"En Brasil existen 12.956 casas de lotería y 2.463 se encuentran cerradas por decretos regionales o municipales", indicó el líder de la ultraderecha en su perfil de la red social Twitter, medio por el que anuncia muchas de las decisiones de su Gobierno.

Por la misma vía, agregó que, a fin de que las casas de loterías "puedan funcionar a plenitud", suscribió un decreto ordenando que todas las que están bajo la órbita federal sean reabiertas a partir de hoy jueves.

La decisión fue interpretada como otra vuelta de tuerca a las diferencias que mantiene con gobernadores y alcaldes que adoptaron diversas medidas que restringen la circulación de personas, sea en forma parcial o de cuarentena total en estados o municipios.

Según los últimos datos oficiales, casi un mes después del primer caso confirmado de coronavirus, en Brasil hay 2.433 contagiados y 57 muertes.

Pese a ese cuadro, y en un pronunciamiento en cadena de radio y televisión, Bolsonaro criticó el martes a los gobernadores y los instó a levantar las restricciones, pues la "vida debe seguir", los "empleos tienen que ser mantenidos" y el "ingreso de las familias tiene que ser preservado".

Bolsonaro desafió las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), calificó al virus de "gripecita" y afirmó que "no hay por qué cerrar escuelas", cuando los más afectados por la pandemia son los mayores de 60 años, entre los que él mismo está, con 65 cumplidos este sábado.

Los gobernadores de los 27 estados de Brasil anunciaron ayer que desoirán las críticas hechas por el presidente y mantendrán las cuarentenas y otras medidas restrictivas.

En la misma línea que los gobernadores se manifestó el Frente Nacional de Alcaldes, que agrupa a los jefes de los 5.571 municipios del país, que han adoptado sus propias medidas restrictivas dentro del marco de sus posibilidades constitucionales.

Según los alcaldes, "la postura del presidente es aislada" y en los municipios se adoptarán las medidas necesarias para "cuidar la vida de la personas y de los ciudadanos de todas las edades, lo cual debe ser el principio humanitario de quien tiene la responsabilidad de liderar", bien sea "en un ayuntamiento, un estado o el país".