En la evaluación de ‘amenazas’, los juegos de suerte y azar recibieron una calificación de 1,0, es decir, un rango de riesgo bajo, ya que de 0,0 a 1,0 es amenaza baja y 5,0 es alta.

En cuanto a las ‘vulnerabilidades’, el sector obtuvo 0,5, que es un riesgo medio, visto que 0,0 es el puntaje más bajo y 1,0 es el riesgo más alto. En los ‘controles’ aplicados por las empresas del sector, los juegos tuvieron un puntaje de 0,7, calificación alta según la escala internacional, pues 0,0 es bajo control y 1,0 es alto control.

“El sector de apuestas permanentes (chance) ha hecho un esfuerzo muy importante en la implementación y consolidación de sistemas de prevención de lavado de activos y financiación del terrorismo (Laft), y en la Evaluación Nacional del Riesgo encontramos los resultados de estas acciones”, dijo Juan Carlos Restrepo, presidente de Asojuegos, gremio que agrupa a las principales empresas del sector.

En el último estudio del 2016, el sector se ubicó en un riesgo medio y en 2019 pasó a ser bajo, lo que significa un avance en la consolidación de los sistemas de prevención de lavado de activos y financiación del terrorismo.

Esta evaluación de riesgo se hace cada tres años a todos los sectores de la economía y se desarrolla de acuerdo con estándares y recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional (Gafi). Este es un organismo intergubernamental que elabora y promueve medidas para combatir el blanqueo de capitales.