A La Búsqueda De Los Jugadores Chinos

Las islas Matsu de Taiwan no parecen ser un lugar ideal para instalar uno de los casinos más grandes del mundo. A pesar de que están rodeadas por playas de roca y agua azul, sólo alrededor de 10.000 personas viven en los 19 islotes estrechamente agrupados, a unos 200 kilometros de distancia de la isla principal de Taiwan. Además de una pequeña industria turística, para algunos el principal atractivo de las islas es un licor a base de sorgo que huele como líquido para embalsamar.

Para Estados Unidos el archipiélago es recordado como un punto geográfico en la historia de la Guerra Fría. Taiwán y China se enfrentaron en una batalla en 1958 -las fuerzas nacionalistas de Chiang Kai-Shek se habían aferrado a las islas en su retirada de la parte continental en 1949-, causando que el secretario de Estado John Foster Dulles, sacara a flote la idea de dejar caer una bomba nuclear en el República Popular en defensa de la isla de Matsu y de la cercana Quemoy para evitar la incursión comunista. En 1999 las tensiones fueron tales que, Taiwan por temor a una invasión, ordenó a las tropas estacionadas en Quemoy y Matsu, cancelar sus vacaciones y permanecer en sus puestos.

Las relaciones entre China y Taiwán mejoraron notablemente desde entonces -en junio, los residentes finalmente despejaron la última mina terrestre de Matsu-, y también lo han hecho las perspectivas para vacacionar en las islas. En 2009, en un intento de fomentar el turismo y revitalizar el crecimiento económico, la legislatura de Taiwán aprobó una ley que permitió a las islas la votación sobre la legalización de los juegos de azar en el territorio. La idea es tomar lo que ha sido históricamente una de las mayores vulnerabilidades de las islas, y convertirlo en una fortaleza: en su punto más cercano, Matsu se encuentra a pocos kilómetros de China, y por ende de sus legiones de jugadores de casino de altas apuestas.

El juego es ilegal en China, pero sus habitantes son algunos de los jugadores de más gasto del mundo, tanto que a nivel nacional, se apuestan miles de millones de dólares al año en juegos clandestinos de azar, y en el extranjero en la última década, un número creciente del cada vez más rico pueblo chino impulsó el auge de la construcción de casinos y sus consecuentes beneficios. Alentados por el éxito de Macao, los casinos se multiplicaron en Singapur, Filipinas y Australia. La consultora PricewaterhouseCoopers prevé que el mercado de los juegos de Asia y el Pacífico llegará a U$s 80 mil millones en 2015, más del doble del 2010. Inversores y empresas operadoras de juegos están buscando el mejor siguiente lugar para capturar a los clientes chinos.

William Weidner, propietario de una compañía de desarrollo turístico del mismo nombre, y ex jefe de operaciones del gigante Las Vegas Sands, quiere hacer de Matsu el próximo gran destino del juego. Inicialmente consideró la construcción de un casino en el cercano archipiélago Penghu, pero después de que el referéndum de la isla no permitió el juego, volvió su atención hacia Matsu. Weidner dijo que invertirá U$s 2.5 mil millones en el proyecto de U$s 8 mil millones para mejorar la infraestructura de las islas y convertir a Matsu en un resort de clase mundial. En adición al casino, el proyecto prevé puentes que unen dos principales islas del archipiélago, un campus universitario, un campo de golf, una terminal de ferries de lujo de alta velocidad, un aeropuerto ampliado en tierra ganada al mar, hoteles boutique, y villas de estilo mediterráneo para los visitantes, que los desarrolladores esperan que en su mayoría sean chinos.

En junio de 2012, Weidner Resorts publicó un video de relaciones públicas en idioma chino, al parecer para convencer a los residentes de Matsu del emprendimiento. El video muestra escenas de encanto de Weidner con las celebridades que van desde George W. Bush a Sylvester Stallone y promete a los lugareños "la oportunidad de hacer realidad sus sueños, crear la historia, y crear riqueza para sus generaciones futuras". Weidner dijo en mayo del 2012 que si el casino abre y logra sus objetivos, pagará a cada residente U$s 609 mensuales, una suma que se elevará a U$s 2.670 después de cinco años. Los residentes compraron la idea, y ese mes las islas se convirtieron en el primer territorio taiwanés en aprobar los juegos de azar.

Yang Sui-Sheng, el juez que supervisa Matsu, es optimista en que se construirá el casino, pero no se hace ilusiones en cuanto al porqué Weidner eligió ese pequeño rincón del Pacífico. "Si los casinos fuesen legalizados en China, no habría ninguna posibilidad de que los inversores vinieran aquí", dijo. Esto plantea una pregunta interesante: ¿Por qué China, con su creciente riqueza, una economía impulsada por el consumo, y la enorme demanda insatisfecha, no aprovecha de su propio mercado del juego?

En China, donde el vicio no es legal pero es tolerado, tiene una historia complicada con el juego, al igual que el opio, que era común en el siglo 20. El general Chiang Kai-shek, líder del país en los años 30 y 40, vio al juego como una amenaza a la moral de su ejército y trató sin éxito de reducirlo. Después de que Chiang y sus seguidores iniciaron su ofensiva sobre Taiwán y Matsu, en 1949 Mao Zedong tomó el poder en China y el juego rápidamente quedó fuera de la ley. Pero en los años posteriores a su muerte, en 1976 volvieron a surgir las drogas y la prostitución, y por los años 80 y 90, el pueblo chino conoció que se podía apostar sobre cualquier cosa, desde carreras de caballos, partidos de fútbol, y el cricket.

Hoy en día, las insignias de los juegos de azar son casi omnipresentes en China continental. Mesas para el juego de rummy como de mahjong se ven en las esquinas de las calles en todo el país, mientras que la toma de apuestas tienen lugar en los salones que, como los burdeles chinos se ocultan detrás de locales de masajes y las sillas de peluquerías. En realidad no hacen mucho esfuerzo para ocultar su propósito. "Si no juegas por un afán de lucro, es legal, pero si usted juega para ganar dinero, eso es ilegal", explicó Chen Haiping, investigador del Centro de Investigación de la lotería de la Universidad Normal de Beijing. Pero también hay otro juego, mucho más grande: en junio, 17 personas fueron acusadas en Shanghai por el delito de abrir un casino online en el que supuestamente canalizaron 13 mil millones dólares en apuestas.

Hay una rica tradición de legitimar el comportamiento chino moralmente cuestionable del juego, -que acaba por llamarse de otra manera. En el siglo VI aC, Confucio estableció su teoría de la "rectificación de los nombres". El creía que el desorden social surgía de la incapacidad para percibir con precisión la realidad, y la solución estaba describiendo las cosas como son. Desde entonces, los chinos han tratado de subvertir el dictum de Confucio. Los pies modelados por el proceso doloroso del vendaje de éstos, por ejemplo, se llama "lotos de oro". Los comunistas de Mao eran notablemente buenos en eufemismos. La hambruna causada por el programa de gobierno colectivista conocido como el Gran Salto Adelante, que mató a decenas de millones de personas, se conoce como "los tres años de desastres naturales". Y el eufemismo sigue siendo la clave del vicio en China. Debido a que un porcentaje de las ganancias de la lotería del estado se acreditan al Ministerio de Asuntos Civiles, la lotería no es considerada un juego sino como un legal y hasta beneficioso proyecto de "bienestar social".

Las compañías de juego extranjeras trataron de utilizar este truco en sus esfuerzos espasmódicos para penetrar en el mercado chino. En 1993, por ejemplo, una empresa de Malasia abrió un salón de máquinas tragamonedas en la lúgubre ciudad de Harbin, pero como pagaba con "regalos" y no en efectivo, fue autorizada como empresa de "entretenimiento" y no de juegos de azar, según el South China Morning Post. Harbin toleró las máquinas tragamonedas extranjeras por un tiempo. Un artículo de 2010 en un periódico provincial describe los años 1994 y 1995 como "la más loca era para los juegos de azar" en la ciudad, hasta que se prohibió formalmente las máquinas en enero de 1996.

En 1993, otra compañía de Malasia dijo que había obtenido una licencia para operar "máquinas de entretenimiento electrónico y eléctrico" en la cercana ciudad de Dalian, un experimento que parece haber ido peor. Poco después de que la compañía anunció el acuerdo de base, la ciudad del entonces alcalde Bo Xilai -ahora más conocido por un escándalo político de 2012 por rumores de golpe de Estado y asesinatos-, dijo que no tenía conocimiento de ningún acuerdo. Añadió que el juego estaba estrictamente prohibido y desaprobado por el gobierno comunista central, según el periódico de Singapur Straits Times. "Si un club con máquinas de apuestas deben abrir sus puertas en Dalian, será inmediatamente cerrado, y se puede considerar eso como oficial", dijo Bo en julio de 1993.

Eso no significa que la gente en Dalian y Harbin en realidad dejaron de lado los juegos de azar, o que los empresarios ilícitos se detuvieron ofreciendo estas oportunidades. Como la economía de China creció, sin embargo, las apuestas se volvieron más altas. En 2003 la renta disponible de los residentes urbanos promedio fue de alrededor de U$s 1.000, en el 2012 era aproximadamente U$s 4.000. Los chinos vieron la posibilidad de ir a jugar en el extranjero; el año pasado 83 millones de chinos realizaron viajes al extranjero, gastando unos U$s 100 mil millones. "Los chinos son ahora el invitado a la fiesta quiere todo el mundo quiere tener", opinó Ben Lee, socio gerente de IGamiX , una consultora de juegos de azar en Macao.

Macao puso la alfombra roja; casi el 90 % de sus visitantes son chinos, dijo Martin Williams, editor de GamblingCompliance Asia, una firma de análisis de mercado. La pequeña ex colonia portuguesa al sur de China, con el permiso de viaje, es un destino fácil al cual acceder en barco, ferrocarril o avión desde continente o desde Hong Kong. Macao permitió a las empresas extranjeras abrir casinos en 2002. En tan sólo una década se convirtió en la capital del juego indiscutible del mundo, con seis veces más ingresos que los de Las Vegas. El día en que el Sands Macao, el primer casino al estilo de Las Vegas de ese territorio inaugurado en el 2004, más de 20.000 personas ingresaron, literalmente arrancando las puertas de sus bisagras. Durante los próximos tres años, las empresas de juego construirán al menos seis casinos en Macao, a un costo de U$s 20 mil millones.

La mayoría de los países construyeron casinos que lindan con China para atender a la legión de jugadores del país. Myanmar, Vietnam, Laos y tienen resorts cerca de la frontera "que existen sólo porque está China" dijo Andrew Klebanow, co-fundador de la consultora de juego Market Advisors. Singapur, que sólo permitió abrir casinos en 2010 ya alberga dos de los más rentables del mundo, con ingresos por el juego en 2012 por 5.900 millones dólares impulsados por los apostadores chinos, lo que representa un poco menos
del total generado por las docenas de casinos de Las Vegas. Incluso Kazajistán consiguió abrirse al juego. El Astoria Club, por ejemplo, un complejo de juego en un pueblo junto al lago fuera de Almaty, ofrece "un libro en idioma chino de reglas y tutoriales", dice el gerente de eventos del casino, Batikhan. "Los visitantes chinos son bienvenidos aquí, seguro!".

Pero llegar a Almaty es un viaje extenso para casi la mitad de la población de China que vive a lo largo de la costa este del país, ya que la ciudad está a unos 3.200 kilómetros de Beijing, y los inversionistas y desarrolladores están buscando la próxima gran oportunidad para atraer a esos visitantes. Los principales proyectos de casinos fueron recientemente anunciados en Filipinas y Vladivostok, la ciudad más grande en el extremo oriente de Rusia, que es un vuelo corto para muchos de los 120 millones de personas que viven en el noreste de China. En la actualidad, su opción de juego legal más cercano está en el sótano del Yanggakdo International Hotel, en una isla en medio de un río en el centro de Pyongyang, Corea del Norte. Los casinos de Corea del Sur están un poco más lejos, pero son mucho más atractivos. De construirse el casino de Weidner en Matsu, sería la opción más cercana - y mucho más elegante- para decenas de millones de personas del sureste de China.

Por supuesto, construir un casino en China sería probablemente la opción más conveniente, pero la opción resultó difícil.

En 2005, recién salido del éxito de la apertura del Sands Macao, el magnate estadounidense Sheldon Adelson, anunció en un comunicado que la cercana ciudad de Zhuhai había seleccionado a su empresa, Las Vegas Sands, a "continuar con la planificación general" para un centro turístico en la ciudad de la Isla Hengqin, y en enero de 2007, la compañía emitió un comunicado de prensa señalando que el gobierno local había formado un comité para "avanzar en el desarrollo" del proyecto. La isla se encuentra justo al lado de Macao, pero a diferencia de su vecino, es parte de China continental, por lo cual los chinos pueden volar o conducir hasta allí sin tener que preocuparse sobre las regulaciones de visa, a veces onerosas, de Macao.

El complejo podría haber sido un buen campo de pruebas, que actúa como una entrada que podría albergar un casino con el tiempo, si las leyes cambian. Pero en 2008, con el empeoramiento del clima económico el proyecto Hengqin aún no fue aprobado, y Las Vegas Sands anunció que había suspendido sus planes para el complejo. En julio de 2012, el New York Times informó que un contratista contratado por Sands fue el foco de una investigación federal por soborno. A principios de este año, el informe anual sobre reglamentación de la compañía, reconoció que podría haber violado la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero. La compañía está siendo investigada por el Departamento de Justicia y por la Securities & Exchange Commission.

Las operaciones de juegos de azar en China pueden tener una mayor probabilidad de éxito a unos cientos de kilómetros hacia el suroeste en Hainan, una de las provincias más pequeñas de China, principalmente compuesta por una gran isla tropical que administra los archipiélagos Spratlys y Paracelso, cuya titularidad China disputa con varios países del sudeste asiático. "Es una pieza clave de las políticas regionales de China", dijo Lee, el consultor IGamiX. El gobierno central quiere que sea económicamente saludable. "Ellos quieren ver el éxito de Hainan". Sanya, la Ciudad más meridional de la isla de Haina, "tiene un gran número de resorts", dijo Adam Pliska, presidente del World Poker Tour, que gestiona los torneos de póker. "Si se mira (a ellos), se ven como cualquier buen casino en Las Vegas. Menos una cosa: no hay juegos de mesa y máquinas tragamonedas, pero sin duda están preparados".

Lo más cercano que Hainan llegó a la legalización de casinos fue en el pasado febrero, cuando Zhang Baoquan, un magnate inmobiliario chino, declaró a Reuters sobre el casino sin dinero en efectivo en su Mangrove Tree Resort en Sanya. Allí, los jugadores pueden intercambiar sus ganancias con artículos de lujo, joyas, obras de arte, y alojamiento. Le dijo al reportero Zhang dijo en esa oportunidad que China no estaba preparada para legalizar los juegos de azar de casino, "pero mi opinión personal es que, en el futuro, hay una gran posibilidad de que lo haga."

Dos días después de la publicación de la historia de Reuters, las autoridades chinas dijeron que habían cerrado el casino. "Estamos investigando, y hasta ahora parece que se han violado sus normas de funcionamiento", dijo Chen Guangfa, director de la oficina de Cultura y Deportes de Sanya. En una entrevista del 23 de julio, agregó que el bar de Zhang Baoquan fue cerrado porque "ofrecía entretenimientos que iban más allá de lo que nuestros permisos permitían." Zhang confirmó que el bar está cerrado y "en reorganización".

Los beneficios para Beijing en la legalización de los casinos están a la vista. La economía de Macao, por ejemplo, creció de forma espectacular en la última década, y sus ciudadanos dieron en el clavo: el territorio ahora cuenta con un PBI anual per cápita de 78.275 dólares, considerablemente más alto que el ingreso promedio de los estadounidenses y más de 12 veces del chino medio. Pero mientras Macao captura un promedio de alrededor de U$s 1.4 mil millones al mes en ingresos fiscales, el gobierno central de Beijing no pone interés. Con la economía de China que se espera que continúe con la reciente desaceleración -el crecimiento anual del PBI se redujo de 9,2 % en 2011 a alrededor de 7% en 2013-, los casinos podrían ser una fuente útil de ingresos. "Por supuesto, espero que el gobierno vaya a abrir el mercado de los juegos de azar", dijo Wang Xuehong, director ejecutivo del Centro de Estudios de la Lotería de la Universidad de Pekín. Considera que la legalización de los juegos de azar ayudaría a crear empleos, generar ingresos fiscales, y permitir a las empresas chinas "participar" en la industria. Li Hai, decano asociado de la Escuela de Administración de la Universidad del Deporte de Shanghai, también está de acuerdo. "La demanda de la gente es allí. Es una elección entre bloquear y canalizar", dijo.

Pero los funcionarios se preocupan por el aspecto negativo. A lo largo de la historia de China, se produjo el temor de que el gobierno central no fuera capaz de mantener su control del poder, y que las provincias podrían seguir su propio camino (un sentimiento capturado por la expresión centenaria "las montañas son altas y el emperador está distante"). La legalización de casinos ayudaría no sólo a los funcionarios provinciales da aumentar los ingresos fiscales locales, sino también a fortalecer sus bases de poder,algo que Beijing no desea.

El juego era uno de los principales trastornos sociales en los siglos 19 y 20, -causando quiebras, destrozando familias, y estimulando otros vicios como el consumo de opio- y los oficiales del partido comunista temen que la legalización de los juegos de azar podría revivir esos problemas. "La principal preocupación del Gobierno es su potencial para perturbar la estabilidad social y la armonía", dijo Li. "Es un tema muy delicado". El Partido Comunista es también consciente de que a menudo los casinos atraen el crimen organizado -como sucedió en Macao, así como en Las Vegas, que por décadas fueron controlados por la mafia.

Teresa Du, gerente de comunicaciones en el MGM Grand Sanya, duda acerca de que habrá "cambios de política significativos" durante al menos los próximos cinco años, y eso es "frustrante", dijo. "Todo el mundo sabe que MGM se especializa en casinos operativos, pero lo único que podemos hacer es enviar peticiones al gobierno". (Un portavoz de MGM Resorts International dijo que los comentarios de Du "no reflejan con precisión las opiniones de la empresa"). Para los inversores, pues, la clave puede ser "poner sus fichas en donde se supone que deben estar", opinó Desmond Lam, profesor de marketing y experto en juegos de azar de la Universidad de Macao. De esa manera, si el juego se legaliza en China, "ellos están en un buen lugar".

William Weidner parece estar tomando el otro lado de la apuesta. "Creemos que la probabilidad de que China permita los casinos, incluso en Hainan, es muy baja", dijo Jennifer Lee, vicepresidente de Weidner Resorts Taiwan. Pero Matsu tiene sus propias complicaciones. Aunque las relaciones son mucho mejores que en el pasado, las tensiones entre Taiwan y China continental todavía estallan de vez en cuando. En junio, Taipei desplegó el sistema de cohetes de lanzamiento múltiple de Matsu para defenderse de un posible desembarco anfibio chino. La ironía, se puede imaginar, no se pierde en Weidner, que está esperando un tipo diferente de invasión china.

Otros obstáculos se interponen en el camino de este flujo de turistas. A diferencia de viajar a Hong Kong y Macao, en realidad no es tan fácil para los chinos viajar a Taiwan. Y en febrero, irritables funcionarios chinos cerca de Fujian sugirieron que podrían prohibir a los residentes de visitar el futuro casino en Matsu. Yang, el magistrado de Matsu, admitió que los funcionarios todavía están trabajando sobre la gestión de las visas.

El proyecto de Matsu fue tratado con escepticismo por muchos en la industria. Lee dice que otras compañías vieron a la construcción de casinos en Matsu, pero admitió que "hasta donde yo sé, su interés no ha sido muy alta". Steve Tight, presidente de desarrollo internacional de Caesars Entertainment, que tuvo en la mira la más desarrollada Quemoy como un sitio potencial para un casino, dice que su compañía rechazó la idea de tratar de construir sobre Matsu porque no era tan "atractivo" para la inversión. "No hay manera de que Weidner pueda gastar U$s 8.000 millones en una pequeña isla", dijo un analista de juegos de azar, que pidió hablar anónimamente. "Eso es una locura! Podría gastar el dinero, pero no hay manera de que pudiera recuperarlo de nuevo".

En enero, Weidner anunció planes para construir un hotel de 30 pisos que ofrecería 26.000 habitaciones -tantas como la capacidad total de Macao y 13 veces más que en la propuesta original de Weidner para Matsu. Tres meses más tarde, Weidner Resorts publicadó un nuevo vídeo en su canal de YouTube titulado "El destino de Weidner, el despertar de una gema - Matsu, el Mediterráneo de Asia". El video comienza con imágenes antiguas de artillería, que describe los beneficios económicos que traerá un resort con casino, y termina con una declaración del propio Weidner. "Es hora de cambiar", dice con fuerza. "Matsu es mi destino". 


 

 

Fuente:www.foreignpolicy.com

 

 


 
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