El Deutsche, Incómodo Dueño De Un Casino En Las Vegas

La fiesta de inauguración de un espectacular casino en la ciudad de Las Vegas sería normalmente una ocasión para que los orgullosos dueños se hicieran presentes, pero las cosas podrían ser diferentes cuando el Cosmopolitan, un hotel con 3.000 habitaciones y salas de juego se abra este mes con un gigantesco concierto de fin de año.

Ocurre que el propietario del Cosmopolitan es el Deutsche Bank. Y no se trata de que a Josef Ackermann, el CEO de la entidad que tiene 62 años, le guste o no Coldplay o Jay Z, los números principales del evento, sino que se trata de una inversión acerca de la cual el banco alemán prefiere no hablar demasiado.

El origen es un préstamo inmobiliario que resultó incobrable y llevó al banco a embarcarse en una apuesta no planificada de u$s 4.000 millones en la que está en juego el futuro de la industria de los casinos en Las Vegas. Cuando la firma que originalmente planeó la construcción del hotel cayó en cesación de pagos con el banco en 2008, éste decidió terminar el casino por su cuenta.

Para el Deutsche, esta diversificación hacia el sector del juego es un riesgo que no puede ser bienvenido en un momento en que el escaso capital se necesita para muchos otros propósitos.

Para el sector del juego de azar estadounidense, la inauguración del nuevo casino se produce en un momento de precariedad, cuando algunos observadores consideran
que Las Vegas es el territorio cero de la crisis económica.

Ha pasado sólo un año desde que MGM Resorts abrió el resort City Center -que demandó una inversión de u$s 8.500 millones- ubicado al lado del Cosmopolitan, pero el centro del juego de EE.UU. ha sufrido el impacto del bajón económico.

Los operadores de los casinos ubicados en la famosa avenida principal de la ciudad han despedido a cientos de trabajadores para recortar costos redujeron drásticamente los precios de la estadía en sus hoteles para lograr que los cautelosos consumidores estadounidenses vuelvan a sus mesas de juego.

Otros proyectos costosos han caído víctimas del derrumbe financiero global: la firma Boyd Gaming declaró en una presentación regulatoria que es improbable que reanude la construcción de su casino Echelon, cuyo costo se calcula en u$s 4.800 millones, por lo menos antes de que pase un período de entre tres y cinco años.

Otro casino cercano, el Fontainebleau Las Vegas, también fue abandonado a medio construir.


 

 


Fuente: Cronista.com

 

 


 

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