A La Cárcel Por Amañar Partidos

Si aún quedaba algún ingenuo que se lo creyera, el mito de la inocencia del cricket quedó definitivamente destruido por la condena a penas de prisión firme de tres jugadores paquistaníes por haber falseado un partido a cambio de dinero en Londres.

Salman Butt, Mohammad Asif y Mohammad Aamer, tres grandes estrellas de un deporte inmensamente popular en su país, penarán, respectivamente, con dos años y medio, un año y seis meses de prisión por haber fallado voluntariamente varias jugadas en un partido entre Inglaterra y Pakistán, en agosto de 2010, en Londres.

Sobre el agente de estos tres jugadores, Mazhar Majeed, recayó la pena más pesada, de dos años y ocho meses, por haber organizado la trampa con el fin de enriquecer a apostantes.

Si esta condena supone una primera vez, hace tiempo que la expresión 'it's not cricket', equivalente a 'esto no es un juego limpio', ha perdido pertinencia por culpa de una serie de casos de corrupción.

"Esto dura desde hace siglos. Se oye hablar de partidos trucados desde, por lo menos, los años 1980-1985", repuso Mohammad Akram, un ex internacional paquistaní.

Desde el año 2000 y la suspensión a perpetuidad de Salim Malik, otro antiguo capitán de Pakistán, varios jugadores de este país, pero también australianos, sudafricanos, indios o incluso kenianos han sido sancionados por corrupción a cargo de las autoridades deportivas.

Que el cricket se vea también tocado por la plaga del dinero sucio no tiene nada de particular si se recuerdan sus orígenes. Este deporte 'chic' fue inventado en el siglo XVIII por los gentilhombres ingleses, que organizaban partidos entre sus criados con el fin de satisfacer su verdadera pasión: apostar.

Un millón por un partido

El proceso a los cuatro paquistaníes ha revelado al gran público, sin embargo, prácticas que la mayoría de los aficionados no imaginarían su amplitud, que hace temer que este caso no sea más que la punta del iceberg.

El procurador Aftab Jafferjee ya había anunciado antes de
que comenzaran las sesiones que se arriesgaba "a no poder ver un partido de cricket sin verdadera inquietud". Y, en efecto, las revelaciones se han sucedido a lo largo de los 22 días que ha durado el juicio.

El agente Majeed se jactó, en las conversaciones grabadas a sus espaldas, de haber "hecho tratos con el equipo de Pakistán desde hace dos años y medio" y de haber "ganado mucho dinero". También afirmó ser "cómplice de otros jugadores, no solamente en el continente indio", lo que podría conducir a la apertura de nuevas investigaciones.

Sus 'tarifas' iban desde las 50.000 libras esterlinas (58.000 euros) por falsear una simple acción hasta el millón de libras (1,16 millones de euros) por cambiar el resultado de un 'test-match'.

El juez Jeremy Cooke concluyó, a propósito de Mohammad Aamer, joven jugador de 19 años que era una de las grandes esperanzas del cricket mundial, que "estas prácticas estaban tan extendidas que podrían contaminar a los recién llegados, porque se habían convertido en norma".

La fuente del problema se encuentra en el floreciente mercado de las apuestas clandestinas en Asia. Según la demanda de Ravi Sawani, uno de los dirigentes de la célula anticorrupción de la Federación Internacional de cricket (ICC) y ex directivo de la policía india, el montante de estas apuestas "gestionadas por la mafia" se eleva, como poco, a 50.000 millones de dólares anuales.

El escándalo, por otra partie, ha mermado gravemente la credibilidad de las instancias dirigentes del cricket, porque hizo falta una investigación del difunto tabloide 'News of the World', en la que uno de sus periodistas se hacía pasar ante el agente Majeed por un hombre de negocios indio, para que el asunto saliera a la luz.

Esta revelación quedará como el último destello de un periódico cerrado después a causa de un estrepitoso asunto de escuchas telefónicas.


 

 

Fuente:www.elmundo.es

 

 


 
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