En Chile Operan Más De 700 Mil Tragamonedas Ilegales

Según un relevamiento realizado por el gremio que agrupa a los operadores de calle, hoy existen en Chile más de 166 mil negocios operando este negocio. El sector está trabajando para tener un marco normativo que los regule, al igual que los casinos. En 2005, sólo 10 mil tragamonedas de barrio operaban en las calles del país. Hoy, ocho años después, esa cifra se ha disparado, superando las 705 mil máquinas a nivel nacional. Si se compara, los casinos regulados administran menos de 10 mil. El ex superintendente de Casinos, Francisco Javier Leiva, ahora asesora a los propietarios de éstas máquinas con el fin de impulsar una propuesta de marco normativo que derive en un proyecto de ley que regule este sector.

El bajo costo por unidad -entre $150 mil y $200 mil en promedio- y las altas tasas de retorno han masificado la actividad. Según un catastro elaborado por la asociación que agrupa a los operadores de calle, FIDEN, hoy existen 166.167 almaceneros con cerca de tres máquinas cada uno. "Hoy prácticamente no existe almacén que no tenga dos o tres maquinitas", subraya el vicepresidente de FIDEN, Ramón Sepúlveda.

Además, hay 5.175 locales al margen de los casinos dedicados de manera exclusiva a la entretención, donde operan unas 40 máquinas por establecimiento.

Si bien sólo se necesitan $100 para jugar 10 veces en cualquiera de estos aparatos, los ingresos derivados del negocio son millonarios. Sepúlveda explica que cada una de las máquinas ubicadas en almacenes genera $40 mil mensual, mientras que aquellas emplazadas en locales de entretención venden $100 mil. "En total al mes, se generan $20.700 millones en empresas de giro único y $19.940 millones en almacenes", explica el dirigente.

De lo anterior se desprende que el sector mueve $40.640 millones al mes y $487.680 millones al año, esto es, unos US$1.033 millones durante un ejercicio. Si se toman en cuenta todos los casinos regulados (sin considerar los municipales), estos no superan los US$600 millones en ventas.

Pese al alto monto, Sepúlveda destaca que la tasa de retorno vía premios es más alta que la de las empresas institucionalizadas. "Si ellos están en 85%, en nuestro sector no existe máquina de operador serio que retorne menos del 90%", subraya.

Actualmente, los tragamonedas de almacén pagan cerca de $6.400 millones en impuestos por IVA. Por patente, en tanto, deben cancelar en promedio 1 UTM ($40 mil) semestral a los municipios.

Si bien hoy las máquinas no reguladas hacen una contribución directa a los municipios por concepto de ventas, la FIDEN está trabajando en desarrollar un marco normativo para ser regulados y donde justamente se incluya un aporte a las comunas donde se ubican. "Queremos que además del IVA paguemos un derecho que vaya directo a los municipios, ya que es justo que reciban una contribución de una industria tan grande como la nuestra", sostiene Sepúlveda. Agrega que están diseñando actualmente un registro nacional de operadores de calle para tener un catastro de todos aquellos que operan en la legalidad.

Leiva

El ex superintendente de Casinos, Francisco Javier Leiva, pasó de fiscalizar a la industria formal de casinos hasta el 2012, a asesorar a los operadores de tragamonedas de barrio agrupados en la FIDEN. Esto, con la finalidad de impulsar una propuesta de marco normativo que derive en un proyecto de ley que regule la actividad.

"Acepté hacer este trabajo con la asociación en términos de elaborar una propuesta que haga que esta industria se consolide como tal, con un marco jurídico que le dé certeza no solo a los operadores, sino también a las personas que usan estas máquinas", señala Leiva.

Explica que su trabajo consistirá básicamente en elaborar una propuesta normativa, pero, de ser necesario, también interactuará con los parlamentarios para legislar en la materia.

Leiva, desde que asumió la dirección de la Superintendencia de Casinos en 2005, se mostró crítico ante los tragamonedas de barrio. Aún más, en una carta a "El Mercurio" en diciembre pasado, aseguró: "Se debe tener claro que, con cualquier regulación correctamente elaborada, ninguna de las actuales máquinas que están en las calles podrían operar". Hoy, la ex autoridad sostiene que el análisis elaborado en los últimos meses ha modificado su opinión: "Yo me refería ahí al tipo de máquina que conocía cuatro o cinco años atrás; ahora el nivel de máquinas ha ido creciendo no solo en cantidad, sino también en calidad".

En la misma línea, Leiva reafirmó su postura en cuanto a que los juegos de azar solo pueden operar en los casinos. A su juicio, los tragamonedas populares no son de azar, sino aparatos recreativos de premio programado o juegos de clase B como los denominan en España. La diferencia se sustenta en el hecho de que las unidades de barrio tienen un ciclo de resultados que se va repitiendo, lo que no ocurre con las máquinas formales.

Leiva espera tener lista la propuesta normativa de la industria en cuatro meses, para luego comenzar a negociar con las autoridades. "El propósito es crear una industria que se consolide y contribuya al entretenimiento", dice.

 

 

 

 

 

 


 

 

Fuente:www.economiaynegocios.cl

 

 


 
Banner
Banner
Banner