Galicia cuenta con 118 salones de juego y 41 tiendas de apuestas, lo que supone "un ratio de un salón de juego o tienda de apuestas por cada 17.000 habitantes", declaró Rueda, que presidió la reunión esta mañana de la Comisión do Xogo de Galicia.

La Xuntade galicia reguló el negocio de las apuestas deportivas en 2012 y un año después se instalaron las primeras terminales. Estableció un doble modelo. Por un lado, podrían instalarse en locales específicos de apuestas o en salones de juego. Por otro, podrían asentarse en locales de hostelería o recintos deportivos, convirtiéndose en unas nuevas tragaperras.

En un principio, el gobierno autonómico estableció un máximo de 2.000 terminales en bares y cafeterías, pero en 2017 amplió el tope a 3.600 a petición del sector. En noviembre pasado, Galicia contaba con 3.786 máquinas de apuestas, de las que 3.171 correspondían a locales de hostelería.

Este sector mueve en la comunidad 134 millones de euros.

Las denuncias de las asociaciones de ayuda a ludópatas y los expertos sobre lo que consideran una "epidemia" de juego, que incluso hace mella en los menores de edad, reabrió el debate sobre esta actividad.

La Xunta prepara una reforma de la Lei do Xogo, que data de 1985 y que prevé aprobar a finales de año. Prevé prohibir a las casas de apuestas regalar bonos de dinero o partidas gratis para captar clientes o conceder préstamos, según consta en los borradores de la norma.

También pretenden elevar las multas por permitir a los menores apostar y obligar a los dueños de cafeterías y bares a autorizar el funcionamiento de sus terminales de apuestas, de modo similar al funcionamiento de las máquinas de venta de tabaco para impedir a los menores jugar.