Caesars Se Enfrenta A Un Curioso Proceso Judicial

La unidad operativa del coloso del juego Caesars Entertainment Corp. comienza hoy un proceso poco común en el cual se decidirá cuál de los dos tribunales de quiebra, acogerá su plan de recorte de deuda por 10.000 millones de dólares. la empresa, que gestiona 38 casinos, se encuentra en la insólita situación de ser parte en dos quiebras, en dos tribunales diferentes al mismo tiempo.

En cierto modo, la decisión no es estrictamente sobre cómo se juzgará, sino de cómo la ley será aplicada.

Un grupo de acreedores de fondos de cobertura trató de obligar a la empresa a presentar quiebra en Wilmington, Delaware, a principios de este mes. La compañía respondió con la declaración de quiebra en Chicago, y el proceso de hoy en Wilmington delante del juez Kevin Gross, resolverá dónde el caso terminará.

Todas las Cortes de quiebra de los Estados Unidos utilizan las mismas leyes de bancarrota, pero hay diferencias en la forma en que se aplican, que pueden dar forma a cómo una empresa reorganiza sus finanzas.

"Este caso pone de relieve esta realidad", dijo David Skeel, que enseña procesos de quiebra en el Colegio de Leyes de la Universidad de Pennsylvania.

Dijo que ambos, la empresa y los acreedores, querían un tribunal que interpretara la ley de una manera que favoreciera sus planteos de la quiebra. "Eso es sólo es posible en un caso como éste, donde hay una enorme cantidad de escaramuzas antes de que se presenten los libros de la empresa", dijo.

Esas escaramuzas se centraron en las decisiones en los últimos años de la sociedad matriz, de transferir propiedades elegidas fuera de la unidad de operación (CEOC) -que emitió la deuda-, hacia filiales de la empresa madre. Una de estas transferencias fue el complejo de ocio LINQ de Las Vegas, que se produjo a finales de 2013.

Los acreedores impugnaron las transferencias en los tribunales. Alegaron que se despojó a CEOC de 3.600 millones de dólares, en gran medida en beneficio de los accionistas de la sociedad matriz, y en particular las firmas de capital privado Apollo Global Management y TPG Capital.

El tema tomó un sorpresivo giro el 12 de enero, cuando los tenedores de deuda liderados por Appaloosa Management presentaron una rara petición de bancarrota involuntaria contra Caesars Entertainment Operating Co Inc. (CEOC).

Por lo general, una empresa solicita al Tribunal donde se presentó una petición involuntaria, que la descarte o que la convierta en una petición voluntaria, dando el control a la empresa de su propio derecho a acogerse al Capítulo 11 de
la Ley de Quiebras.

Pero CEOC tomó un camino diferente, y tres días más tarde presentó su petición voluntaria de acogerse al Capítulo 11 en Chicago.

"Nos parece francamente chocante que el deudor presentó una demanda en Chicago", dijo Kenneth Pasquale, un abogado de los titulares de la deuda bancaria de Caesars por U$s 5.500 millones, en una audiencia de emergencia en Wilmington, Delaware, el 15 de enero pasado.

La quiebra detiene automáticamente todas las demandas contra una compañía que adhiere al Capítulo 11. Los abogados de Caesars dijeron en la Corte que planean pedir al juez de bancarrota extender esa protección jurídica a la sociedad matriz y sus afiliadas, deteniendo los procesos en curso, a pesar de que la empresa madre y los afiliados no estan quebrados.

Pasquale dijo que Caesars optó por Chicago donde se pensaba que la ley era más favorable, para la obtención de un escudo legal para que los afiliados no en quiebra.

Caesars, que Apollo y TPG crearon después de liderar la compra de participaciones por U$s 30.000 millones de Harrah's Entertainment en 2008, dijo que las transferencias de propiedades se realizaron a valor razonable y evitaron la unidad operativa (CEOC) de proyectos de alta intensidad de capitales.

Sin embargo, la ampliación de la cobertura legal a partes que no están en quiebra, podría cambiar el poder de negociación a favor Caesars.

Por el momento, Caesars sólo cuenta con el apoyo de una de las cuatro clases de acreedores, un grupo conocido como los tenedores de bonos de primer gravamen, al que se adeudan U$s 6.300 millones.

Los tenedores de obligaciones de segundo gravamen, liderados por Appaloosa, se oponen al plan y tienen la esperanza de revertirr las transferencias de activos. Los acreedores utilizaron esa estrategia con Dynegy Holdings, una empresa de energía que se declaró en quiebra en 2011.

Un informe de Fitch Ratings dijo que las transferencias de activos de Caesars era menos "atroz" que la de Dynegy, pero aún así, advirtió que la quiebra probablemente será prolongada y contenciosa.


 

 

Fuente:www.reuters.com

 

 


 
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