado nacional y exjefe de Gabinete comunal) me dijo -no sin sorna- andá a denunciar a calle Uriburu... bueno, acá estoy, nueve años después", ironizó.

Fiel a un estilo prepotente y por momentos desbordado en sus apreciaciones y/o calificativos, Cuenca intervino con un categórico relato de los hechos.

"El intendente Lunghi, Carlos Fernández, Oscar Maggiori, tendrían que estar acá sentados. Ellos tendrían que dar respuestas" se quejó, al considerar que para los acusados (Espondaburu y Alassia) tenía el mejor de los conceptos, aunque terminaron siendo responsables de aquellas omisiones y acciones denunciadas.

Habló sobre la no donación por las entradas vendidas en la inauguración del Hipódromo, la precaria y temeraria empalizada improvisada que atentaba contra la vida de los animales como de los jockeys, el nulo mantenimiento de la pista, la falta del sistema de riego y el incumplimiento de lo que había comprometido Blanco (una guardería para la barriada, entre otras promesas). La falta de acciones frente a lo que el propio veedor oportunamente convocado supo informar, formaron parte del combo de anomalías citadas.

No dejó de mencionar "las mentiras de Maggiori", a quien lo ubicó con una relación muy estrecha con Blanco, incluso yendo juntos a buscar los suculentos subsidios provinciales. Tampoco obvió al excolaborador del Intendente Rubén Crovo, a quien lo ubicó departiendo almuerzos, cenas, con el empresario en un hotel en las sierras, sobre la Ruta 226.

Sobre Crovo, soltó sin empacho y dispuesto a protagonizar un careo sobre la circunstancia cuando él le cuestionó sobre los camiones regadores, a lo que Crovo le habría respondido: "Guillermo se lleva una buena tajada", en alusión a Alassia.

Cuenca expuso sobre las distintas circunstancias que rodearon a la polémica relación entre el empresario y el Municipio, no sin dejar de subrayar que por la relación contractual cuestionada, la comuna se quedó con 800 mil pesos, mientras que Blanco se alzó en el mismo lapso de tiempo con 30 millones de pesos.

Se sucedieron tensos cruces entre el testigo Cuenca y el defensor Dames, sobre todo por incurrir en comentarios irónicos y algunas impertinencias subidas de tono que no pasaron a mayores.

Cuenca expuso durante unas cuatro horas ante el tribunal. Luego devino el comparendo del exconcejal Carlos Mansilla, quien fue indagado sobre el proceso político acerca del Hipódromo que derivó en una interpelación en el 2007 a los integrantes del Gabinete.

Mansilla no hizo más que recordar sobre aquellos pedidos de informes nunca respondidos y el porqué se arribó a dicha instancia política, para lo cual el lunghismo "montó una escena dantesca" con correligionarios en la barra arengando a sus funcionarios en detrimento de lo que querían preguntar los ediles. A propósito de las respuestas a lo que requerían los ediles, Maggiori aseveró sobre inspecciones que nunca se concretaron o al menos no se conocieron las conclusiones.

Luego fue el turno del veterinario y dirigente político Marcelo Valle, quien también corrió con la misma suerte que Cuenca cuando hizo públicas las irregularidades en el circo de carreras. Blanco le aplicó el derecho de admisión.

Valle, también especialista en la actividad turfística, desasnó a los judiciales sobre la actividad y los requisitos para contar con instalaciones acordes a las demandas y necesidades de los actores intervinientes, dejando en claro que a los funcionarios involucrados nunca se los vio por el predio controlando que se cumpliera con las obligaciones.


 

 

Fuente:www.eleco.com.ar

 

 


 
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