Gobierno Japonés Busca Limitar Ingreso De Residentes A Los Casinos

El gobierno de Japón y los partidos de la coalición gobernante están preparando la legislación para regular los futuros casinos en el territorio. Esta es una continuación de la ley promulgada en 2016 que legaliza esos establecimientos, donde el juego está, en principio, legalmente prohibido pero la adicción se considera un problema social grave. Se promovió el desarrollo de instalaciones turísticas integradas con casinos como un medio para atraer a más turistas a Japón y generar empleos y otros beneficios económicos para las áreas donde se instalarán. Pero un punto clave de discusión sobre la legislación pendiente, es cómo restringir la entrada de residentes con este problema a los casinos, para evitar que agraven su adicción al juego.

Un plan propuesto el mes pasado por el gobierno para el Partido Liberal Democrático (PLD) y su socio en la coalición Komeito establece que a los residentes japoneses y no japoneses no se les permitirá ingresar a un casino más de tres veces durante un período de siete días, o más de 10 veces por mes. Se les solicitará que presenten sus tarjetas de identificación personal para los registros de entrada, y se les cobrará una tarifa de entrada de ¥ 2.000. Los turistas extranjeros no estarán sujetos a la regulación ni se les exigirá pagar una tarifa de entrada.

Es discutible si la restricción de la frecuencia de visitas a los casinos o la imposición de una tarifa de entrada -indica el editorial de The Japan Times- servirá como una disuasión adecuada contra la adicción al juego. Pero las propuestas apenas suenan prohibitivas. Permitirán que las personas pasen tiempo en los casinos casi la mitad de la semana, o un tercio del mes. Según los informes, la tasa de inscripción de 2.000 yenes fue considerada después de que una encuesta online del gobierno mostrara que la disposición de las personas a visitar los casinos comienza a disminuir si esa tarifa se establece en ¥ 3.000 o más. Las reglas propuestas parecen ser reglas simbólicas que no disuadirán a los clientes japoneses de usar los casinos.

Los juegos de azar están prohibidos por el Código Penal, excepto en formas permitidas por leyes separadas, que incluyen carreras de caballos, carreras de lanchas a motor, carreras de motocicletas y carreras de bicicletas. La industria del pachinko, con su mercado de ¥ 20 billones, es considerada legalmente como una empresa de juegos, no de apuestas, debido al sistema único en el que los clientes intercambian su "premio" simbólico por sus ganancias con dinero en efectivo fuera de las salas.

Según una encuesta del gobierno realizada el año pasado, se estima que 3,2 millones de personas fueron adictas al juego en algún momento de sus vidas, incluidas unas 700.000 que se estima que fueron adictas el año pasado. Se cree que la mayoría de estas personas gastaron la mayor parte de su dinero de juego en las máquinas de pachinko. Aunque una comparación simple es difícil, la proporción de sospechosos adictos al juego en la población, fue más alta
que en otros países cuyos datos se citaron en la encuesta. Detrás de este resultado, los funcionarios sospechan, que on las amplias oportunidades de juego en la vida cotidiana en Japón, en particular en los omnipresentes salones de pachinko. Se cree que la adicción al juego está alimentando otros problemas sociales, incluida la agobiante deuda contraída por el pachinko y las personas que se vuelven delincuentes después de ser empujados a la pobreza por el juego.

Mientras tanto, el gobierno y el PLD presionaron para la introducción de los casinos, que ahora operan en más de 120 países y regiones de todo el mundo, como una característica clave de los complejos turísticos integrados que combinarán hoteles, centros internacionales de convenciones, centros comerciales y otras instalaciones de entretenimiento. El gobierno ve el desarrollo de resorts como un elemento clave de la competencia de Japón con otras economías asiáticas, para atraer a turistas más ricos y generar nuevas industrias. El negocio turístico integrado se considera vital para su ambicioso objetivo de aumentar la cantidad anual de turistas entrantes a 60 millones, y su consumo a ¥ 15 billones para el año 2030.

Contando con los beneficios económicos que se espera que traigan los resorts, varias prefecturas y municipalidades en todo Japón, incluyendo Osaka, Wakayama, Nagasaki y Hokkaido, se ofrecieron por alojarlos. Una vez que se promulgue la legislación que establece las reglas de la operación de los casinos, se espera que el gobierno elija sitios candidatos de entre los proyectos el 2020.

La legislación preparada por la coalición gobernante -después de la promulgación de la ley de 2016- para exigir a los gobiernos nacionales y locales que compilen medidas concretas para combatir la adicción al juego, incluidos los servicios médicos y de asesoramiento, se presentó al Parlamento el año pasado pero no avanzó mucho. Junto con las medidas para garantizar que los casinos no creen más adictos a los juegos de azar, tales esfuerzos deben abordar el problema mucho más grande de la adicción a las formas de juego existentes, incluyendo el pachinko y los eventos de apuestas administrados públicamente.


 

 

Fuente:www.japantimes.co.jp

 

 


 

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