Conflicto Con Trabajadores Del Hipódromo De Palermo

Un conflicto entre las autoridades del Hipódromo de Palermo y peones de su Villa Hípica, que se agudizó los últimos días en medio de la pandemia del coronavirus Covid-19, quedó al descubierto ayer tras viralizarse los reclamos de los trabajadores a los cuales se le impide salir de ese recinto.

La relación entre ambas partes se desarrollaba con normalidad luego que se decidiera la suspensión de las competencias tras la última carrera, que se disputó el 13 de marzo, siete días antes de la entrada en vigencia del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO).

En ese momento, el hipódromo determinó que los mayores de 60 no podían seguir concurriendo a su trabajo dentro del establecimiento, por ser grupo de riesgo, ya sea en la Villa Hípica, donde el personal de las caballerizas usa las instalaciones, o como administrativo.

El siguiente paso fue armar un protocolo, ya que el trabajo vinculado al cuidado y entrenamiento de los caballos es considerado esencial. En ese momento, se determinó que los peones, que son los que están más tiempo con los equinos, cumplirían el aislamiento en la Villa Hípica, donde además viven los serenos de cada establo. En tanto, otro grupo de trabajadores se fue del establecimiento.

Pero el jueves se realizó una protesta en una de las puertas de Hipódromo. Dentro del grupo de personas que se quedaron a hacer la cuarentena, algunos tenían permisos para salir del hipódromo, para hacer compras esenciales, por ejemplo, y volver, y otros no.

"Cada entrenador autorizó a una persona por vez y se prohibieron todo tipo de encuentros entre cuidadores. Están permitidas las salidas para realizar las compras en comercios de la zona", indicaron desde Palermo al periódico La Nación.

Es que se armaron protocolos diferenciados según la función que cada uno cumple en el Hipódromo. Los entrenadores, por ejemplo, pueden entrar y salir todos los días, con el permiso tramitado al inicio de la pandemia. Los jockeys pueden ir los martes a trabajar con los caballos, algo que se resolvió al mes siguiente del inicio de la cuarentena, y los veterinarios pueden ir en cualquier momento.

A pocos días de que se celebre el Día del Padre en el país, un grupo de peones que estaban en cuarentena en el hipódromo pidió salir para pasar el día con sus familias. Según dijeron fuentes del hipódromo, a ciertos peones se les permite salir hasta las 19.

"El tema es que se les aclara que aquellos que vayan a sus casas no van a poder ingresar de nuevo porque romperían la cuarentena para ir a zonas vulnerables, de alta circulación del virus, tanto en la Ciudad como en el Gran Buenos Aires", dijeron desde el Hipódromo, y agregaron que "con ese ir y venir estarían poniendo en riesgo a los que no salen y a los que quieren quedarse allí cumpliendo el aislamiento. Entonces, todos pueden salir, pero el que se va no puede volver; hasta los vecinos nos generan quejas permanentes por el movimiento de gente".

Uno de los empleados que permance hace más de 90 días en el lugar y sin poder salir, Martín, de 40 años, le pidió a la agencia Télam la reserva de su apellido porque los
trabajadores se encuentran "amenazados" con suspensiones y hasta pérdida de las fuentes laborales.

"Recién hoy, como todo esto se hizo público, nos dijeron que mañana van a abrir las puertas para que podamos salir. Vamos a ver si es cierto. Yo hace tres meses que no salgo a la calle, duermo en el piso y tenemos que pedir por favor a otros compañeros para que nos vayan a comprar lo que necesitamos", comentó.

"Estamos encerrados, nos sentimos como presos. Nuestros patrones, que son los dueños de los caballos, nos tratan bien pero las autoridades del hipódromo tomaron esa decisión, aunque ahora dicen que van a autorizar la salida", relató Martín.

"Muchas caballerizas le dan la comida a sus empleados y esos compañeros la comparte con todos. Sino se hace difícil conseguir alimentos porque nuestras familias tampoco se pueden acercar hasta el hipódromo por la cuarentena", explicó.

Martín advirtió luego las críticas condiciones de higiene del lugar: "Los baños son inmundos, no hay limpieza en el lugar. Los elementos de higiene que tenemos son sólo los que pudieron acercarnos los patrones y algunos familiares".

Desde el hipódromo sostuvieron que no tiene posibilidades de testear a todos cada vez que entran y salen. Además, tras la protesta, les dijeron a los peones que en el mediodía del viernes se reunirán para buscar una solución al tema. "Se está viendo cómo pueden hacer los peones que están ahí y no se van, para que no se vean afectados con los que deciden ir y venir, algo que no se puede", dijeron. Eso no lo determina Palermo, sino la autoridad sanitaria de la Ciudad de Buenos Aires. No obstante, ya trascendió que se implementaría el mismo mecanismo que utilizan el resto de los hipódromos, en otras jurisdicciones: el ingreso y egreso, bajo estricto control, y la obligación de llevar guantes.

"Se habilitó un servicio mínimo de pistas con el objeto de que los caballos allí alojados puedan ser atendidos en lo que respecta a su alimentación y entrenamiento esencial para el bienestar y se suspendió el ingreso y egreso constante de personas. Los cuidadores no son empleados del hipódromo, son empleados de los entrenadores que alquilan nuestros boxes. Ninguna persona fue impedida de salir del lugar", explicaron desde la oficina de prensa de Palermo.

"Se realizó un sistema de guardias para que quienes ingresen a trabajar se queden 15 días y quienes salgan estén afuera por el mismo tiempo antes de volver a ingresar. Todo esto para tener menos gente trabajando, menos gente circulando por las calles y por el predio, y tener los cuidados necesarios de limpieza y distanciamiento en los vestuarios y en todo el lugar".

Lo que los peones reclaman es un trato igual al que reciben el resto del equipo de profesionales y los empleados.


 

 

Fuente:www.lanacion.com.ar y www.baenegocios.com

 

 


 
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