El nuevo tipo de juego propuesto pretendía imitar a La Grossa de Cap d'Any -de la lotería de Cataluña que se celebra el 31 de diciembre desde 2013- aprovechando que la Comunitat Valenciana era una de las autonomías en las que "más se juega" -en palabras de Ferri-. Con esto, se barajaban dos fechas emblemáticas para su celebración: el 9 de Octubre, Día de la Comunitat Valenciana, o el 24 de junio, día de San Juan.

Sin embargo, dos años después, el Consell que preside Ximo Puig, y en concreto la Conselleria de Hacienda que dirige el socialista Vicent Soler, terminaron descartando la idea por varios motivos.

El principal, que contravenía el fin último de la reforma de la Ley del Juego de 1988 en la que ha estado trabajando el Ejecutivo valenciano y que ahora está en trámite en Les Corts. Uno de los objetivos básicos de esta norma es reducir los índices de ludopatía que se están registrando en los últimos años, así como también prevenir de esta adicción a los menores. No resultaba demasiado racional, por lo tanto, que se estuviera fomentando el juego creando una nueva lotería autonómica aunque los fines recaudatorios fueran a tener un fin social.

Por otra parte, el informe de Hacienda cotejaba que los ciudadanos que más participan en este tipo de juegos y llegan a generar una adicción forman parte de una clase social baja, por lo que tampoco creyeron conveniente su implantación.

Realizado el análisis pertinente sobre la propuesta, el departamento de Soler constató que la Comunitat Valenciana tendría que dar un premio superior al que ofrecen otros sorteos que realiza el Estado para conseguir que la idea de realizar tener una lotería autonómica llegara a ser rentable.

De lo contrario, su puesta en marcha no tenía sentido, ya que el informe señalaba que el alto índice de participación que tiene La Grossa en Cataluña se correspondía con el sentimiento nacionalista que existe en dicho territorio. Una especificidad que, sin embargo, no se da en la Comunitat Valenciana.

No en vano, según evidenciaban los datos del propio CIS del mes de septiembre, el sentimiento nacionalista de los valencianos es reducido: el 94% se siente en mayor o menor medida español y los que declaraban sentirse solo valencianos -por tanto, no españoles- en aquel barómetro suponían apenas el 1% del total. En este espectro, los valencianos eran los cuartos en la lista que menos 'nacionalistas' se sentían solo por encima de los riojanos (0%), madrileños (0,5%) y castellano-manchegos (0,8%).