Japón Debate La Legalización Del Juego

Desde que se dio a conocer que los Juegos Olímpicos de 2020 se realizarán en Tokyo, los ojos del mundo de posaron sobre Japón, algo común para una potencia mundial que siempre ha sabido destacarse. Sin embargo, detrás de este esperado anuncio, se encubre un debate que no se hace esperar: el de legalizar los casinos y poder combatir de esta manera, el juego clandestino en manos de la mafia.

Actualmente, las únicas actividades de juego legal en Japón son las apuestas deportivas que incluyen carreras de caballos, lanchas, ciclismo y otros deportes, las loterías y el pachinko, un juego similar al famoso pinball, que en el mes de mayo de este año generó ventas por más de 3.800 millones de dólares.

A raíz del anuncio de los juegos olímpicos, grandes operadores extranjeros de juego y muchos empresarios locales, vieron una luz de esperanza para que pueda darse un paso en positivo hacia la necesaria legalización del juego en Japón. Y es que acaso es un tema que preocupa, dado que mientras las autoridades se encasillan en una postura negativa, el juego clandestino en el país se extiende a manos de la mafia yakuza, el equivalente japonés del crimen organizado.

La yakusa es una mafia japonesa originaria del siglo XVII, que ha extendido sus actividades a la corrupción bancaria y política y que conforme al último registro, al 2009, los miembros de esta organización eran 87.900 en Japón. Actualmente se teme que los tele-casinos sean la nueva apuesta masiva que esta agrupación vaya a desarrollar de juego clandestino.

Los tele-casinos constan de docenas de computadoras que transmiten imágenes desde los casinos de Filipinas, Costa Rica, y Macao, además de otros países del Caribe que por su bajo costo operativo y la recaudación mensual garantizada, resulta una apuesta demás interesante para las organizaciones clandestinas.

Esta nueva manera de apostar está basada en países en donde el juego es legal, en tanto que los operadores de los casinos legales, autorizados por los gobiernos de esos países, arman un estudio de juego con baccarat y mesas de póker y los usuarios de todo el mundo reciben las imágenes por video en vivo desde ese estudio.

Se cree que esta modalidad forma parte de la Yakuza dado los múltiples lugares en donde los japoneses pueden comprar "puntos" a 50 yenes, (equivalentes a 0,50 de dólar) que luego los jugadores utilizan para realizar sus apuestas y que pueden convertir en dinero. Ante la negación de las autoridades de autorizar el juego, la ilegalidad cobra más adeptos haciendo que la mafia de la región encuentre su financiación perfecta.

Si la policía logra ingresar a estos establecimientos, tantos los clientes como los operadores deben ir a prisión por actividades ilegales, por tanto, en Nagoya, la cuarta ciudad más grande de Japón, se toman ciertos recaudos; está ciudad ubicada en la costa del océano pacífico en la región de Chubu es la base de Kodokai, un grupo afiliado a la Yamaguchi-gumi, el mayor clan de la Yakuza en todo el Japón que se estima que cuenta con 40 mil miembros activos.

En el establecimiento de Nagoya, cuya apariencia es de un falso ciber café, los extranjeros no pueden ingresar y cuentan con seis cámaras de seguridad en el interior y en el exterior que vigilan. Según el testimonio del manager del lugar, la yakuza posee "formas" de determinar si un miembro es parte de la policía o no lo es.

Solamente pueden acceder a los tele-casinos, los jugadores regulares o aquellos que han sido introducidos por un jugador asiduo. Un aviso que todos conocen es que si la policía pide entrar al establecimiento, se demoren 15 minutos en abrir las puertas, dado que es el tiempo que se tarda en destruir todas las evidencias.

Mientras tanto, grandes operadores de casinos como Las Vegas Sands Corporation y MGM Resort International, estarían trabajando en varios proyectos locales para poder hacer presión y aprovechar los recientes debates en torno al juego, para la legalización de éste en el país. No resulta extraño que las figuras de la industria de casinos estén en miras de Japón dado que además de poseer a una de las ciudad más pobladas del mundo, los japoneses invierten mucho dinero en el juego, prueba de eso son los 5 millones de yenes que recaudan los establecimientos ilegales como ganancias netas.

En el pasado, los casinos ilegales estaban bajo control dado que era muy costoso para los operadores conseguir las mesas de juego, las máquinas, el personal y era mucho más fácil que puedan ser allanados por las autoridades, pero con los tele-casinos la popularidad del juego clandestino alcanzó límites desconocidos. Se cree que un número considerable de estos establecimientos se encuentran en funcionamiento en los principales distritos de Tokyo, en donde sólo los yakuza pueden hacer negocios según explicó un funcionario de alto rango del departamento de investigación de la policía.


 

 

Fuente:ajw.asahi.com

 

 


 
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