La empresa -distribuidora de otros grandes títulos del mundo del videojuego como Call of Duty-, sufrió el pasado año una inspección por parte de Hacienda que implicó un acta de liquidación de 2,6 millones de euros. De esos, la filial española, Activision Blizzard Spain, ya pagó 1,9 millones de euros. Tanto en una como en otra investigación, la compañía inició, según explica en la memoria anual de las cuentas de 2016, un procedimiento amistoso entre la Agencia Tributaria española y holandesa, al entender que existe un conflicto entre ambas administraciones.

Junto a lo pagado, la empresa provisiona además 1,2 millones de euros para, según explica, “cubrir riesgos legales y fiscales”. La cifra la calcula “estimando en función de la cuantía reclamada o del riesgo estimado por la sociedad”.

Las dos inspecciones eran referidas a los ejercicios comprendidos entre 2010 y 2013 para el Impuesto de Sociedades y el IVA. La compañía tiene desde el año 2015 un contrato de distribución con su matriz holandesa.

La filial tiene una estructura fiscal similar a la de otras empresas tecnológicas como Uber y Yahoo, con su sede en los Países Bajos. El equipo en España, que a cierre de ejercicio contaba con un equipo de una treintena de personas, se dedica principalmente a la distribución de videojuegos del portfolio del gigante. Unas unidades que, previamente, adquirió a la holandesa en base a ese contrato firmado en 2015.

En estas transferencias el precio “se compone del coste de la mercancía más un margen”. Ese precio es lo que se conoce como ‘precio de transferencia’ y en caso de elevarlo mucho se reduce de manera importante el impuesto sobre beneficios en el país de la filial. En total, la española pagó 22,4 millones de euros (24,1 millones en el año anterior) e ingresó 30 millones.

Más allá de sus asuntos con Hacienda, la compañía redujo de manera significativa su negocio en España en el último año. En concreto, se pasó de 39,1 millones a algo más de 30 millones en un solo ejercicio. Junto a los gastos de personal (2,6 millones) y de publicidad (que se redujeron de 5,1 a 3,6 millones), la compañía dejó un resultado en negativo por segundo año consecutivo.

La inmensa mayoría de las ventas proceden de videojuegos, aunque creció ligeramente la línea de negocio denominada como “licencias y tarjetas” que ya representa casi el 4% del total. La empresa no da ninguna pista sobre esta caída en la memoria, pues sólo se limita a ofrecer una fotografía global del grupo: “Hemos disfrutado de un exitoso 2016, año que finalizamos con la presentación de unos resultados financieros récord a nivel mundial”.

Bajo el paraguas de la filial no está King, la británica creadora del conocido juego Candy Crush y otros títulos para móviles que compró a finales de 2015 por 5.900 millones de dólares. La compañía británica operaba en el mercado español hasta 2015 con dos sociedades: King Shared Services y King Games Studio SLU.

La primera era la que llevaba a cabo las operaciones de la compañía en España -en 2015 generó unos ingresos de € 42 millones que son los cobros por servicios a la matriz-, y la segunda servía para el desarrollo a través del estudio con el que cuenta en la ciudad de Barcelona -en 2015 contaba con una plantilla de 183 empleados-. Desde julio del año pasado, esta última -que generó unos ingresos de € 19 millones por el desarrollo de juegos para la matriz- desapareció tras la fusión con la primera.

Actualmente la compañía fusionada, que aún no presentó cuentas del ejercicio 2016, opera al margen de Activision Blizzard en España, aunque sí bajo el paraguas de la matriz holandesa.

La historia de Activision Blizzard en España se remonta a 1991. Se constituye la sociedad Cóctel Educative Multimedia, la filial de Coktel Visión -desarrolladora de videojuegos francesa- en España. Tras la compra por parte de la también francesa Vivendi, pasó a denominarse Vivendi Games Ibérica a partir de 2004. Fue en 2009, tras la fusión del gigante Activision con Vivendi, cuando se convirtió en Activision Blizzard Spain.

Hoy es un gigante que hoy está valorada en casi 46.000 millones de dólares. Durante el ejercicio 2016, último completo, colocó las ventas en 6.600 millones de dólares -un 43% más que un año antes-. Entre los títulos de los videojuegos que distribuye la compañía se encuentran Call of Duty, Warcraft o la saga Tony Hawk.