La ley hace de Nueva Jersey el segundo estado norteamericano, después de Delaware, que legalizó las apuestas deportivas desde que la Corte Suprema falló hace tres semanas para derribar la prohibición federal de los juegos de azar deportivos. Es la culminación de la lucha prolongada para legalizar las apuestas deportivas, que vio al estado ir en contra de la Asociación Nacional Atlética Universitaria (NCAA, por sus siglas en inglés) y las ligas deportivas profesionales. En un comunicado Murphy dijo que "hoy, finalmente estamos haciendo el sueño de las apuestas deportivas legalizadas una realidad para Nueva Jersey, éste es el movimiento correcto para fortalecer nuestra economía."
Para el gobierno de Murphy, la legalización de las apuestas deportivas va a llevar una renovación a los casinos e hipódromos gracias a la oportunidad de aprovechar las bondades de un mercado millonario. El hipódromo de Monmouth Park invirtió más de un millón de dólares en el equipamiento de todo un piso para ubicar allí su salón de apuestas deportivas y comunicó estar listo para operar desde hace semanas. Otros hipódromos están comenzando a hacer los preparativos para poder operar, como así también los casinos, los cuales están siendo alentados por funcionarios del gobierno, ávidos por los nuevos ingresos que generaría.
El presidente del senado, el demócrata Stephen Sweeney, dijo que el estado ahora puede capitalizar las oportunidades por las cuales han trabajado con el sector del juego, y que van a impulsar el crecimiento de los casinos e hipódromos. Para él, la legalización de las apuestas deportivas va a hacer que el estado de Nueva Jersey siga siendo un líder en la industria de los juegos de azar y concluyó que los esfuerzos que se hicieron darán sus frutos.
Por su parte, el titular de la asamblea, Craig J. Coughlin, explicó que la ley ayudará a los criadores de caballos, granjas, casinos e hipódromos, al atraer a nuevos participantes a los juegos de azar y generando ingresos para el fondo general del estado, el fondo de Casino y el programa de mercadeo de Atlantic City. "Esto ayudará a que nuestros casinos e hipódromos sean destinos de juego más atractivos y proporcionen ingresos muy necesarios para apoyar el presupuesto del estado, proveer fondos adicionales para programas sociales y reducir la actividad de juego ilegal en el deporte", señaló el congresista.
Sin embargo, las apuestas deportivas pueden ser una esperanza muy poco lucrativa en un comienzo. El gobierno estatal estima que durante el primer año completo de actividades, la nueva modalidad traerá alrededor de 17 millones de dólares, lo cual no es una gran suma dentro de un presupuesto estatal de 37.000 millones. Los casinos e hipódromos pagarán un impuesto de 8,5 por ciento para apuestas personales y 13 por ciento para apuestas en línea, con un 1,25 por ciento adicional en apuestas electrónicas para operadores de hipódromos.
El proyecto de ley fue aprobado por la legislatura el jueves pasado, pero Murphy no lo firmó inmediatamente y la Comisión Estatal de carreras envió una misiva a algunos hipódromos para advertirles que no empezaran a tomar apuestas hasta que la ley estuviese rubricada. El retraso creó incertidumbre acerca de cuándo comenzarían las apuestas, y Murphy firmó el proyecto de ley el lunes sin demasiados protocolos. Para algunos políticos, la demora del gobernador en firmar la ley va a quedar como uno de las políticas estatales más torpes de todos los tiempos.
La comisión competente en Nueva Jersey se reunirá el miércoles para discutir el tema de las regulaciones y después de que éstas estén redactadas se elevarán al gobierno para que sean ratificadas, según explicó el mismo gobernador. Cuando todo esto esté listo, tanto hipódromos como casinos podrán asegurase de que tienen las herramientas y excepciones para comenzar a ofrecer apuestas.
Las apuestas deportivas online no podrán comenzar hasta dentro de 30 días después de la firma de la ley. Por su parte, quedó establecido que los hipódromos y casinos con licencia podrán operar apuestas deportivas, con la excepción de que, si un propietario tiene un 10 por ciento o más de participación en un equipo deportivos, no podrá tomar apuestas en cualquier equipo de la liga en la cual compita.
Esto último probablemente afectará al Golden Nugget Casino, cuyo propietario, Tilman Fertitta, compró a los Houston Rockets por 2.200 millones de dólares el año pasado, y por lo tanto, no sería capaz de ofrecer apuestas sobre la NBA en sus salones. El proyecto de ley también tiene un replanteo para la antigua pista de carreras del parque estatal jardín en Cherry Hill, que permitiría a los propietarios del sitio abrir una sala de apuestas deportivas.
Sin la prohibición federal sobre sus cabezas, cualquier estado puede votar para legalizar las apuestas deportivas. Pennsylvania ya legalizó la práctica y está trabajando para redactar reglamentos que deberían estar listos antes de que los pedidos de licencia puedan abrirse. Por ahora, sólo los casinos establecidos tienen abiertas las solicitudes para operar apuestas deportivas. Otros Estados también están trabajando para llevar las apuestas deportivas a sus suelos, incluyendo Nueva York, Mississippi y Virginia Occidental.