De los 83 implicados hay 28 tenistas profesionales, entre detenidos e investigados. “Habiendo participado uno de ellos en el reciente US Open”, aclaró la Guardia Civil. En el Grand Slam de Nueva York, jugaron el año pasado 32 españoles entre cuadros individuales, de dobles y mixto.

La investigación se inició con una denuncia que la Unidad de Integridad del Tenis (TIU) formalizó ante la Guardia Civil tras interrogar y examinar los teléfonos móviles de Marc Fornell-Mestres en el Futures del CT Murcia a principios de 2017. El catalán, de 36 años y actual 1.007 del mundo, fue uno de los detenidos y el 31 de diciembre le suspendió provisionalmente la TIU. La Federación Española está a la espera de que la autoridad judicial le comunique nombres para tomar medidas. El diario El Confidencial apuntó a otros tres tenistas modestos salpicados por las investigaciones: Marcos Giraldi (25 años), Jordi Marsé-Vidri (33) y Marcos Torralbo-Albos (33). Los tres actualmente sin ranking.

Un grupo de apostadores de nacionalidad armenia se valieron de un tenista (presuntamente Marc Fornell) como nexo entre ellos y el circuito de torneos menores, de los que hay más de 50 en España). Según la Guardia Civil, “una vez que lograban el soborno, los miembros armenios se desplazaban a los lugares donde se disputaban los partidos con la finalidad de comprobar y asegurarse de que el tenista cumplía con lo previamente pactado, aprovechándose de su imponente corpulencia”. También daban las órdenes para apostar dentro y fuera de España.

Según la investigación, se podían ofrecer a los tenistas desde 1.000 euros por dejarse un break hasta 5.000 por perder un partido. “Se han podido generar unas ganancias millonarias”, explicó la Guardia Civil, que durante la operación registró 11 domicilios en nueve provincias e intervino 167.000 euros en efectivo, un arma corta, ordenadores... y pruebas de identidades robadas.

La organización usurpó las identidades de miles de personas para realizar las apuestas, vinculando a estas con cuentas de apostantes y monederos electrónicos, sorteando así tributar por las ganancias. De este modo, también evitaban exponerse con sus nombres.

Los tenistas tienen prohibido apostar, pero la ITF (Federación Internacional de Tenis) recibe dinero de las casas de apuestas por los marcadores en directo, que a su vez revierte en las federaciones nacionales y estas en los torneos. Eso, según fuentes federativas, les ayuda a sufragar aproximadamente un 25% de los premios que van entre los 15.000 y los 25.000 dólares (13.000 y 22.000 en euros) en Futures. Este año, la ITF se está planteando eliminar los directos y prohibir las apuestas en Futures.

En la investigación de la Unidad de Delitos Económicos de la Guardia Civil de Madrid colaboró también EUROPOL, al haber conexiones internacionales, y la dirección general de Ordenación del Juego de Hacienda.