Phil Ivey Vuelve A Perder En Los Tribunales

El jugador de póker profesional Phil Ivey perdió su demanda judicial interpuesta contra un casino de Londres, para recuperar 7,7 millones de libras esterlinas (U$S 10,1 millones), obtenidas durante partidas de Baccarat.

El estadounidense de 40 años, mantuvo desde el 2012 una disputa legal con el Crockfords Club en Mayfair, para que el establecimiento le pagara el dinero obtenido durante el juego de Punto y Banca.

Ivey había impugnado una decisión judicial en 2016 en el Tribunal de Apelación, desestimando su caso contra Genting Casinos UK, propietaria del Crockfords. Genting dijo que la técnica que el jugador utilizó dsurante el juego -llamada clasificación de bordes-, no era una estrategia legítima, mientras que Ivey sostuvo que ganó las partidas de manera justa.

La audiencia en la Corte Suprema evaluó si la deshonestidad era un elemento necesario del delito de hacer trampa.

Cinco magistrados confirmaron unánimemente la decisión de la mayoría de la Corte de Apelaciones, que desestimó su caso sobre la base de que la deshonestidad no era un elemento necesario de "trampa".

Después del juego en cuestión, le dijeron a Ivey que el dinero le sería trasferido a él en Las Vegas, pero nunca ocurrió, aunque su apuesta en el juego por un millón de libras le fue devuelto.

Genting dijo que la técnica de selección de bordes en los naipes utilizada por Ivey, que implica identificar pequeñas diferencias en el patrón en el reverso de las cartas y utilizar esa información para aumentar las posibilidades de ganar,
no era una estrategia legítima.

Ivey no tocó personalmente ninguna carta, pero convenció al croupier de rotar las cartas más valiosas para el juego, argumentando que era supersticioso.

En el Tribunal de Apelación, la jueza Mary Arden dijo que de acuerdo a ley de Juego siempre que alguien pueda hacer trampa "sin deshonestidad o intención de engañar: dependiendo de las circunstancias, puede ser suficiente que simplemente interfiera con el proceso del juego".

No había dudas, añadió, de que las acciones de Ivey y su compañera jugadora, Cheung Yin Sun, interferían con el proceso de juego desempeñado en el Crockfords.

Stephen Parkinson, jefe de litigios penales en Kingsley Napley, la firma de abogados que representó a Crockfords, dijo que "esta es una de las decisiones más importantes en el derecho penal en una generación. El concepto de deshonestidad es fundamental para toda una gama de delitos, incluido el fraude".

"Durante 35 años, a los jurados se les dijo que los acusados solo serían culpables si la conducta denunciada fuera deshonesta según las normas de personas ordinarias, razonables y honestas, y también que debían haberse dado cuenta de que la gente común y honesta consideraría su comportamiento como deshonesto".

"La Corte Suprema ahora dijo que esta segunda parte de la prueba no representa la Ley y que las indicaciones basadas en ella ya no deberían ser dadas por los tribunales".


 

 

Fuente:www.theguardian.com

 

 


 
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